El proyecto de la ronda norte de Mislata desata el rechazo por su impacto sobre la huerta protegida

Comarca y empresa

La alternativa elegida minimiza el impacto sobre el casco urbano del municipio, pero obliga a modificar el Plan de Acción Territorial (PAT) de l'Horta, principal foco de las críticas al proyecto

  • Trazado propuesto por la Generalitat para la construcción de la ronda norte de Mislata.
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VALÈNCIA. La nueva conexión viaria de la zona norte de Mislata apenas acaba de dar un paso más en su tramitación administrativa y ya ha abierto un importante frente de oposición. Lo que la Generalitat presentó la semana pasada ante los vecinos como una "solución definitiva" a los problemas de accesibilidad del municipio ha despertado el rechazo de Compromís-Podemos-Recortes Cero, las asociaciones vecinales de Campanar y el colectivo ecologista Per l'Horta

El origen del desacuerdo no reside tanto en la necesidad de mejorar las conexiones de Mislata con València, una problemática sobre la que existe un amplio consenso, sino en la solución escogida para hacerlo. La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha optado por la denominada "alternativa 3", un trazado que, pese a ser el que menor afección genera sobre el casco urbano de Mislata, obliga a ocupar suelo protegido de la Huerta de València y a modificar el Plan de Acción Territorial (PAT) para hacer posible su ejecución.

El proyecto prevé la construcción de un nuevo vial urbano que partirá de la Avenida Escultor Navarro, a la altura del camino de Favara, cruzará el antiguo cauce del Turia mediante un viaducto de 200 metros y conectará con la glorieta situada entre las avenidas Pío Baroja y General Avilés, ya en València. La infraestructura contará con un carril por sentido y un itinerario ciclopeatonal, con el objetivo de descongestionar la calle San Antonio, principal acceso de entrada y salida del municipio.

La alternativa fue seleccionada tras analizar diferentes corredores y soluciones constructivas al considerarse la opción que mejor compatibiliza los criterios técnicos, funcionales, ambientales y económicos. Frente al resto de propuestas, esta aleja el tráfico del núcleo urbano, reduce el efecto barrera sobre el parque de la Canaleta y favorece la continuidad del futuro Sistema de Parques Metropolitanos.

La Conselleria defiende que esta alternativa responde a la voluntad de "minimizar al máximo la afección sobre la huerta dentro de las opciones técnicamente viables". Según explican fuentes de este departamento a Valencia Plaza, el proyecto, impulsado durante la etapa del Botànic, fue objeto de estudio de distintas alternativas y la solución que finalmente se ha escogido también incorpora las peticiones del Ayuntamiento de Mislata. En ese sentido, la Conselleria sostiene que cualquier nueva conexión viaria entre Mislata y València implica necesariamente atravesar una zona de huerta, por lo que considera que la alternativa 3 es la más equilibrada entre la mejora de la accesibilidad y la protección del entorno agrícola.

"Duplicar el tráfico no es bifurcarlo"

Sin embargo, ese argumento no convence a quienes rechazan el proyecto. El principal foco de las críticas reside en que la ejecución de la infraestructura obligará a modificar tanto el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Mislata como el PAT de l'Horta para permitir la ocupación de suelo agrícola protegido. La portavoz de Compromís en Mislata, Silvia Maiques, admite a este diario que la alternativa elegida es "la menos invasiva" para el municipio, pero considera que el impacto negativo del proyecto se traslada a otro espacio de elevado valor ambiental.

"No estamos de acuerdo ni con esta alternativa ni con ninguna otra porque no queremos que se hagan más carreteras", afirma Maiques. A su juicio, el nuevo vial "sigue siendo invasivo con la huerta", ya que obligará a ocupar suelo agrícola protegido, ejecutar expropiaciones para construir el viaducto y modificar una normativa que se creó para preservar ese territorio.

  • Plano general de actuación del proyecto de conexión viaria entre Mislata y València. - Foto: GVA

Además, la portavoz de Compromís sostiene que la infraestructura responde a un modelo saturado de vehículos privados. "Lo que queremos es un transporte urbano y metropolitano que sustituya al coche", defiende Maiques. En su opinión, abrir una nueva conexión no reducirá la congestión en los accesos al municipio, sino que acabará generando más desplazamientos en coche.

"Duplicar el tráfico no es bifurcarlo", resume Maiques, al tiempo que recuerda el crecimiento urbanístico previsto para el municipio, con la construcción de 1.000 viviendas en el entorno de la Avenida Miquel Navarro. Por ello, la coalición Compromís-Podemos-Recortes Cero ha avanzado que presentará alegaciones cuando el proyecto salga a información pública al considerar que la "verdadera solución definitiva" reside en apostar por un modelo de movilidad más sostenible y menos dependiente del vehículo privado.

Per l'Horta y los vecinos de Campanar, también en contra del proyecto

Las críticas trascienden el ámbito político. La Asociación de Vecinos y Vecinas de Campanar, la Taula per la Partida y la entidad ecologista Per l'Horta también han anunciado que participarán de forma activa en la tramitación del proyecto al entender que es una actuación "innecesaria" y supondrá una "nueva agresión" sobre la huerta y el entorno del parque natural del Turia. 

En un comunicado, las entidades cuestionan que una nueva carretera vaya a resolver los problemas de tráfico del municipio. "Cuanto más se facilita el tráfico de vehículos, más vehículos se atraen y las infraestructuras vuelven a saturarse", señalan. Por ello, defienden que los recursos públicos deberían destinarse a mejorar el transporte público metropolitano y no a incrementar la capacidad viaria.

  • Imagen de archivo de la huerta de València. - Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA

Los colectivos también muestran su preocupación por las consecuencias ambientales de la actuación. Alertan de que la infraestructura consolidará la ocupación de suelo agrícola protegido y supondrá una pérdida irreversible para uno de los paisajes históricos del área metropolitana de València. En este sentido, Pep Benlloch, representante de la Asociación de Vecinos y Vecinas de Campanar, advierte de que "cada metro cuadrado de huerta que desaparece es irrecuperable. La destrucción de la Partida de Dalt es una pérdida colectiva que afecta a toda la sociedad valenciana".

El proyecto se encuentra en la fase de participación pública del Estudio de Integración Paisajística, un trámite cuyo objetivo es recabar la percepción de la ciudadanía sobre la integración de la actuación en el paisaje. El proceso permanecerá abierto hasta el próximo 15 de septiembre y, durante este periodo, cualquier persona o entidad interesada podrá participar a través del cuestionario habilitado por la Conselleria y trasladar sus observaciones sobre la propuesta. Una vez concluya esta fase, el departamento autonómico elaborará un informe con las aportaciones recibidas antes de continuar la tramitación administrativa del proyecto, que más adelante será sometido a información pública, momento en el que podrán presentarse alegaciones.

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