VALÈNCIA (EP). Un estudio de los artefactos pintados de la Cova del Parpalló, situada en Gandia, realizado por personal investigador de la Universitat de València (UV), demuestra que se empleaban plaquetas calizas como molinos, machacadores y paletas para el procesado de colorantes, lo que destaca la complejidad y variabilidad del uso de materiales colorantes en el Paleolítico Superior en el sureste de la Península Ibérica.
El artículo, cuya primera firmante es Daniela Rosso, investigadora Ramón y Cajal en el Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la UV, se ha publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, tal como ha destacado la institución académica en un comunicado.
Este nuevo estudio sobre los conjuntos arqueológicos de Parpalló revela que un gran número de plaquetas de piedra caliza fueron utilizadas como herramientas para el procesado de óxidos de hierro y otros materiales colorantes. Este yacimiento ha proporcionado una de las colecciones más importantes de arte mueble paleolítico, con 4.116 artefactos pintados y/o grabados, en su mayoría plaquetas calizas, que se fechan desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense.
A través de una combinación de análisis de marcas de uso y técnicas fisicoquímicas no destructivas, el estudio identifica una amplia variedad de prácticas técnicas, incluyendo la molienda y el machacado con percutores y molinos, y la preparación de mezclas de colorantes en paletas.
En la investigación han participado, además de Daniela Rosso, del Grupo de Investigación Prehistoria del Mediterráneo Occidental (Premedoc), Clodoaldo Roldán y Sonia Murcia, ambos investigadores del Instituto de Ciencia de los Materiales (ICMUV) de la UV; y Valentín Villaverde, catedrático emérito del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la UV.
Rojos y amarillos
Los resultados ponen de manifiesto la diversidad y flexibilidad de la cadena operativa de los pigmentos, así como la frecuente reutilización y reciclaje de los objetos para múltiples funciones. La evidencia del procesado de pigmentos de diferentes colores y composiciones --principalmente colorantes rojos y amarillos ricos en hierro-- sugiere un uso repetido y variado de estas herramientas a lo largo del tiempo.
En conjunto, el estudio destaca la complejidad del uso de colorantes en la Cova del Parpalló, implicando una gran diversidad de herramientas, técnicas y materias primas. Esta variabilidad, junto con los cambios en la distribución estratigráfica de los artefactos pintados, sugiere una transformación a largo plazo en el uso de los pigmentos, pasando de aplicaciones principalmente artísticas hacia un abanico más amplio de prácticas funcionales y/o simbólicas.
La Cova del Parpalló, destacada tanto por su extensa secuencia estratigráfica, que abarca desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense, como por su excepcional conjunto de arte mueble, y ofrece una oportunidad única para comprender mejor el papel del color durante un periodo clave en el desarrollo de las culturas complejas en el sureste de la península ibérica.