VALÈNCIA (EP). El Tribunal Supremo ha anulado en una reciente sentencia después de una década de pleitos las hipotecas mulitidivisas que Caixabank heredó de Barclays tras comprar su negocio minorista en 2014, al estimar que "la falta de transparencia de estas cláusulas conlleva también a su abusividad", tal y como ha señalado el alto tribunal en el escrito.
En este sentido, el fallo obliga a la entidad financiera catalana a no volver a aplicar esta cláusula en ninguno de sus préstamos de vivienda, a convertir a euros las hipotecas y a notificar a sus clientes dicha modificación.
No obstante, el veredicto, que llega tras más de diez años de batalla judicial liderada por la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), no impone la restitución de las cantidades indebidamente cobradas. Por ello, desde Asufin consideran el caso un ejemplo de justicia colectiva "a medias", ya que conduce a seguir "colapsando los juzgados de pleitos individuales", y llama a trasponer la directiva europea para modernizar el marco de acciones colectivas en España.
En concreto, las hipotecas multidivisa son préstamos hipotecarios a tipo variable que se popularizaron en algunos bancos durante los primeros años de la crisis financiera, cuando el Euríbor --la tasa de referencia interbancaria en Europa-- alcanzaba el 5%. En estos productos, tanto el capital como las cuotas están vinculados a una divisa extranjera, aunque el cliente percibiera su salario y realizara los pagos en euros.
Entre los principales atractivos de esta solución estaba la posibilidad de ligar estas hipotecas mediante la adopción de otras monedas a las tasas de referencia de esos países en cuestión. De esta forma, vinculando sus préstamos a la vivienda a países como Suiza, conseguían abaratarlas. Sin embargo, el producto omitía el riesgo divisa, derivado de la fluctuación del tipo de cambio entre el euro (moneda principal de los clientes) y la moneda del país en cuestión.
Así, si el euro se apreciaba o mantenía su valor frente a la divisa extranjera asociada, en este caso descrito el franco suizo, el importe de la hipoteca se reducía o conservaba, pero cuando era el franco suizo el que ganaba terreno sobre la moneda comunitaria, el importe de la hipoteca se elevaba. Por consiguiente, la deuda del usuario no dependía únicamente del cambio del interés de referencia aplicado, sino también de la evolución de la divisa.
En particular, Barclays, junto con otras seis entidades, entre ellas Bankinter y Banco Popular, llegaron a comercializar hipotecas multidivisa por un volumen agregado de algo más de 4.700 millones de euros, según consta en el Diario Oficial de las Cortes Generales, en abril de 2015, dado que las entidades siempre se han negado a hacer públicos datos de las hipotecas multidivisa que han comercializado.
Sobre el banco naranja y el extinto Banco Popular, Asufin todavía tiene pendientes dos demandas colectivas por este tipo de productos que ahora están en posesión de Santander.
En este contexto, el Tribunal Supremo ha respaldado a los clientes afectados por las condiciones y ha defendido en la sentencia que los consumidores no pudieron contrastar este tipo de hipotecas con otros créditos para vivienda en euros, llevándolos a "comprometerse en un contrato de préstamo con consecuencias ruinosas".
"La falta de transparencia de las cláusulas relativas a la denominación en divisa del préstamo y la equivalencia en euros de las cuotas de reembolso y del capital pendiente de amortizar, no es inocua para el consumidor, sino que provoca un grave desequilibrio, en contra de las exigencias de la buena fe, puesto que al ignorar los graves riesgos que entrañaba la contratación, no puede comparar la oferta del prestamos hipotecario multidivisa con las de otros en euros", reza el fallo.
Y concluye: "Esta falta de transparencia agrava su situación jurídica --la del cliente--, puesto que ignora el riesgo de infragarantía para el caso de depreciación del euro frente a la divisa en que se denominó el préstamo".
La presidenta de Asufin, Patricia Suárez, ha argumentado que, pese a la "satisfacción de haber cumplido" con todos los afectados a los que representa la organización, reivindican que "el sistema no les protege lo suficiente", y destaca que los fallos colectivos que no alcanzan la restitución de cantidades suponen "una victoria a medias para quienes tuvieron que lidiar con las consecuencias del abuso de los bancos".