Top doce

Anyora bodega

Román Navarro

Taburetes de madera, sillas con asientos de esparto y una barra enmarcada en ristras colgantes de ñoras y ajos. La taberna de Román Navarro nos invita a revisitar las recetas de nuestras abuelas, gestadas entre la huerta y el mar. Los vinos de Nicola Sachetta nos harán volar

Son muchas las razones que explican por qué la bodega Anyora se ha convertido en uno de los puntales gastronómicos de El Cabanyal-Canyamelar. El nombre de esta taberna resuena en todas las conversaciones de glotones que traen a debate la revolución que está experimentando este barrio, en el que conviven (y compiten) establecimientos de solera como Casa Montaña y nuevas propuestas como La Sastrería. La mayoría de ellos con la calidad del producto y la cercanía al mar como leitmotiv. Con Anyora siempre hay consenso: qué bien se come y qué feliz sales de este local.

La propuesta del cocinero Román Navarro para Anyora es sabrosa, contundente y cercana. Su objetivo es la recuperación «dels menjars de sempre», pero ligeramente remozados para amoldarlos a los paladares contemporáneos. La carta nos habla de la herencia de este barrio de pescadores, y también de la riqueza infinita de nuestra huerta, aunque si por algo se ha distinguido esta taberna de las demás es por su reivindicación de los platos de casquería que tienen arraigo en la Comunitat Valenciana. Como los lleteroles o los deliciosos figatells que les lleva Eladio, su carnicero de Alfafara, o las crestas de gallo o el morro con anguila ahumada y frutos secos. Con la ayuda de unos sutiles gestos creativos —y de una selección de proveedores superexquisita—, Navarro ha conseguido transformar unos productos comercialmente 'complicados' en una de las claves de su éxito.

Si cada visita a Anyora nos deja buenos recuerdos es también gracias a la simpatía de Nicola Sachetta y a su ojo clínico para recomendarte un vino. Aquí lo suyo es pedirlo por copas y dejarse guiar por este sumiller italiano que, además de ser un experto apasionado de los vinos naturales y las bodegas indies, es un excelente relator de historias. Su selección de caldos, que solo incluye referencias de producción ecológica, naturales y de cultivo biodinámico, siempre te regala gratas sorpresas.

Por si fuera poco, Anyora también es sinónimo de vida de barra (bueno, cuando nos lo permiten). De tapita rápida con vermú y colegueo. De ensaladilla rusa con caballa picante y banderillas. ¡Alegría, alegría! 


¿Qué puedo encontrar?

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¿Qué pido?

Figatell