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¿Qué pasará en Fallas con los balcones si hay gobiernos de distinto signo?

6/03/2022 - 

VALÈNCIA. La reciente compra por parte de la Generalitat del emblemático edificio de Correos en la plaza del Ayuntamiento y su próximo estreno con visitas organizadas en estas fiestas falleras ha animado en cierta manera el escenario político valenciano. Así, tal y como informó este diario, desde Presidencia se están programando invitaciones entre el 9 y 19 de marzo para distintos colectivos y organizaciones de la sociedad civil que incluirán poder disfrutar de la tradicional 'mascletà' que se dispara a los del mediodía.

Enfrente, a unos cien metros de distancia, se sitúa el Ayuntamiento de València, desde donde el alcalde, ahora Joan Ribó (Compromís), ejerce en el balcón de maestro de ceremonias del evento pirotécnico junto a las falleras mayores. Un lugar emblemático -en 2015 se abrió al público y recibió 663.000 visitantes en cuatro años- que suele llenarse de autoridades e invitados ilustres en estas fechas.



Mientras se estudia el uso del citado edificio de Correos, cuyo coste rozó los 24 millones de euros, en Presidencia han decidido comenzar a rentabilizar la compra ante la sociedad civil. De hecho, los primeros invitados serán el 9 de marzo los responsables de los principales medios de comunicación de la Comunitat Valenciana con el propio presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, ejerciendo de cicerone. El mismo día, el alcalde de València, Joan Ribó, ha convocado también a los periodistas para su tradicional recepción en el consistorio.

Desde ambas instituciones -gobernadas por dos partidos, PSPV y Compromís, socios tanto en el consistorio como en la Generalitat- se alejan de polémicas públicas respecto a la aparición de un recinto público como alternativa a la tradicional preponderancia del Ayuntamiento y su codiciado balcón. En Presidencia aseguran que no hay intención de invitar a personalidades -ministros, por ejemplo- que con normalidad acudirían al consistorio, aunque habrá que ver si el próximo año, a las puertas de las elecciones, se mantiene esta cortesía.


Ahora bien, ¿qué ocurrirá si en algún momento los responsables de esas instituciones no son del mismo signo político ni tampoco socios? En la Comunitat Valenciana ya ha ocurrido: en 1991, Rita Barberá (PP) se convirtió en alcaldesa de València mientras los socialistas conservaban la Generalitat con Joan Lerma. Algo que podría pasar también en 2023, puesto que el resultado en la capital fue más ajustado a favor del Botànic que el autonómico.

Probablemente, el uso del edificio de Correos en las fiestas falleras adquiera entonces un carácter mucho más competitivo frente al tradicional balcón del Ayuntamiento de València, puesto que el Gobierno valenciano también buscará su espacio mediático trayendo a invitados destacados y referentes de la sociedad civil en tan señaladas fechas. De esta manera, y aunque es probable que en este primer estreno del edificio de Correos en manos del Palau de la Generalitat quede en anécdota, en los próximos años quizá se libren batallas políticas y de visibilidad de una acera a otra de la plaza del Ayuntamiento.


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