VALÈNCIA. En un territorio marcado por diversos episodios de lluvias torrenciales, la prevención ante el riesgo de inundaciones se mantiene como uno de los principales retos de la comarca de la Ribera Alta. En Alzira, su capital, el recuerdo de la rotura del pantano de Tous en 1982 y de las graves riadas en 1987 sigue muy presente entre la población. De forma más reciente, la Dana del 29 de octubre de 2024 volvió a activar esa preocupación y, aunque el municipio no sufrió daños de gran magnitud, el aumento del caudal del río Magro provocó que algunos residentes trasladaran sus vehículos a zonas elevadas ante la entrada de agua en algunos puntos de la localidad.
En cambio, otros municipios de la comarca, como Llombai, Catadau, Alfarb o Algemesí, sí registraron inundaciones que obligaron a los equipos de rescate a intervenir, incluso con el uso de helicópteros. En este contexto, el Ayuntamiento de Alzira ha planteado a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) que estudie la implantación de corredores fluviales en la Ribera para reducir el impacto de futuras riadas. La iniciativa se propuso durante una reunión mantenida el pasado mes de enero entre el alcalde, Alfons Domínguez, el presidente de la CHJ, Miguel Polo, y otros altos cargos del organismo de cuenca.
En declaraciones a Valencia Plaza, Domínguez explica que el objetivo pasa por facilitar que el río disponga de mayor espacio para evacuar el agua en episodios de lluvias intensas. "Tenemos que liberar espacio suficiente para que el río tenga menos problemas a la hora de desaguar y evitar que genere problemas en las zonas urbanas", señala el alcalde. En ese sentido, el primer edil insiste en que se debe mejorar la salida natural del agua hacia el mar, teniendo en cuenta que el río Júcar puede recibir aportaciones tanto de precipitaciones en cabecera como de lluvias intensas en el propio territorio.
Según explica Domínguez, esta situación puede generar desbordamientos que afectan a distintas zonas del curso fluvial. Dentro de este planteamiento, el alcalde propone analizar las infraestructuras construidas sobre el terreno, ya que pueden influir en el comportamiento del agua. Entre ellas, la autopista AP-7 y la necesidad de estudiar su permeabilidad en la margen derecha del Júcar. "Es una cuestión que ya se planteó en los años 80. En la margen izquierda, la evacuación del agua funciona mejor, pero en la derecha hay que analizar si la salida es suficiente para canalizar todo el caudal cuando hay lluvias intensas", añade el primer edil.
Uso agrícola del suelo
El modelo de corredores fluviales que plantea el Ayuntamiento de Alzira consiste en habilitar espacios que permitan dirigir el agua hacia el mar, de forma que eviten su entrada en áreas con densidad de población. Según detalla el alcalde, estos corredores deberían mantenerse libres de urbanizaciones o polígonos industriales y destinarse, principalmente, a usos agrícolas o a la recuperación de espacios naturales vinculados al bosque de ribera.
"El corredor fluvial es un espacio por el que el río discurre hacia el mar. Si se protegen los pueblos, el agua debe tener un lugar por donde pasar", indica Domínguez. El alcalde considera que el uso agrícola permitiría compatibilizar la actividad económica con la función hidráulica de estos espacios, ya que, según señala, los cultivos pueden asumir episodios puntuales de inundación y continuar con su producción. Además, apunta a la posibilidad de establecer compensaciones económicas en caso de daños.

- Imagen de archivo del río Júcar a su paso por Alzira. -
- Foto: AYUNTAMIENTO DE ALZIRA
Entre las áreas que, según explica Domínguez, podrían estudiarse dentro de este planteamiento se encuentran zonas próximas a Benicull, así como espacios de marjal situados entre Cullera y Tavernes de la Valldigna. También menciona la posibilidad de derivar el caudal hacia el entorno de l'Albufera antes de la desembocadura del Júcar. No obstante, el alcalde de Alzira subraya que el desarrollo de este tipo de actuaciones requiere de una planificación que va más allá del ámbito local.
En concreto, Domínguez desliza que son las administraciones supramunicipales, como la Generalitat Valenciana, los ministerios competentes o la propia CHJ, quienes deben establecer los trazados y definir las medidas necesarias para su implantación. En ese sentido, el panteamiento incluye la necesidad de evitar nuevos desarrollos urbanos en zonas expuestas al riesgo de inundación.
Del mismo modo, contempla la posibilidad de adquirir o expropiar terrenos en aquellas áreas que se consideren necesarias para habilitar estos corredores, así como impulsar actuaciones de restauración ambiental que permitan ampliar el bosque de ribera en determinados tramos del río. En cualquier caso, el alcalde de Alzira señala que estos espacios deben destinarse a usos que permitan una evacuación rápida en caso de la crecida del caudal.
"No es lo mismo que haya cuatro trabajadores en un cultivo que mil personas en un espacio de uso deportivo", matiza Domínguez. La propuesta que ha trasladado a la CHJ plantea la posibilidad de aplicar en la comarca de la Ribera soluciones similares a las que se están estudiando en otras zonas de la provincia, como l'Horta Sud, para mejorar la gestión del riesgo de inundaciones y facilitar el paso del agua a lo largo del curso fluvial del Júcar.