Los vecinos del Barrio del Cristo mantienen dudas ante el desvío de la Saleta tras la licitación de las obras

Comarca y empresa

La Asociación de Vecinos del Barrio del Cristo, en Aldaia, espera conocer cómo queda finalmente el proyecto y reclama que se resuelva el problema de drenaje del barrio antes de dar por garantizada su seguridad

  • Varias personas cruzan el puente sobre el barranco de La Saleta, en Aldaia.
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VALÈNCIA. Tras la catastrófica Dana del 29 de octubre de 2024, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), anunció que aceleraría la ejecución de distintos proyectos de prevención frente a inundaciones que llevaban años pendientes. Uno de ellos era el acondicionamiento del barranco de la Saleta, una de las actuaciones más avanzadas antes de la riada y que el presidente del organismo de cuenca, Miguel Polo, situó entre las obras que pretendía impulsar con mayor rapidez. 

Finalmente, el proyecto ha salido a licitación este miércoles por 132 millones de euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de 42 meses. La actuación pretende derivar parte de las avenidas de la Saleta desde las inmediaciones de la CV-410, junto al acceso a Aldaia, su zona industrial y el entorno del centro comercial Bonaire, mediante una conducción soterrada que bordeará el núcleo urbano y continuará después a través de una vía verde hasta conectar con el nuevo cauce del Turia.

La conexión final bajo la V-30 queda fuera de este primer contrato y será objeto de una segunda licitación, que, según la CHJ, se producirá en breve por 14 millones de euros. Sin embargo, el avance administrativo de las obras no ha disipado las dudas de la Asociación Vecinal del Barrio del Cristo de Aldaia, que presentó alegaciones durante el periodo de información pública y que ahora mantiene una posición de cautela a la espera de conocer cómo se han incorporado sus planteamientos al proyecto y cómo se concretarán las actuaciones complementarias previstas.

Por el momento, la asociación no plantea ninguna movilización concreta. No obstante, vecinos consultados por Valencia Plaza no descartan recurrir a ellas si, una vez adjudicadas las obras y conocido el proyecto definitivo, consideran que no queda suficientemente acreditada la protección del Barrio del Cristo frente al riesgo de inundación. Los residentes insisten, además, en que la nueva infraestructura no debe interpretarse como "una garantía absoluta" frente a las inundaciones, ya que el barrio arrastra también un problema propio de drenaje urbano.

La respuesta del Miteco introduce varios matices

Parte de esta cautela procede de la respuesta remitida por el Ministerio a las alegaciones presentadas por la asociación. El documento, al que ha tenido acceso este diario, recoge las objeciones planteadas por los vecinos y ofrece la posición de la Administración sobre cada una de ellas. Uno de los principales puntos de discrepancia es la capacidad hidráulica de la nueva conducción y su comportamiento ante episodios extremos como el registrado durante la Dana de 2024.

Los vecinos cuestionaron que una conducción soterrada como la proyectada pudiera asumir un episodio de esas características y reclamaron que la actuación no se ejecutase de manera aislada, sino dentro de una solución conjunta para los barrancos del Poyo, Pozalet y Saleta, con medidas de regulación y laminación aguas arriba.

El Ministerio responde que el proyecto de la Saleta debe entenderse como una pieza de un sistema más amplio de actuaciones previstas en las cuencas del Poyo y el Pozalet, entre ellas distintas zonas de almacenamiento controlado o balsas de laminación aguas arriba de Aldaia. Estas intervenciones tienen como objetivo reducir el volumen de agua que alcanza el municipio antes de su entrada en el sistema de la Saleta.

  • Foto de archivo del barranco de la Saleta tras la Dana en Aldaia tras el pasado 29 de octubre. - Foto: ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ/EP

En cuanto a la propia conducción, la respuesta administrativa precisa que el sistema de entrada dispone de un aliviadero de 36 metros de longitud diseñado para que, cuando el caudal supere los 100 metros cúbicos por segundo, el excedente continúe por el cauce actual hacia Aldaia. El Ministerio sostiene que el funcionamiento de la infraestructura ha sido comprobado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) para escenarios de avenida como el de la Dana y que, por encima de la capacidad de derivación prevista, el agua seguiría circulando por el sistema existente.

La cuestión es relevante porque la conducción proyectada no pretende transportar por sí sola la totalidad de una avenida extrema. Su función es derivar hasta 100 metros cúbicos por segundo, mientras que los caudales que superen ese umbral continuarían por el cauce actual. El funcionamiento global del sistema, por tanto, depende también de las actuaciones previstas aguas arriba para reducir y laminar las aportaciones que llegan a Aldaia.

Precisamente, la asociación vecinal había planteado en sus alegaciones que la ejecución del proyecto debía estar vinculada a la resolución de los problemas hidráulicos existentes aguas arriba. Los vecinos apuntaban a la relación entre los barrancos del Pozalet y la Saleta y advertían de que una actuación limitada al tramo bajo podía resultar insuficiente si no se acompaña de medidas capaces de reducir previamente los caudales que alcanzan el municipio.

La Administración sostiene, en cambio, que esa regulación forma parte de la planificación global de prevención frente a inundaciones y que el proyecto de la Saleta no constituye una actuación independiente, sino una de las piezas destinadas a reducir el riesgo en el conjunto de la cuenca.

El problema del Barrio del Cristo

Es en este punto donde los vecinos sitúan otra de sus principales preocupaciones. La asociación considera que el riesgo del Barrio del Cristo no puede analizarse únicamente desde el comportamiento de la Saleta, ya que el ámbito presenta desde hace años problemas relacionados con el drenaje de las precipitaciones que caen directamente sobre la zona y con la capacidad de su red de colectores, que los residentes califican de "obsoleta".

La respuesta del Ministerio distingue ambos problemas. Según el documento, la conducción proyectada discurrirá soterrada a más de cuatro metros de profundidad al sur del Barrio del Cristo y la lámina de agua se situará siempre más de un metro por debajo de la cota inferior de las edificaciones. Por ello, el Miteco rechaza que la actuación vaya a trasladar una lámina de agua sobre las viviendas y señala que las zonas inundables a las que hacen referencia los vecinos están vinculadas a inundaciones pluviales y a la insuficiencia de la red de colectores del barrio.

La Administración sí reconoce, no obstante, que la nueva infraestructura no está concebida para resolver por sí misma las deficiencias de la red de drenaje urbano del Barrio del Cristo. El proyecto pretende reducir las aportaciones de las avenidas de la Saleta al núcleo urbano y facilitar su evacuación hacia el Turia, pero no sustituye las actuaciones que puedan ser necesarias sobre la red de pluviales. Según la respuesta administrativa, la ejecución del desvío tampoco impediría que las administraciones competentes acometieran intervenciones sobre esa infraestructura.

Para los vecinos, esta separación de ambos problemas resulta insuficiente. Su preocupación es que la mejora de la capacidad de evacuación de las aguas procedentes de la Saleta se ejecute en un ámbito que ya presenta dificultades para evacuar las precipitaciones que se producen sobre el propio barrio. De ahí que reclamen que la protección frente a las avenidas y la mejora del drenaje urbano se contemplen de forma coordinada.

  • Imagen de archivo del barranco de la Saleta. - Foto: ROBER SOLSONA/EP

La asociación vincula además esta cuestión con el nuevo marco de medidas de recuperación y resiliencia tras la Dana. Según explican los vecinos, la planificación posterior a la catástrofe parte de que las obras de protección hidráulica no eliminan por sí mismas el riesgo, por lo que deben complementarse con medidas destinadas a reducir la vulnerabilidad de las viviendas, locales, industrias y garajes situados en las zonas expuestas.

Entre esas medidas se contempla identificar las zonas y edificaciones vulnerables, determinar la población afectada, establecer actuaciones de adaptación y desarrollar sistemas locales de alerta temprana. Los residentes consideran que este enfoque resulta relevante para un barrio que, además de estar próximo al trazado de la nueva infraestructura, presenta problemas propios de drenaje cuando se producen episodios de precipitaciones intensas.

Con el proyecto ya licitado, la asociación mantiene por ahora una posición de prudencia. Los vecinos quieren conocer el contenido definitivo de la actuación y comprobar qué alcance tendrán las medidas complementarias previstas antes de valorar los siguientes pasos. La posibilidad de movilizarse, por tanto, no constituye una decisión formal de la asociación, aunque los vecinos consultados por este diario no la descartan si consideran que la solución ejecutada no acredita una protección suficiente para el Barrio del Cristo. Su principal reclamación sigue centrada en que la nueva infraestructura hidráulica se coordine con la solución de los problemas de drenaje que afectan al propio barrio.

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