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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

¿Por qué puede saltar otra vez la economía global por los aires?

Parece que las incógnitas de este 2016 se concretan en negros nubarrones por causas coyunturales pero existen además razones estructurales para ello

20/02/2016 - 

John Stuart Milt creía que el cristianismo casi muere de éxito a finales del siglo XVIII, y ahora mismo occidente se podría encontrar en una encrucijada similar. Nuestro mundo sufrió, al inicio de la última década del siglo XX, un par de acontecimientos que alterarían profundamente las relaciones internacionales, uno el fin de la guerra fría con el triunfo del bloque occidental liderado por USA sobre el comunista conducido por la URSS, y otro la transformación de China por Deng Xiaoping en un sistema peculiar. Ya saben lo que afirmaba el dirigente chino ¿Qué importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones?, reformulando la vieja y peligrosa máxima del fin justifica los medios. Estos dos procesos históricos, la implosión soviética y la incorporación de China al comercio internacional, ha traído unas evidentes consecuencias sobre nuestro sistema.

Para ver cómo estas mutaciones han perturbado el modo en que se organizaba el mundo, es necesario exponerles, de forma sintética (con las dificultades y fallos que ello conlleva), la evolución en los últimos siglos de los sistemas clásicos imperiales, como organización, en parte simbiótica, en la que la metrópoli se beneficia del comercio con y entre las colonias, así como del hecho de proveerse de seguridad mutua, y la interacción de esos sistemas con las revoluciones industriales.

La primera revolución, la de la máquina de vapor, supuso la sustitución de la fuerza animal

La primera revolución, la de la máquina de vapor, supuso la sustitución de la fuerza animal por la mecánica a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, permitiendo consolidar a las potencias europeas (a las que se añadiría USA) como colonizadoras mundiales en el marco de la división internacional de trabajo, en el que hay territorios proveedores de materias primas, países productores-fabriles, y todos ellos países consumidores. Esto, unido a los beneficios producidos en las mejoras de los transportes, principalmente el ferrocarril, hizo que la industria pesada (acero y carbón) empezara a tomar el liderazgo de la economía.

La segunda revolución nos trajo la producción industrial en masa, desde finales del siglo XIX a la segunda mitad del siglo XX y durante la cual se produjeron los grandes conflictos entre las antes citadas potencias coloniales, por falta de espacio para crecer de sus mercados, provocando los conflictos mundiales (grandes guerras desde 1870 a la segunda guerra mundial), terminando en un mundo bipolar en el que la citada industria pesada, más la petrolífera, dominaban el escenario industrial gracias a la carrera de armamentos, y por lo tanto de toda la economía.

La tercera revolución industrial generada por los avances científico-técnicos de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), ha coincidido en el tiempo con los dos hechos históricos citados (desaparición de la URSS y apertura de China), dando lugar a lo que se ha llamado la era de la Globalización, en el que el sistema ha experimentado un gran cambio y la economía basada en esa industria pesada-petrolífera (economía real productora de bienes y servicios tangibles) ha pasado a depender de la economía financiera (que ha derivado en especulativa), donde los agentes económicos han buscado los beneficios, en parte sobrevalorando los activos existentes (bienes reales). Esta preponderancia del sistema financiero, que ya comentamos en anteriores artículos (responsabilidad de la desregulación del presidente Demócrata Bill Clinton), ha provocado diferentes burbujas financieras, desde las "punto com" del 2000 hasta las Subprime del 2008.

La crisis de las hipotecas/activos basura se solventó inundando de dinero el motor de la economía

En la actualidad estamos en un momento crítico. La crisis de las hipotecas/activos basura se solventó inundando de dinero el motor de la economía, generando enormes deudas soberanas/públicas en la mayoría de los países, en un sistema que estaba ya saturado de exceso de masa monetaria en relación con la economía real, es como si a un motor ahogado por exceso de gasolina y que se para, le echamos más gasolina, inevitablemente por algún lugar tiene que producirse el drenaje/perdidas para que el motor pueda seguir funcionando y no se vuelva a calar. 

Esta compleja e inestable situación actual se ve afectada por causas coyunturales como la recesión controlada de China y su modelo económico, la situación de los precios de los hidrocarburos y materias primas y la crisis de la UE, pero en mi opinión, y entre otras, existe una causa estructural que pone en riesgo nuestra economía y es el excesivo peso del sistema financiero (a donde además fue a parar la expansión cuantitativa monetaria en lugar de ir a empresas y familias abonándose nuevas especulaciones en detrimento de hacer crecer la economía productiva-real), sobre la economía real que genera un inevitable reguero de sucesivas burbujas y que antes que después deberemos poner coto, no sea que en una de sus explosiones deje al sistema actual tocado de muerte.

Y todo ello a la espera de la completa implementación de la cuarta revolución industrial o 4.0 con el Internet de las Cosas y la hibridación del mundo real con el virtual, y los desafíos que suponen una nueva deslocalización industrial, la amortización de puestos de trabajo, además de su segregación... Pero esa ya es otra historia.

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