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SANDWICHES, PEPITOS Y TOSTAS PARA COMER EN CASA

San Pepito, la propuesta de Román Navarro para un delivery de calidad

Hoy, día de Todos los Santos, amanece con un santo nuevo: San Pepito. La alternativa (diferente, sana y sabrosa) a la comida a domicilio que estamos acostumbrados para esos días de serie y mantita 

Por | 01/11/2019 | 4 min, 26 seg

Pizzas, hamburguesas y sushi. Es el santo grial de la comida a domicilio. Las tres opciones más ofertadas y más demandadas en las plataformas de delivery. Los pokés se cuelan de vez en cuando, siempre que el remordimiento por los excesos nos corroe, pero ellos son los reyes indiscutibles cada vez que pedimos comida en casa. Y la verdad es que cansa. Sí, existen más opciones, pero de dudosa calidad. Hasta hoy, 1 de noviembre, que ya podemos darle las gracias a un santo nuevo: San Pepito. En realidad, deberíamos agradecérselo a Román Navarro,  responsable del proyecto y propietario de Bar Tonyina y Bodega Anyora.

Tonyina tiene una cocina pequeña. Llevan casi dos años trabajando con las plataformas de reparto a domicilio y cada vez era más el volumen de pedidos en este sentido. Si han probado sus bocadillos, sabrán porqué. Era una buena idea sacar de la carta los pepitos y las tostas, pero Román no quería hacerlos desaparecer, así que tuvo una idea. ¿Por qué no montar algo solo de delivery?  A San Pepito uno no puede entrar, no hay mesas, camareros ni teléfono. Es una cocina a puerta cerrada que trabaja elaborando lo que se pida a través de Glovo, Deliveroo y Just Eat. 

San Pepito nace para dar un servicio al cliente que cada vez está demandando más comida a domicilio. Las cifras así lo corroboran. El año pasado, el delivery creció en España un 26% y se espera que en los próximos años siga creciendo a buen ritmo. "Un amigo que acaba de volver de Nueva York me contaba que en muchas casas ya no tienen cocina. Tienen solo un microondas, una nevera y la gente pide comida a través de internet", apunta Román Navarro.

"Vamos a empezar con una oferta muy sencilla. Tendremos sandwiches, pepitos y tostas. Habrá unas ensaladas y un par de postres. Unas 10 o 12 referencias en total, que iremos moldeando conforme veamos que responden nuestros clientes. Por primera vez tenemos unos menús, eliges un sandwich, un pepito o una tosta más una ensalada con la bebida, para hacer algo más completo. A partir de ahí iremos viendo lo que más gusta para ir creciendo", explica el cocinero. El servicio también está pensado para que si algunas de las oficinas de alrededor quieren pedirle un número grande de bocadillos, se pueda encargar directamente allí y recogerlos o llevárselos ellos. "En Tonyina tenemos mucho trabajo y queríamos, por una parte dar el mejor servicio tanto en delivery como en el restaurante", añade Román.  

El concepto de las phantom kitchens, o cocinas que no están abiertas al público y solo trabajan para comida a domicilio, no es algo nuevo. En Madrid o Barcelona están a la orden del día, algunas incluso financiadas por las propias plataformas de reparto. En Valencia también existen, aunque no se suelen publicitar. El cliente no se entera pero en algunas de estas cocinas se cocina de todo, desde sushi, burritos o hamburguesas. El usuario que hace el pedido a través de las web de Glovo o similar no lo sabe porque cada tipo de comida tiene su marca y parecen empresas diferentes, pero no es así. 


Como pasa en Tonyina o en Anyora, la calidad será la premisa principal de San Pepito. "Nosotros utilizamos buena materia primera, productos frescos que compramos en el mercado y que elaboramos nosotros. Ese es nuestro punto diferenciador y en San Pepito continuamos con la misma filosofía", afirma el hostelero. Podremos derretirnos de placer con su sandwich de pastrami de waygu  (7 euros) o su Paquito de cordero de viver desde el sofá de casa mientras vemos el último capítulo de Peaky Blinders o darle un poco de alegría al día y sustituir la triste ensalada que nos hemos llevado a la oficina por alguna de sus tostas. Y todo apretando a un botón desde el móvil o el ordenador de casa. 

"Queríamos ofrecer una alternativa buena, fresca y sana, pero sin perder el puntito callejero: Queríamos hacer un delivery de calidad.", añade.  Se nota en el producto que ofrecen , pero también en el envoltorio. Para Román la imagen y la comunicación es importante y una vez más la ha puesto en manos del estudio Merienda. "La comunicación es esencial. Aquí no hay camareros, no hay un local detrás, así que la única forma de que el cliente nos conozca, además de por la comida, es a través del diseño y la imagen corporativa, por eso hemos apostado por ello", explica.  

Este puente, buscaremos cualquier excusa para quedarnos en casa y hacerle un altar a San Pepito. 


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