ARTESANAL Y SOSTENIBLE

Un obrador en el Carmen, aire fresco y mucha Kombucha: así es Makalú

¿Una bebida viva que se hace a partir de un hongo que se llama Scoby? Ponme más de eso por favor.

| 15/07/2022 | 5 min, 9 seg

La primera kombucha que probé era casera. No sabía lo que estaba probando pero recuerdo cómo sacaban una botella de la nevera sin marca y mientras me la servían en un vaso, me explicaban que en otro bote guardaban el hongo con el que la habían hecho. Todo aquello fue muy marciano. Eso de beber un brebaje casero hecho con un hongo que se guardaba en un bote lleno de té al que había que alimentar con azúcar y que no moría se parecía más al argumento de los Gremlims que a una bebida de la que fiarse. Terminé probándola y para mi sorpresa, me flipó. Tenía un halo al vino, un poco de vinagre y sabores de fruta.

Resulta que la kombucha empezó a prepararse hace más de 2000 años. Se utilizaba principalmente para curar problemas estomacales gracias a sus propiedades, ya que se considera un probiótico. Es decir, es una bebida viva, a muchos nos gusta decir que tiene bichitos. No te asustes, el yogur también los tiene. Básicamente hablamos de bacterias que nos ayudan a cuidar nuestra microbiota, o de una forma más simple, la salud intestinal. Pero aunque naciese con fines curativos, a día de hoy se consume con fines recreativos o de puro placer. Y aquí es donde entra Makalú. 

Un obrador artesanal en El Carmen

¿Quién está detrás de Makalú? Alex, Marta y Dani. Dani vivió 8 años en Australia donde aprendió a preparar Kombucha. Me cuenta que allí esta bebida está muy integrada en la vida de la gente (no me extraña). Los 3 tenían un hambre voraz por montar un proyecto alrededor de un producto repleto de valores con los que ellos estuvieran en sintonía y se inclinaron por la Kombucha. En febrero de 2021 empezaron a hacer pruebas, a testar el producto y a darlo a probar a amigos para recibir feedback. Estuvieron 6 meses en busca de la receta perfecta, del azúcar que mejor les funcionase y del sabor más accesible para el consumidor. En enero de 2022 finalmente consolidan su proyecto y entran en Lanzadera para llevar su Kombucha a todas partes. 

Poco más tarde abren su propio obrador en El Carmen. Aún no está abierto a la venta pero se pueden hacer pedidos online además de que podemos encontrar su kombucha en varios restaurantes de Valencia como La Lluna, Baovan, Mecabanyal o La Cuina d’Adel entre otros tantos que podemos consultar en su makamapa. Y yo lo celebro, porque estoy harta de que la única bebida sin alcohol sean el agua o bebidas carbonatadas. 

Otro punto fuerte de este proyecto son sus valores. Tienen clarísimo que la sostenibilidad está dentro de su filosofía de marca. El té que usan es un té gourmet ecológico, al igual que el azúcar y la hierbabuena. Porque como comentaba al principio, se les puede dar diferentes sabores. Por ahora ellos tienen dos: Makalencha, el sabor más tradicional y Malakito, la más divertida con sabor a hierbabuena.

Los tres creen en una vida más consciente, tanto con el medio ambiente como con el la salud. Apuestan por un ocio en el que no predomine el alcohol y triunfe la kombucha. Y la verdad, yo también. No solo creo en él, lo necesitaba.


Sin scoby no estaríamos aquí

Scoby es el famoso hongo a patir del que se hace la kombucha. Solo por su nombre ya me gusta más. Tiene aspecto de gelatina y normalmente lo verás en forma de disco sumergido en los botes. Si vas al Obrador de Makalú, podrás ver una estantería llena de estos hongos en botes.  

Si te ha picado la curiosidad y estás pensando en hacerte con uno de estos amigos, te aviso que no es tan fácil como parece. El scoby no se comercializa, se pasa de mano en mano, algo que le da ese rollo todavía más misterioso. Así que necesitas un buen amigo que se haya iniciado en el mundo de la kombucha casera y pedirle uno. 

¿Y qué hace scoby por nosotros? es el encargado de procesar el azúcar del té para dar como resultado la kombucha. Recuerda al proceso de la masa madre, también hay que alimentarte pero en lugar de con agua y harina, con azúcar y té. En muchos casos se hace no solo una primera fermentación, sino que una segunda en la que se le puede dar sabor a la bebida añadiendo fruta a la mezcla. 

Para todo tipo de públicos

Como dicen ellos, su kombucha es perfecta para todos aquellos a los que suelen decir que no les gusta. Esto tiene una explicación. Antes mencionada el sabor avinagrado, ese es el de la kombucha más purista, pero luego hay otras que han logrado rebajar el sabor amargo para que todos puedan disfrutar de sus beneficios y de lo buena que está sin tener que dar esos tragos. Y no solo por el sabor, sino también por el gas. La kombucha de normal, al ser una bebida fermentada, en el proceso de fermentación genera un gas y a muchas personas esto no les termina de convencer. El tema es que hacía mucha falta que alguien le bajase esa intensidad en el sabor al igual que disminuyera las burbujas. Siempre he sido muy fan de la kombucha pero tengo que reconocer que jamás fui capaz de acabarme ninguna de las botellitas enteras, hasta hoy. Cuando visité el obrador de Makalú me fui con mi pack de 6 a casa y ha caído una por día. Me temo que esto solo ha sido el principio.

Larga vida a la kombucha. Larga vida a Makalú.


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