CASTELLÓ. La Unión Europea cerró 2025 con 126 interceptaciones de plagas en importaciones de cítricos procedentes de países terceros, frente a las 193 registradas en 2024, lo que supone una caída cercana al 35%, según los datos de la Comisión Europea. El descenso rompe la tendencia al alza de los últimos ejercicios, pero no disipa la inquietud del sector, que advierte de que el volumen de casos sigue siendo elevado y que determinados orígenes han intensificado su riesgo fitosanitario.
El incremento de los riesgos por la entrada de organismos nocivos es una de las principales preocupaciones de los citricultores europeos, en un contexto de creciente presencia de fruta extracomunitaria en los mercados europeos. Aunque el balance global mejora en términos cuantitativos, el detalle por países y por plagas revela focos de especial sensibilidad.
Dos de las enfermedades más temidas por el sector encabezan de nuevo las interceptaciones: la mancha negra de los cítricos (Phyllosticta citricarpa), con 47 notificaciones, y el cancro bacteriano (Xanthomonas citri), con 40. Ambas están consideradas plagas de cuarentena en la UE por su potencial impacto productivo y económico, y su eventual introducción en zonas productoras mediterráneas supondría graves consecuencias para la citricultura.
Argentina y China duplican casos
En este escenario, Argentina y China registran una evolución al alza. Argentina pasa de seis interceptaciones en 2024 a 13 en 2025, más del doble, de las cuales diez corresponden a mancha negra y tres a cancro. China, por su parte, eleva sus notificaciones de 12 a 23 en un solo año, consolidándose también entre los orígenes con mayor número de incidencias.
El descenso global se explica, en buena medida, por la fuerte reducción de Brasil, que en 2024 concentró 88 interceptaciones —principalmente por sarna de los cítricos y cancro— y que en 2025 rebaja de forma notable sus cifras. No obstante, mantiene 14 casos de cancro y uno de sarna, lo que le sitúa aún como un país bajo vigilancia.
También Sudáfrica reduce sus notificaciones, de 34 a 19. En su caso, la mancha negra desciende de 31 a 17 interceptaciones, aunque sigue siendo una cifra significativa. Si a estos registros se suman los 13 casos de mancha negra detectados en cargamentos de Zimbabue y los cuatro de Suazilandia, los países del sur de África continúan configurando, a juicio de las organizaciones agrarias, un foco de riesgo fitosanitario para la UE.
Exigencia de más controles y cierres automáticos
Ante este panorama, AVA-ASAJA reclama a las instituciones comunitarias y a los Estados miembros que extremen los controles en frontera a las importaciones citrícolas de aquellos países que, a la vista de los datos oficiales, “demuestran ser incapaces de garantizar la seguridad fitosanitaria de sus envíos”.
Entre las medidas que la entidad solicita a Bruselas está la aplicación de un umbral máximo de detecciones por plaga o enfermedad, de manera que, cuando se supere un nivel que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considere inasumible desde el punto de vista científico, se proceda al cierre automático de las fronteras a las importaciones de ese país.
Desde la organización agraria aseguran que permitir la entrada de nuevas plagas supone “jugar con el futuro” del sector citrícola europeo y reclaman inspecciones en origen como condición imprescindible en los tratados que impliquen la importación de frutas y hortalizas. En su opinión, la defensa de la sanidad vegetal debe situarse al mismo nivel que otros intereses comerciales, ante el riesgo estructural que supondría la introducción de organismos nocivos en las principales zonas productoras mediterráneas.
En este sentido, vuelven a poner el foco en el riesgo que supone la reciente firma del acuerdo con los países de Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— puesto que en 2025 han concentrado 37 interceptaciones, la mayoría por mancha negra y cancro de los cítricos, "y si el tratado de libre comercio abre las puertas a la entrada de más fruta, esta cifra puede ir en aumento", advierten.
Por su parte, la Unió Llauradora reclama a la Comisión Europea un incremento sustancial del presupuesto destinado a medidas fitosanitarias —actualmente en torno a 8 millones de euros anuales— al considerar que resulta claramente insuficiente para proteger a la agricultura comunitaria frente al aumento de plagas derivado del comercio internacional. La organización ha trasladado esta demanda a la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE) y pide, además, mayor transparencia en la actualización del listado de plagas prioritarias.
En concreto, solicita que se mantengan como prioritarias aquellas amenazas de alto impacto para la citricultura, como la mancha negra (Phyllosticta citricarpa), la falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta) o Xylella fastidiosa, y que se evalúe la inclusión de otras como el cancro bacteriano (Xanthomonas citri). A su juicio, reforzar el estatus de plaga prioritaria es clave para garantizar vigilancia anual obligatoria, planes de contingencia y mayor acceso a financiación europea, apostando por un enfoque preventivo que evite crisis fitosanitarias de mayor coste económico y productivo.
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