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MEMORIAS DE ANTICUARIO

Recuperación del patrimonio inmueble valenciano: un éxito de todos

3/07/2022 - 

VALÈNCIA. Hace menos de medio siglo el patrimonio inmueble valenciano se hallaba en términos generales en un estado preocupante, por no decir, lamentable. Esta advertencia podía hacerse por extensión a la generalidad del patrimonio español: iglesias, conventos, edificios civiles, fortalezas…. Sólo hay que echar un vistazo a fotografías de las últimas décadas del siglo XX en las que se mostraban además de unas plazas, todavía sin peatonalizar, plagadas de vehículos aparcados frente a los monumentos a escasos metros de las puertas de acceso de estos, en una suerte de “tetris” sin apenas espacio para los peatones, unos muros de piedra ennegrecidos por la contaminación en el mejor de los casos, y en el peor, problemas estructurales, humedades, filtraciones…. En el interior de los templos la cosa no era mucho más alentadora con la mayoría de los frescos a duras penas legibles, desconchados por doquier y plagados de desafortunadas intervenciones desmereciendo y falseando el conjunto.

Como la destinada a la recuperación patrimonial inmueble, es una labor muy prolongada en el tiempo y que se ha llevado a cabo a lo largo de varias décadas, quizás no hayamos sido conscientes del inmenso trabajo que se ha realizado en centenares, miles de edificios tanto interior como exteriormente, con independencia de quien gobernase, en ayuntamientos o comunidades autónomas, participando en ello todas las administraciones, desde el municipio hasta el Estado o la misma Unión Europea a través de sus programas. Ha sido una tarea “trasversal”, ideológicamente hablando, como dicen los políticos cursis. La labor de recuperación patrimonial en este sentido se ha tenido  como una cuestión de primer orden, y nos ha situado a la cabeza entre los países de nuestro entorno. Es algo de lo que sentirse orgulloso, sin duda. En la mayoría de los casos ha sido la iniciativa pública, pero también hay que referirse a la significativa participación del mecenazgo privado con intervenciones tan importantes en nuestra ciudad como el conjunto de San Juan del Hospital y la Iglesia de San Nicolás, en este último caso, por la Fundación Hortensia Herrero. No quiero aguar la fiesta, pero los problemas a resolver mucho me temo que vendrán en un futuro a medio plazo, con las nefastas consecuencias que va a acarrear el abandono de muchos pueblos y la lenta despoblación de ciudades que no son capitales de provincia, pero son poseedoras de importante patrimonio. Pero esto es harina de otro costal.

Sacristía de San Nicolas una vez restaurada

Hoy podemos decir que el patrimonio inmueble valenciano, al menos el de nuestra ciudad, se halla en un más que digno estado de salud. Prácticamente la totalidad de los edificios históricos han sido recuperados total o parcialmente: quizás queda algún “debe” en lo que respecta a la recuperación de alquerías en el área metropolitana de la ciudad  y patrimonio civil privado intramuros respecto del cual la propiedad parece haberse desentendido de su conservación. Ya no nos acordamos de la  deplorable imagen que mostraba la torre de Santa Catalina con una piedra ennegrecida por la contaminación provocada por los miles de vehículos que transitaban entre las calles de la Paz y San Vicente, una fachada de la Lonja que no estaba a la altura de su catalogación como Patrimonio de la Humanidad, unos frescos de San Nicolás, de Dionis Vidal, que amagaban su espectacular colorido tras la suciedad acumulada durante al menos un par de siglos, los de la Basílica de los Desamparados, obra de Antonio Palomino, además de su limpieza evidenciaban urgentes problemas estructurales y de filtraciones que los ponían en serio peligro y así una larga lista, muy larga lista de asignaturas pendientes. En su día en lo que fueran las sucesivas campañas bajo el nombre de La Luz de las imágenes, y la fundación creada al efecto, se recuperó la belleza escondida en numerosas iglesias y edificios públicos a lo largo y ancho de la geografía valenciana. En el caso de nuestra ciudad se intervino además de en la catedral, en templos como San Juan de la Cruz, San Esteban, o San Martín tanto interior como exteriormente, bajo el título La Gloria del Barroco.

La nómina de ejemplos sería muy larga. La tarea ha sido titánica y todavía no ha finalizado. Actualmente la Fundación Hortensia Herrero trabaja la bóveda de la iglesia de los Santos Juanes y en las fachadas exteriores del imponente edificio, afortunadamente los andamios ya abrazan la magnífica torre campanario de la iglesia del Carmen que se hallaba en un estado rozando lo catastrófico, y pronto aparecerán, después de años conteniendo la respiración, en la cúpula de las Escuelas Pías, lo que significa una gran noticia. Uno de los tesoros patrimoniales de nuestra ciudad, obra de Antonio Gilabert, se hallaba y se halla en situación comprometida por presentar problemas estructurales que pueden verse a simple vista. Su reparación era difícil de asumir económicamente por la propiedad del templo neoclásico, pero la buena nueva ha llegado y finalmente va a cometerse su restauración, en breve, y con cargo al presupuesto el Ministerio de Cultura, poniendo fin a una situación que nos tenía seriamente preocupados ya que la enorme estructura presentaba importantes grietas que descendían desde la linterna al tambor. Al parecer será este mismo en verano cuando comiencen las obras que tendrán un coste de 864.000 euros.

Obras de restauración de la torre campanario de la Iglesia del Carmen

Último capítulo en la recuperación integral de San Nicolás 

Desde que se iniciara la restauración de la iglesia de San Nicolás allá por el año 2013, por la citada fundación Hortensia Herrero, el templo de la calle caballeros o de la plaza homónima a la iglesia, según se entre por un lateral u otro, no ha parado de darnos buenas noticias. El feliz relato se puede dar por finalizado con la recientísima apertura al público de los últimos espacios del edificio que restaban por recuperar: la sacristía y el trasaltar que, el primero de estos, situado en un edificio anexo a la iglesia en la plaza del Correo Viejo desde la cual también se puede acceder. Ambos espacios están situados junto a la cabecera gótica y se levantaron en el siglo XVII. La restauración como es habitual en muchas recuperaciones de este tipo ha consistido en la retirada de intervenciones posteriores a las originales de época, lo que ha permitido recuperar zócalos cerámicos muros originales y otros motivos devolviendo toda la dignidad al conjunto. Además, en estas estancias podremos admirar objetos y obras de arte como un conjunto de magníficas casullas, el cáliz de Calixto III o un apostolario del siglo XVII entre otros.

Cúpula de la Iglesia de las Escuelas Pías

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