la vida a cara o cruz / OPINIÓN

¡¡¡Supercalor!!!

16/09/2022 - 

VALÈNCIA. Tooodos los días el gallo del vecino empieza kikirikí al amanecer, y los albañiles, que andan rehabilitando esa casa, a las 8 en punto conectan máquinas que aparcan justo junto a mi ventana. Todo hace pipipipiiii kikirikí.

Mi chica para dormir utiliza un boyshort que le sienta como un guante. Yo una bermuda de algodón que me sienta como un tiro. Ella no se mueve, no respira, no suda, solo flota con su rictus sonriente. Yo ando empapao, mi lao está deshecho y oink oink grounch.

Cuando veo los créditos de cualquier película me da yuyu pensar en cuántos colaboradores ya no estarán vivos, y más cuando la peli es muy reciente. También en las que sé que ya no queda ninguno, ni de producción ni electricistas ni conductores ni músicos ni catering ni ayudante de segunda unidad ni peluquería ni bla bla bla. Los imagino el día del estreno felices compartiendo proyección. Pero ya no. Así que desde hace algún tiempo, por respeto y agradecimiento, leo todos todos los créditos a base de pausa play pausa play.

Disfruto de varias plataformas y me he dado cuenta de que solo veo pelis ultraviolentas cargadas de sexo (no hace falta que sea explícito), drogas ilegales (nunca he probado ninguna), venganza (no se me ocurre a quién ajusticiar), robos (bueno, aquí algo sí se me ocurre), mucha casquería (el otro día pisé un saltamontes y aún me siento mal), zombis (desataos si es posible) y una banda sonora rápida y brutal (sin tiempo para bostezar). Además me gustan las historias donde ganan los malos. Busco el yo que no puedo ser en la realidad. Si pudiera me gustaría ser John Kramer, el protagonista de la saga Saw. Pero como no, por lo menos me gustaría guionizar la siguiente entrega. Tengo algunas ideas.

Ahora, los mismos que me contaron lo de los leones dicen que no hay que ver Lightyear, la última de Disney

De pequeño me estremecía cuando contaban lo mal que se portaron los romanos con los cristianos solo por ser cristianos: circo, leones, torturas… Luego otros me contaron lo de la Inquisición. ¡¡¡Ostras, la de vueltas que da la vida!!! Más tarde leí el Génesis y me encantó, pues se acerca mucho a mis intereses cinéfilos. Ahora, los mismos que me contaron lo de los leones dicen que no hay que ver Lightyear, la última de Disney. Por supuesto que la veré. Deduzco que todo esto va de cómo te lo cuenten. Hoy es más fácil que nunca informarse y contrastar, y también lo contrario. Hoy en día si eres tonto eres más tonto que hace cincuenta años.

Por eso ando metido en un grandísimo proyecto. Estoy montando la primera cátedra mundial de estudios sobre superhéroes. Pronto los seminarios serán una realidad y se está gestando aquí, en una universidad valenciana. Todo un universo compartido que nació en los años 20 del siglo pasado está tomando forma de proyecto educativo de alto nivel. A Siegel y Shuster, conocedores y hagiógrafos de Supermán, se les tardó años en reconocer la autoría y veracidad de los hechos narrados. Después aparecieron Batman, Fantomah, Antorcha o Namora y villanos como Siniestro, Duende Verde, Lex Luthor, Joker y muchos más. Ya existen mártires, santos, diablos, milagros, dioses y súperpoderes de los de verdad. Años después evangelistas como Jack Kirby o Stan Lee sembraron las bases de una filosofía basada en la justicia y amistad. Ahora, y gracias a la semilla sembrada en nuestra universidad, tendremos la Súper Facultad de Teología Heroica. Y pronto una religión. Y si no, al tiempo. ¡¡¡Magneto, mutante, tenías razón!!!

Toooodos los días el gallo del vecino empieza kikirikí pipipipiiii oink oink grounch. Supercalor.

*Este artículo se publicó originalmente en el número 94 (agosto 2022) de la revista Plaza

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