VALÈNCIA. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) prevé sacar a licitación en los próximos meses dos nuevas obras para reducir el riesgo de inundaciones en Alzira y Carcaixent. Se trata de actuaciones que afectarán a la pedanía de Cogullada y al punto donde confluyen los barrancos de Barxeta y Casella, dos cauces que concentran buena parte de los problemas en la comarca de la Ribera Alta cuando se producen episodios de lluvias intensas.
El presidente del organismo de cuenca, Miguel Polo, detalló ambos proyectos este lunes, tras una visita institucional al Ayuntamiento de Alzira, donde se reunió junto al alcalde del municipio, Alfons Domínguez. En el encuentro también participaron otros altos cargos de la CHJ, como el adjunto a la presidencia del ente estatal, Teodoro Estrela, y sirvió para repasar el estado de las actuaciones en marcha, los plazos previstos y las demandas trasladadas por el consistorio en materia de protección frente a inundaciones.
Según explicó Polo, estos dos nuevos proyectos se suman a los que ya se han licitado para la adecuación del barranco de Barxeta, un proyecto dividido en dos fases y promovido a partir de un estudio impulsado por la Dirección General del Agua para priozar las intervenciones necesarias en la cuenca del Júcar. Esta obra, con un presupuesto de 12 millones de euros, permitirá desviar parte de las aguas del cauce hacia el río Júcar, de forma que mejorará el comportamiento del sistema en caso de grandes avenidas. En palabras del presidente de la CHJ, la actuación supone un "beneficio muy importante" para Alzira, al evitar que parte del caudal llegue a los puntos más conflictivos del municipio.

- Reunión de la CHJ con el equipo de gobierno de Alzira. - Foto: CHJ
Las nuevas obras se prevén licitar "entre febrero y marzo"
Las dos nuevas actuaciones, que la CHJ prevé licitar "entre febrero y marzo", son complementarias a esas obras que ya están en marcha. Por un lado, el proyecto para modificar la confluencia de los barrancos de Barxeta y Casella, ambos situados en el término municipal de Alzira, contempla una reordenación del encuentro de ambos cauces y la creación de una zona de laminación que permita regular mejor la llegada del agua cuando se producen lluvias intensas.
El objetivo es mejorar la capacidad del sistema para absorber las avenidas y reducir su impacto aguas abajo. Por otro lado, la CHJ también contempla la construcción de una mota de protección en la pedanía de Cogullada, perteneciente al término municipal de Carcaixent.
Esta infraestructura figura entre las actuaciones que prioriza el organismo de cuenca tras el citado estudio de la Dirección General del Agua y cuenta ya con aprobación técnica. Según indicó Polo, ambos proyectos se financiarán con fondos propios de la CHJ, con la previsión de que las obras puedan comenzar este mismo año una vez se adjudiquen.
El barranco de la Casella, pendiente de una actuación mayor
Durante la reunión, también se abordó el estado del quinto de los proyectos previstos para mejorar la protección frente a inundaciones en este ámbito, centrado en la ampliación del barranco de la Casella. El presidente de la CHJ explicó que esta actuación, destinada a eliminar el cuello de botella que limita la capacidad de desagüe del cauce, se encuentra en una fase de avanzada de redacción y se ha modificado tras las aportaciones presentadas por el Ayuntamiento de Alzira.
El proyecto permitirá ampliar el barranco desde el puente de Xàtiva hacia el río Júcar, de forma que se mejore la salida del agua y se reduzca el riesgo de acumulaciones en zonas residenciales. La intención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) es que pueda salir a licitación a finales de año, completando así el conjunto de intervenciones previstas en el eje Casella-Barxeta.
Cabe recordar estas actuaciones se enmarcan dentro del Plan para la Recuperación y Mejora de la Resiliencia frente a las inundaciones elaborado tras la Dana del 29 de octubre de 2024, un documento que actúa como anticipo del próximo Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI) de la cuenca del Júcar, cuya aprobación está prevista para finales de 2027.
Este plan recoge solo las actuaciones más urgentes en los territorios más afectados por la riada, mientras que el PGRI incorporará nuevas intervenciones tanto en Alzira como en el resto de municipios de la cuenca. En este marco, las obras que se contemplan en Cogullada, así como en la confluencia de los barrancos de Barxeta y Casella forman parte de una estrategia progresiva destinada a reducir el impacto de las inundaciones en uno de los puntos más sensibles de la Ribera Alta.