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Qué esperar del Acuerdo del Rialto: claves de un gobierno municipal nacido a la sombra de Oltra

18/07/2019 - 

VALÈNCIA. “Es el hombre en el que confían todos y pesa más dentro del partido de lo que parece”. Los compañeros de coalición del nuevo vicealcalde de València, Sergi Campillo, son generosos en privado a la hora de verter halagos, algo infrecuente en política (y en prácticamente todas las materias de la vida). Sin embargo, nadie, ni siquiera él mismo, se plantea como sucesor del alcalde de València, Joan Ribó. El profesor, Chanquete como cariñosamente le llaman dentro del partido, es otra cosa. Es un hombre que gusta de manera transversal, a personas de izquierdas y de derechas, pro nacionalistas o pro centralistas. Ribó arrostra consigo el poso de la vida, de muchas experiencias y muchas idas y venidas, siempre con honestidad.

Su sucesor, o cabría hablar de sucesora, no se encuentra en el edificio central de la plaza del Ayuntamiento. Ni tampoco en la sede municipal en la Antigua Tabacalera. Desde hace un año, diferentes dirigentes del partido observan con atención los movimientos que se producen en el número 2 de la plaza de Nules de València, en el Palau de los Català de Valeriola. Allí, donde se fundó la Academia de los Nocturnos, tiene su sede la vicepresidenta Mónica Oltra. “Ribó es su mentor y padre político”, explica un dirigente de la coalición valencianista. “El grupo que forman Oltra, Ribó, Esther Tarín (jefa de Gabinete de Alcaldía), Jorge Iván Castañón y Campillo es muy compacto”.

La influencia de Oltra y su posible candidatura como alcaldesa en los próximos comicios ha condicionado la negociación. He aquí uno de los motivos de la renuencia en Compromís a darle la vicealcaldía a Sandra Gómez, así, sin más. Habría sido darle demasiada ventaja en la carrera electoral venidera. Si bien desde el gobierno municipal se insiste en que “no ha habido consignas” ni ninguna cita secreta en la que se hablase del tema entre Ribó y Oltra, lo que muchas personas dentro de la formación admiten es la influencia de esa perspectiva. Y es que a muchas voces de la coalición no se les escapa la estrecha vinculación entre el segundo vicealcalde -Campillo- y Oltra al representar a la misma formación en el seno de Compromís, Iniciativa del Poble Valencià. Partido con el que Ribó, pese a sus intentos de mantenerse al margen de las disputas internas, guarda cierta sintonía.

El alcalde Joan Ribó, y la vicepresidenta del Consell Mónica Oltra, en la celebración tras las elecciones municipales. Foto: EVA MÁÑEZ.

“Para nosotros València es nuestro activo más importante, no sólo por la cantidad de votos, sino también por la trascendencia de la ciudad”, explica un dirigente de Compromís. “Es la tercera ciudad de España”, recuerda. “Y nuestro activo político más importante, junto a Ribó, es Oltra”, añade. Una confluencia de intereses a la que se une la complicidad entre el alcalde y la vicepresidenta de la Generalitat, que ha tenido episodios concretos como la presencia inesperada de Oltra en las celebraciones por el triunfo en la Copa del Rey del Valencia C. F. “No fue casualidad”, ironiza una de las fuentes consultadas. En esta historia, el perdedor dentro de la coalición es el Bloc, que pasa a ser mero comparsa de los líderes de Iniciativa.

Ahora no toca

En Compromís, con todo, algunos destacados dirigentes del Ayuntamiento de València prefieren dejar pasar la mención a Oltra, no porque no sea cierta, no la niegan, sino porque “es demasiado pronto para hablar del tema”. Y el tema es quién sucederá a Ribó como candidato para la ciudad. Él ya ha dicho que no estaría más de dos legislaturas. En este querer dejar pasar el cáliz confluyen tanto el interés de no desvelar cartas antes de tiempo como las urgencias del día a día de la ciudad. Porque esta segunda edición del Govern de la Nau no tendrá nada que ver con la primera. Ya no es sólo la cuestión anecdótica del cambio de nombre, ahora se llama Acuerdo del Rialto. No hay un tercer partido, tras la desaparición de Podemos. El pacto es entre dos partidos, así que no se repetirá el uso torticero que ha realizado la oposición de la palabra tripartito durante los últimos cuatro años para denigrar al gobierno municipal.

A eso hay que unir problemas concretos que no se resolvieron durante el cuatrienio 2015-2019, asignaturas pendientes como la Ley de Capitalidad, que reclamarán la atención de los responsables municipales. Esta herramienta legislativa es fundamental para que la ciudad pueda, por ejemplo, tener la estructura organizativa que pretende el alcalde, con áreas gerenciales, hacia la que, de forma muy tímida, ya se ha hecho un guiño extendiendo la figura del coordinador a las nueve áreas del nuevo equipo de gobierno, cinco de Compromís y cuatro del PSPV. Y si ya se especulaba con recuperar en alguna de estas cinco plazas a la exedil Pilar Soriano, que quedó fuera del hemiciclo consistorial tras los últimos comicios, finalmente se repescará, pero como asesora del grupo municipal.

Los equilibrios socialistas y valencianistas

Sintomático, que no concluyente, es el reparto de papeles en el escenario de gobierno que levanta su telón este jueves. En Compromís destacaron dos rostros: Lucía Beamud y Luisa Notario. La primera, procedente del colectivo de Gent de Compromís y recién llegada al gobierno municipal, se hará cargo de la complicada delegación de Espacio Público, además de Pueblos de València y, aseguran filas valencianistas, acabará dirigiendo algunos servicios referentes de la Calidad Acústica. Giuseppe Grezzi, edil de Movilidad, -sorpresa del mandato- se hace con Playas y Calidad del Aire. Otro nombre que entra con fuerza es el de Luisa Notario, de Iniciativa y exasesora del ya vicealcalde Sergi Campillo. Notario hereda, tras ser mano derecha de Campillo, cuestiones tan fundamentales como Personal, Servicios Centrales o Contratación, además de ser coordinadora de dicha área.

Parte del grupo municipal de Compromís. Foto: ESTRELLA JOVER.

Uno de los juegos de sillas más curiosos que finalmente se ha dado en el seno de Compromís ha sido el de Notario e Isabel Lozano, esta última miembro del Bloc. Inicialmente Notario iba a ser la quinta tenienta de alcalde y Lozano la séptima. Pero a última hora se cambiaron los papeles, un movimiento que en la coalición entienden como una muestra más del equilibrio entre las patas de Compromís, dado que Lozano había sido la candidata número dos por detrás de Ribó y Notario la novena. Ahora bien, el edil Carlos Galiana, del Bloc, podría considerarse uno de los que pierden presencia. Pierde la delegación de Espacio Público, que tantos dolores de cabeza produjo el pasado mandato, y se queda fuera de la Junta de Gobierno Local.

Se auguraba que, por su parte, la concejala de Compromís Gloria Tello abandonara el área cultural y que ésta pasara por completo a manos de la socialista Maite Ibáñez. Sin embargo, su gozo en un pozo. Tello continuará al frente de la sección predominante de Cultura, mientras que Ibáñez ostentará la delegación de Acción Cultural que dirigía Podemos el anterior mandato.

También ha habido sus problemas en el PSPV. Gómez, que además de vicealcaldesa se encargará de la concejalía de Urbanismo, ha tenido que hacer encaje de bolillos para poder impulsar a la persona de su confianza de su lista, Pilar Bernabé. Esta herderará las delegaciones de Empleo y Emprendimiento que gestionaba la portavoz el pasado mandato. En una extraña indefinición ha quedado el concejal de Hacienda, Ramón Vilar, al que nadie pone en duda pero que en ocasiones parece entenderse muy bien con Ribó. Así, ha llamado mucho la atención dentro del partido que Gómez no le diera un papel más relevante.

El grupo del PSPV al completo. Foto: ESTRELLA JOVER.

Curiosa a su vez es la cesión de poder al ministro José Luis Ábalos en la figura del concejal de Seguridad y Bomberos, Aaron Cano. Vinculado al abalismo, Cano se convertirá en una de las figuras a tener en cuenta a nivel orgánico dentro del gobierno municipal, ad emás de la persona encargada de ponerle límites a Grezzi. No ocurre de la misma manera con la regidora Elisa Valía, también de la cuerda de Ábalos, cuya presencia se proyecta mínima, al encargarse únicamente de Participación y Transparencia y Buen Gobierno. El fichaje estrella de los socialistas procedente de la sociedad civil, el hostelero Emiliano García, dirigirá Turismo e Internacionalización, un área de calado en una ciudad como València, y Salud y Consumo Responsable, de menor importancia.

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