VALÈNCIA. (EP) El "delirio" y "enamoramiento" del poeta madrileño Lope de Vega llega al Teatro Principal con la obra Los locos de Valencia, un clásico del Siglo de Oro que cuenta con la dirección del valenciano Jorge Picó que propone "una mirada contemporánea" de este texto universal.
La obra -que se podrá disfrutar desde este jueves hasta el próximo 8 de febrero- se ha presentado este miércoles en rueda de prensa en el Teatro Principal de València y ah contado con la presencia de la directora-adjunta de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura (IVC), María José Mora; del director de la representación; del director de escenografía y vestuario, Fernando Calzadilla, y de las actrices Marina Alegre, Lucía Poveda y Elena Varela.
La producción ha contado con un equipo de profesionales valencianos, encabezado por la dramaturgia de Vicent Montalt y Jorge Picó, con la asesoría de verso de Carles Sanjaime y la ayuda de dirección de Imma Sancho.
El proyecto se completa con el acompañamiento artístico de Mar Navarro, el diseño de escenografía, vestuario e iluminación de Fernando Calzadilla y la composición musical de Isabel Latorre, cuyo trabajo conjunto subraya el talento creativo valenciano y refuerza la solidez artística de esta adaptación.
El elenco, que cuenta con músicos en directo, está formado por doce actores y actrices valencianos, Marina Alegre, Àngel Fígols, Héctor Fuster, Sergio Martínez, Manuel Minaya, Lucía Poveda, Carles Sanjaime, Marta Santandreu, Arturo Sebastià, Fernando Soler, Elena Valera y Josep Zapater.
María José Mora ha puesto en relieve la apuesta de IVC por la recuperación de textos universales como este de Lope de Vega y ha subrayado "las ganas" que tenía la ciudad de València de ver en escena los grandes clásicos.
En los clásicos está prácticamente todo
"Quisimos hacerlo con un texto que se inspira en la ciudad de Valencia", ha indicado la directora, quien ha explicado que la obra se sitúa en un momento en el se destierra a Lope de Vega de Madrid y este recala en València donde tuvo una vida "fructífera" y se codeó con los grandes escritores de la época, como Guillén de Castro, a los que "dejó su estilo" pero también se "inspiró" en ellos.
Así, ha destacado que se trata de una pieza clásica que cuenta también con "una mirada contemporánea": "En los clásicos está prácticamente todo y, a veces, tenemos un interés de acercarlos a la contemporaneidad, pero el propio texto emana contemporaneidad", ha sostenido.
En este sentido, Mora ha señalado que hay "algunos puntos" que "siempre han caído en el presente" pero que "hay unos problemas que son universales", como "el amor y la muerte". "Unas inquietudes humanas que estaban a finales del siglo XVI y que están ahora también en el siglo XXI", ha indicado.

- -
Igualmente, ha resaltado que el texto resulta "interesante" ya que "sitúa el amor en el centro de las relaciones y la humanidad" y que, en un contexto atravesado por el "conflicto" y las "guerras", cree que es importante "leer el espectáculo desde este lugar" porque "es donde el público va realmente a hacer una reflexión".
Por su parte, el director de la obra ha indicado que una de las cosas que "más" le atrajo del texto fueron las "posibilidades" que tenía y sus "temáticas". Según ha apuntado, el libreto permite, además, a los actores realizar "un tipo de actuación no naturalista" y "hablar bellamente en escena" ya que los personajes hablan en verso.
El tema central de la historia es la locura que sienten sus personajes, la real o la fingida, y, sobre esta cuestión, Picó ha indicado que en la obra "todo el mundo parece estar un poco loco" pero que es en los momento "íntimos" y "privados" de los personajes donde aparecen "las verdades".
"Enamorarse es creer en algo"
"Esa posibilidad escénica, ese juego, ese delirio y ese enamoramiento y ese Eros me parecían muy interesantes para abordar a Lope", ha señalado el director, al tiempo que ha explicado que, en un momento en el que "hay muchas informaciones pero parece que no creamos en nada", los personajes de la obra "están obligados a creer en algo". "Enamorarse es creer en algo", ha sostenido.
Preguntado por la mirada contemporánea que propone la obra, Jorge Picó ha señalado que lo que se ha hecho ha sido quitar del total de 3070 versos que componen el texto cerca de un "30 por ciento" para que la trama "llegue mejor al público".
"Se quitan versos que son opacos, que ahora no se entenderían; se quitan referencias un poco racistas. Es como si cogieras un árbol, lo podaras, para que se vea la estructura más", ha expuesto.
Y, en este punto, ha incidido en que se hace esa tarea de "dramaturgia" para "facilitar" y que "haya más claridad". Además, ha destacado que el verso se ha respetado "en todo momento": "No hay ningún momento donde hemos ido a la prosa", ha remarcado.
"Es un respeto estilístico muy grande hacia la obra", ha aseverado el director y ha defendido que, aunque se hayan quitado "unos trozos", "suena Lope todo el tiempo".