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el muro / OPINIÓN

Qué tolerantes somos

Foto: KIKE TABERNER

Como nos descuidemos y el Gobierno central continúe en sus líos, nos vamos a quedar sin atender al Museo de Bellas Artes de Valencia, San Pío V. Ampliado, pero con sus salas cerradas y a la espera de que alguien se lo tome en serio

30/09/2018 - 

A poco que nos descuidemos un poco y la cosa se líe algo más, que es lo que parece va a ocurrir, nos vamos a plantar en unas nuevas elecciones generales y locales aunque con la casa sin barrer. Me refiero a las propias cosas de ir por casa, a los compromisos o no que el Ministerio de Cultura adquirió o dejó pasar con esta autonomía y que han incumplido tanto los de antes como los que están ahora y de los que apenas se sabe tampoco absolutamente nada, salvo que están y se les espera.

No llegó el antiguo ministro del ramo a realizar ni una sola visita a esta autonomía, y al actual no le va a dar tiempo de hacer, ni siquiera posicionarse sobre asuntos que sí le competen y a nosotros nos preocupan como son el presente del Museo de Bellas Artes de Valencia, San Pío V, que es de su propiedad, la colaboración económica y presencial en el Palau de les Arts o su mera involucración en algunos otros proyectos que bien merecerían una ayudita. Por cierto, ya veremos cómo solucionan el asunto del Archivo del Reino que también es de su titularidad y se está cayendo su cornisa, por no hablar de la tan cacareada ampliación del Museo de Cerámica González Martí cuyos almacenes ya no es que estén repletos sino también obsoletos.

Y ahora ya no hay excusa política de que Madrid nos menosprecia -roba- porque de momento ambos gobiernos -autonómico y central- comparten similar identidad ideológica.

Pero de todos los compromisos ineludibles que el Ministerio debería de cumplir con esta autonomía a la que ni mira de reojo hay uno que es como el perro del hortelano. Me refiero al caso del San Pío V, veinticinco años en obras y con las últimas terminadas y hasta casi “inauguradas” de gesto, pero también vacías y cerradas. Eso sí debería de provocar un nivel de frustración y enfado tal que por sí mismo tendría que movilizar a toda la ciudadanía sensible con la cultura o simplemente las Bellas Artes, incluida la Academia de Bellas Artes de San Carlos que calla y por tanto otorga desde su endogamia presidencialista. Ahora nos lo fían a 2020. Y por ahí anuncian que igual algunas de las salas principales en uso también se cierran un largo tiempo para reparar el aire acondicionado y pintar sus paredes.

No es de recibo y menos comprensible que hace ya casi dos años concluyeran las obras de ampliación y remodelación de nuestro espacio museístico después de tanta reivindicación social que no política, la esperada V fase como se denominada, aquello continúe igual que estaba: las nuevas salas cerradas al visitante y vacías. Algo similar sucede con el reinstalado patio del Embajador Vich que lleva reubicado allí desde 2008 y nadie sabe todavía nada sobre él y continúa siendo de imposible acceso a su interior.  

Y eso que el museo sí es titularidad del Ministerio de Cultura aunque su gestión se encuentre transferida a la Generalitat. Cuesta entender que nuestro Gobierno local e incluso nuestro departamento de Cultura no hayan convertido su triste situación en algo más que un lamento en la sombra y no lo sitúe en primera línea de batalla. Más ahora que ya han comenzado todos a pegarse por los votos.

Foto: KIKE TABERNER

Consta que se ha hecho una inversión importante en restaurar sus colecciones. Incluso en recuperar y poner en valor obras que fueron afectadas por la inundación histórica del museo. También que el centro ha sido dotado de una estabilidad presupuestaria que antes jamás tuvo y que se están realizando exposiciones interesantes, aunque les falte difusión, pero también que así no puede continuar ni nuestros responsables políticos lo pueden permitir. Menos aún la propia sociedad civil. Falta brío y compromiso.

No es tampoco serio que el actual gobierno tenga bloqueado el plan museográfico que el anterior Ejecutivo central paralizó sine die. No porque no le gustara sino por fastidiar y manifestar poder centralista. Eso sí, mientras tanto nos anuncian inversiones generosas en otras autonomías y un nuevo pastizal para el Prado que pagaremos todos.

Urge exigir al Ministerio de Cultura que desbloquee lo antes posible ese plan y dé luz verde a la verdadera recuperación del museo y que la Generalitat se lo tome bien en serio. La espera ya no debe aguantarse más. No existe excusa posible ni es comprensible.

Tanto hablar de nuevos museos, tanto abrir nuevas sedes y gastar miles y miles de euros en exposiciones efímeras y algunas inconsecuentes y nuestro principal museo, el que verdaderamente recoge la historia del arte valenciano, abandonado a su suerte. No  es serio.

En cuatro días nos vamos a plantar en nuevas elecciones. Tomen nota. Quizás en pocos meses suceda lo mismo en el ámbito estatal. Habrá pasado una legislatura más sin que el Museo de Bellas Artes de Valencia dé el paso que necesita para su auténtica puesta en valor. Tras las elecciones transcurrirán de nuevo meses hasta que se configure un nuevo Gobierno y hasta quizás de cambio por lo que cambiarán patronatos, gestores y hasta bedeles. Así que el reloj volverá a pararse. Todo volverá a comenzar de nuevo. Habremos perdido otros cuatro años en batallas estériles por culpa de una negligencia política evidente.

Si quieren un consejo, al menos abran las puertas de las nuevas salas y permitan al visitante recorrerlas para comprobar el frío estado de sus instalaciones, vacías totalmente, sin cuadros ni otros elementos artísticos que continúan durmiendo en los almacenes y son propiedad de la sociedad civil, no de la clase política ni de partido alguno. Mostremos las vergüenzas sin rubor. A lo grande. Así enseñáremos al mundo lo poco que pintados y no sabemos exigir y lo mucho que nos obvian.

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