SAGUNTO. La Semana Santa de Sagunto ha reabierto este año un debate sobre igualdad, tradición y derechos. La Cofradía de la Purísima Sangre, con más de cinco siglos de historia, ha vuelto a rechazar la modificación de sus estatutos para permitir la plena participación de las mujeres. En una asamblea extraordinaria celebrada el pasado 22 de marzo, la propuesta de sustituir el término "varones" por "personas" fue descartada con 267 votos en contra y 114 a favor.
El resultado no solo ha intensificado la movilización del colectivo Semana Santa Inclusiva, que desde 2022 reclama el acceso igualitario de las mujeres a la cofradía, sino que también ha situado el caso en el foco institucional. El Gobierno ha iniciado los trámites para la retirada del reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional y ha trasladado el asunto a la Fiscalía ante una posible vulneración de derechos, al considerar que esta exclusión puede contravenir el principio de igualdad.
En Sagunto, donde la Semana Santa forma parte de la identidad colectiva y la cofradía organiza los principales actos desde hace más de 500 años, la decisión ha reavivado la disyuntiva entre tradición y cambio. "Nosotros estamos en esta lucha porque amamos tanto la Semana Santa de Sagunto como a la cofradía", explica su portavoz, Blanca Ribelles, en esta conversación con Valencia Plaza y subraya que el espíritu de esta reivindicación no se plantea como un enfrentamiento con la institución.
- La Semana Santa ya ha comenzado en Sagunto. Después de los últimos días, ¿cómo está viviendo la fiesta personalmente y como representante del colectivo?
- Yo lo llevo bien. Soy optimista y muy positiva. Además, como he tenido tanta visibilidad, muchísima gente de Sagunto me ha animado a seguir y me han llegado mensajes de un montón de sitios y de gente que conozco que vive en otras provincias. Todo eso te da fuerzas. Por ejemplo, el viernes pasado fue la procesión de las medallas, donde se imponen a los nuevos cofrades, y yo la viví con naturalidad. El Domingo de Ramos también. Yo lo llevo bien, pero quizá otras personas no tanto. Dentro de la cofradía, todos los años hay un grupo de cofrades que son la Mayoralía del año. Son siempre chicos, hombres, unos 15 o 17, y se encargan de sacar las procesiones a la calle. A la Mayoralía se le ha insultado mucho por redes sociales. Las Mayoralías están compuestas por mayorales y por un clavario. El clavario salió en varios medios de comunicación y le han llegado muchos mensajes de odio porque, el día siguiente de la votación, se publicó una fotografía en la que parecía que estaban celebrando el resultado, pero no era por eso, sino por un acto que se hace a continuación de la Junta de la Asamblea. A raíz de esa fotografía, que tuvo mucha repercusión, les llegaron mensajes de todas partes, poniéndolos de vuelta y media y llamándoles de todo. Eso no es justo para la Mayoralía del año. Yo no sé qué ha votado cada uno, pero, independientemente de eso, no es motivo para insultarlos. De hecho, el otro día me hicieron una entrevista y utilizaron esa imagen. Antes de empezar, lo primero que hice fue explicar que había un malentendido, ya que esa fotografía no se correspondía con el titular.

- Blanca Ribelles, portavoz de Semana Santa Inclusiva de Sagunto.- Foto: MARGA FERRER
- Tras la votación de la cofradía, ¿cree que se trata de una cuestión de tradición o un agravio a los derechos fundamentales?
- Creo que es un miedo al cambio. Toda la vida ha sido así y ahora piensan que llegan otras personas y querrán cambiarlo, pero eso no es real, es un absurdo. Cualquier cambio tiene que venir por una votación en una asamblea. Imagínate que mañana accedemos las mujeres a la igualdad de derechos y obligaciones en la cofradía y alguien propone algo: no se podrá llevar a cabo si no es aprobado en votación. Entonces, ¿qué va a cambiar? Nada. ¿Dónde procesionaremos? En la fila, donde nos digan. Otro de los problemas que plantean, sobre todo la gente más joven —porque ha habido mucho voto en contra entre personas de 20 años—, es que existe un listado de Mayoralías para hacer la fiesta, para ser clavario y mayorales del año. Hay una lista hasta 2063, con gente apuntada hasta entonces, porque en Sagunto muchos niños, en cuanto nacen, sus padres los inscriben. Tienen miedo de que, si entran las mujeres, esa lista se altere, pero yo siempre digo lo mismo: no va a cambiar nada. No se va a alterar. Si, por ejemplo, yo entrara a la cofradía y quisiera hacer la fiesta o ser clavaria del año, me tocaría en 2064. Es decir, no va a cambiar nada. Y votan que no, sobre todo, por ese miedo al cambio.
- ¿Qué mensaje cree que lanza Sagunto en pleno 2026 al mantener esta exclusión?
- Yo creo que hay dos mensajes fundamentales. Uno es muy triste: todavía en Sagunto hay una cofradía que se opone a la igualdad. Pero también hay otro muy positivo y es que, en pleno siglo XXI, ante esta situación, ha surgido un movimiento ciudadano que lucha por la igualdad. La visibilidad que ha tenido este caso en los medios ha hecho que hayan salido a la luz situaciones parecidas en otras ciudades y pueblos de España y se haya reactivado esa lucha. Porque no nos olvidemos: esto es un derecho fundamental, no estamos hablando de ninguna locura. Esta lucha puede sentar un precedente, igual que lo hizo el caso de La Laguna, en Tenerife (Islas Canarias). En noviembre de 2024 salió una sentencia sobre un caso muy parecido al nuestro: una única cofradía, con mucho arraigo en el territorio y con toda la ciudadanía volcada en ella, que no permitiría el acceso a las mujeres. Este grupo llevó el caso a los tribunales y hubo una sentencia del Tribunal Constitucional a su favor. Luego ha sido recurrida en Estrasburgo y ya veremos cómo evoluciona, pero al final estos procesos también influyen. Igual que ese caso nos ha influido a nosotros, supongo que nosotros inspiraremos a otros. Se trata de poner el debate sobre la mesa, de repensar ese modelo tan hermético y tan absurdo. Porque tampoco se puede apelar a la tradición sin más. La sociedad del siglo XV era de una forma y la del siglo XXI es de otra. Antes las mujeres solo acompañaban a los maridos, hijos o hermanos y consideraban que ese era su papel, pero ahora eso ya no nos vale. Nuestro papel es mucho más activo. Ya no nos sirve quedarnos en tareas como limpiar la ermita o coser las vestas —el traje con el que salen en las procesiones—. Esto no es una lucha de nosotras contra ellos. Es la lucha de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que aman la Semana Santa, la fiesta y la cofradía, por la igualdad. No todos los cofrades son cerrados de mente; hay muchos que forman parte de Semana Santa Inclusiva y que trabajan y luchan por la igualdad.

- Blanca Ribelles, portavoz de Semana Santa Inclusiva de Sagunto, en la entrevista con Valencia Plaza.- Foto: MARGA FERRER
- Prueba de ello son los 114 votos a favor.
- No todo el mundo está en contra. De hecho, todo esto empezó con la recogida de firmas de un grupo de cofrades, y eso también nos ha ido empoderando. Al principio, aunque hayas estado toda la vida quejándote y diciendo que querías ser cofrade, no terminabas de creerlo posible por ser mujer. Pero ahora hemos visto que sí lo es y eso nos ha activado mucho más. En la primera concentración que hicimos había mucho miedo. De hecho, vinieron furgones de la Policía Nacional, de antidisturbios. También es verdad que ese día estaba la delegada del Gobierno de entonces, Gloria Calero, que es del Puerto de Sagunto, así que quiero pensar que la presencia policial se debía a eso y no a que nos consideraran un colectivo peligroso. Además, en las concentraciones —como se ha visto en muchas imágenes en los medios— viene todo tipo de gente: niños, abuelas… y cada vez más personas del Sagunto de toda la vida se están sumando. También hay cada vez más gente que se anima a hacer declaraciones. Yo misma lo veía este lunes en una cadena nacional: recogían testimonios de personas del pueblo que nunca me habría imaginado que darían su opinión públicamente. Porque, en general, quien está a favor sí habla, pero quien está en contra suele expresarse menos. El año pasado estuve con una reportera de À Punt, como suele pasar cada año en estas fechas, y estuvimos buscando a alguien que discrepara de lo que yo decía, pero no encontramos a nadie que quisiera hablar.
- El colectivo que representa lleva desde 2022 impulsando el cambio. Después del resultado de la última votación, ¿siente que hay resistencia estructural o más bien ideológica?
- Creo que hay, por una parte, un sector que tiene miedo al cambio y, por otra, un sector que se aferra mucho a la tradición. No diría que es una cuestión ideológica. De hecho, este tema es transversal y afecta a gente de distintas ideologías. Quizá no a las más extremas, pero sí tanto a votantes del Partido Popular (PP) como del PSOE. En nuestras concentraciones hay personas de ambos perfiles. Estamos en un pueblo y, al final, la gente se conoce. Yo no sé lo que vota cada uno, pero si alguien ha sido concejal por un partido, puedes suponer que mantiene esa misma ideología. Aun así, no creo que el problema sea ideológico. El argumento de la tradición tampoco se sostiene. Las tradiciones pueden adaptarse al momento en el que vivimos y, de hecho, lo hacen. La Semana Santa saguntina data de 1492, pero en los años 70 u 80 se incorporó la procesión del Silencio y, en los 2000, la del Encuentro, que antes no existían. Se han ido introduciendo cambios y no ha pasado nada. Entonces, ¿por qué unas cosas sí y otras no? Estoy convencida de que, en el fondo, es miedo al cambio. Ya pasó con los Moros y Cristianos de Alcoy, donde durante mucho tiempo las mujeres no podían participar en las filaes y finalmente se consiguió. Igual que se logró allí, también puede lograrse aquí.
- El Gobierno ya ha anunciado que tomará medidas. ¿Habrían preferido que el cambio hubiese llegado desde dentro de la cofradía?
- Nosotras, como colectivo, desde el minuto uno hemos defendido que el cambio debía venir desde dentro. Queríamos que fuera la propia cofradía la que decidiese apostar por la igualdad, no que se impusiera desde fuera. Eso lo hemos repetido año tras año. Pero ya llevamos tres votaciones y no ha habido forma. Al final, cuando ves que no avanza, te planteas otras vías. De hecho, cuando hablamos con la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé; la ministra de Igualdad, Ana Redondo y la ministra de Ciencia y Universidades, Diana Morant, les trasladamos exactamente lo mismo. Ellas nos dijeron que esto no podía ser, que había una vulernación de derechos y que darían parte a la Fiscalía, además de retirarle el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

- Blanca Ribelles, portavoz de Semana Santa Inclusiva de Sagunto, frente al busto de un cofrade.- Foto: MARGA FERRER
- Si finalmente se pierde el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional, ¿considera que la responsabilidad será exclusivamente de la cofradía?
- Sí, claro. Al final la responsabilidad es de quienes votaron que no, porque todo esto ya se sabía. Hace un mes o mes y medio salió la noticia de que el Ministerio estaba iniciando los trámites para estudiar el caso de Sagunto como Fiesta de Interés Turístico Nacional, precisamente por excluir a la mitad de la población. Esto vino a raíz de una denuncia anónima de un ciudadano o ciudadana. Quienes fueron a votar eran conscientes de que el Ministerio había paralizado la investigación a la espera del resultado del día 22 de marzo. Si salía que sí, ya no tenía sentido seguir con el proceso. Y, aun así, votaron que no. Por tanto, si se pierde ese distintivo, la responsabilidad será de quienes votaron en contra, no de toda la cofradía, porque también hay cofrades que votaron que sí.
- ¿Han podido hablar con alguno de ellos sobre la pérdida del reconocimiento?
- No. La Junta y los cofrades son nuestros vecinos, nos cruzamos con ellos continuamente y nos saludamos, pero como colectivo no han venido a hablar con nosotras. Sí que conozco opiniones individuales de algunas personas que dicen que es una lástima haber llegado a este punto y que la sociedad esté tan dividida. Yo no creo que lo esté tanto. Creo que la sociedad apoya mucho más el sí que el no. Pero aquí no vota la ciudadanía, votan los cofrades. Y, además, de unos 1.700 cofrades, solo votaron unos 400. También es cierto que hay muchos menores de edad que no pueden votar porque así lo establece su reglamento.
- Sin embargo, la mayoría de los votos en contra son de gente joven.
- Eso responde más a lo que ya comentábamos...miedo al cambio y a que se alteren las listas de clavarios. Puede haber también algún componente ideológico, pero creo que es algo más simple, más cotidiano: la idea de mantener un espacio propio de poder, como si fuera el único ámbito en el que pueden decidir.

- Blanca Ribelles, portavoz de Semana Santa Inclusiva de Sagunto, en la entrevista con Valencia Plaza.- Foto: MARGA FERRER
- El alcalde, Darío Moreno, ha defendido la lucha por la igualdad pero ha evitado confrontar con la cofradía. ¿Le parece una posición acertada?
- Nosotras le dijimos en su momento, en el año 2022, que no se metiera. Que este era un tema transversal, que afecta a todo el pueblo y que, si se posicionaba, se podía perder el apoyo de una parte de la ciudadanía que está a favor del sí. Tal y como está el contexto, tan polarizado, le pedimos que se mantuviera al margen. Pero, ante la presión para que se pronunciara, lo hizo el otro día. Supongo que su postura está claramente a favor de la igualdad y yo lo conozco bien. Imagino que también intervino porque los ánimos están bastante tensos y quizá buscaba rebajar el tono de la situación.
- ¿Han valorado acciones legales concretas más allá de que se lleve el caso a Fiscalía?
- Todavía no hemos valorado nada, porque todo es muy reciente y no nos ha dado tiempo a pensar con claridad y tranquilidad. Cuando salió todo esto, muchos medios me preguntaron lo mismo y desde el colectivo dijimos que, cuando pasara la Semana Santa, nos sentaríamos a reflexionar con la cabeza fría. No es cuestión de tomar decisiones en caliente. No descartamos nada, pero queremos valorarlo bien. Lo que sí hemos comprobado es que la vía de que el cambio llegue desde dentro no está funcionando. En 1999 hubo una primera votación, con solo nueve votos a favor. En 2022 hubo una segunda, con 135 a favor, lo que indicaba una evolución positiva. Pero en 2026 ha habido otra votación y han sido 114. En lugar de avanzar, se ha retrocedido.
- ¿Comprende la postura de la cofradía?
- No. Desde muy joven he luchado por poder entrar. Tengo 51 años y ya en 1999, cuando se produjo la primera votación, yo escribía artículos reivindicando la igualdad. Siempre lo he tenido claro. Además, hemos pedido la intervención del Arzobispado de València, porque no podemos olvidar que se trata de una cofradía católica y, ante su negativa, nos hemos sentido desamparadas. Como dijo el Papa Francisco, en la Iglesia caben todos y todas. Nos resulta llamativo que en otras comunidades haya sido la propia Iglesia la que ha impulsado la igualdad, mientras que aquí no ha querido intervenir. Yo también me considero parte de la Iglesia. En Sevilla, por ejemplo, el obispo llegó a decir que, o se incluía a las mujeres o no permitía el uso de templos e imágenes, y finalmente se normalizó la situación sin ningún problema.

- Blanca Ribelles, portavoz de la Semana Santa Inclusiva de Sagunto, frente a una vivienda con crespones negros en señal de apoyo al colectivo.- Foto: MARGA FERRER
- ¿Por qué cree que el Arzobispado no ha querido intervenir?
- Creo que su postura ha sido dejar que el problema se resuelva entre nosotros. En el fondo, la situación ha ido de un año a otro sin mayor trascendencia, repitiéndose cada Semana Santa un pequeño revuelo que luego se diluye. Sin embargo, este año ha sorprendido la escalada que ha tenido el tema. Nadie esperaba que alcanzara esta dimensión. Para quienes atendemos a los medios ha sido evidente: antes eran unos pocos, cuatro o cinco, y ahora la atención mediática ha crecido de forma inmediata.
- En lo personal y, después de años de reivindicación, ¿cómo le afecta esta situación y qué le dicen las personas que no pertenecen al colectivo?
- Por lo que he oído y percibo de la gente de la calle, la ciudadanía se está volcando en apoyarnos. Les parece un absurdo que todavía exista un reducto de desigualdad y consideran que se trata de una reivindicación justa, especialmente en un contexto en el que la igualdad ha llegado a todos los ámbitos de la sociedad.
