VALÈNCIA. En febrero de 2023 las Cortes Valencianas aprobaron por unanimidad la creación de un Campus Internacional de Semiconductores a instancias de Valencia Silicon Cluster (Vasic). En septiembre de ese mismo año, Vasic firmó junto a la Generalitat, la patronal CEV, la Universitat de València y la UPV un acuerdo de intenciones para llevar a la práctica la creación de este enclave que aspira a convertir a la Comunitat Valenciana en una referencia europea en materia de talento en el sector de microchips. A día de hoy, casi tres años después, este proyecto sigue enclavado en el campo de las buenas intenciones pese a la urgencia de un contexto geopolítico complejo en el que los semiconductores son un bien escaso.
Y es que la iniciativa valenciana todavía no ha arrancado su proceso administrativo más allá de haber mandado la documentación pertinente a la Conselleria de Industria, según ha podido saber este periódico por fuentes que forman parte del proyecto. A principios de noviembre de 2025, el clúster realizó una presentación del plan en la sede de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (FEMEVAL), donde la presidenta de Vasic, Mayte Bacete, aseguró que sería "cuestión de días" que el proyecto se presentara a la Conselleria de Industria y solicitara la declaración de Proyecto Territorial Estratégico, una figura urbanística que permite agilizar la tramitación y su puesta en marcha, tal y como se ha procedido a hacer en otras iniciativas de gran envergadura como la gigafactoría de PowerCo en Sagunt.
No obstante, otras voces inmersas en la iniciativa matizan las palabras de Bacete al afirmar que con ello se refiere a destacar el carácter estratégico del proyecto pero no a pedir ese recurso urbanístico. Sin embargo, al volver a ser preguntada por este diario, Bacete insistió en que sí se refería claramente a la aplicación de esta figura administrativa que permitiría agilizar trámites. Posteriormente, este periódico ha tratado de volver a contactar con la presidenta de Vasic para preguntarle por los avances de la iniciativa, pero no ha recibido respuesta al respecto. Según ha podido averiguar este periódico, el clúster está pendiente todavía de reunirse con la consellera del ramo, Marian Cano, para abordar las conclusiones del proyecto y así dar el pistoletazo de salida al campus internacional, ya sea con la figura de proyecto estratégico o sin ella.
Discrepancias y duplicidades
En la presentación celebrada el pasado mes de noviembre, se hizo balance de los logros del sector de semiconductores y se destacaron las cátedras de formación impulsadas por las universidades, así como la captación de fondos mediante el PERTE. Sin embargo, desde la UPV destacan que la cátedra y los logros asociados a la misma son independientes de Valencia Silicon Cluster (Vasic) y afean a este último que trate de aglutinar estas iniciativas bajo su paraguas, según indicaron en declaraciones a ValenciaPlaza. Desde la Cátedra de la UPV señalan que el campus internacional de semiconductores que trata de llevar adelante Vasic "no tiene nada que ver" con la cátedra de la UPV y la planta en l'Eliana de chips fotónicos. Incluso, apuntan a que la iniciativa de Vasic deriva en algunas duplicidades respecto a los proyectos puestos en marcha anteriormente por la universidad politécnica.
Pero esa discrepancia no es solo una cuestión de autoría de proyectos. Responde a una división dentro del propio ecosistema valenciano de semiconductores, donde conviven la microelectrónica basada en silicio, que centra la estrategia del Valencia Silicon Cluster, y la fotónica integrada, donde la Universitat Politècnica de València ha construido en los últimos años una posición de liderazgo reconocida a escala nacional y europea.
Mientras Vasic orienta su hoja de ruta a la consolidación industrial de la microelectrónica, la UPV se ha convertido en uno de los principales actores del PERTE Chip en el ámbito de la fotónica integrada, cubriendo toda la cadena de valor, desde la investigación básica hasta la fabricación piloto y el escalado preindustrial. Dos aproximaciones distintas, con tecnologías y necesidades diferentes, que hoy avanzan en paralelo sin una estrategia común.

- Centro de Tecnología Nanofotónica de Valencia (NTC), adscrito a la UPV. -
- Foto: MARGA FERRER
Según la documentación presentada por la propia universidad, la UPV acumula una captación de fondos públicos superior a los 40 millones de euros vinculados al PERTE Chip y a iniciativas europeas, con un papel protagonista en formación, infraestructuras, transferencia tecnológica y desarrollo industrial. Este posicionamiento sitúa a la fotónica integrada valenciana como uno de los pilares del despliegue español en semiconductores avanzados.
Uno de los hitos más relevantes es la concesión a la UPV de la única Cátedra PERTE Chip dedicada exclusivamente a fotónica integrada en España. Dotada con cinco millones de euros (financiados en un 85% con fondos públicos y un 15% privados), esta cátedra tiene como objetivo el desarrollo de talento altamente especializado y su conexión directa con la industria. Entre sus principales iniciativas figura un máster industrial en fotónica integrada, sin coste de matrícula y con plazas remuneradas, además de líneas de investigación alineadas con aplicaciones como LIDAR, sensores, fotónica programable, procesado óptico o tecnologías III-V.
A este despliegue se suma el liderazgo de la UPV en PIXSpain, el Centro de Competencia Nacional en Fotónica Integrada aprobado en el marco del PERTE Chip y dotado con alrededor de dos millones de euros. Concebido como una ventanilla única para empresas, pymes y startups, este centro facilita el acceso a infraestructuras avanzadas, formación especializada y programas europeos, y se integra en la red continental de Chips Competence Centres para acelerar la transferencia tecnológica y el escalado industrial.
El papel de la UPV se refuerza además en el ámbito comunitario. La universidad es uno de los nodos estratégicos de PIXEurope, la primera línea piloto europea totalmente integrada para fotónica, aprobada dentro del Chips Act y financiada por la Chips Joint Undertaking. Este proyecto cuenta con un presupuesto global de 370 millones de euros, de los cuales cerca del 45% se ejecutan en centros españoles. En ese marco, la UPV gestiona en torno a 33 millones de euros, principalmente destinados al desarrollo de capacidades de integración híbrida de circuitos fotónicos.
De hecho, la institución valenciana coordina el paquete de trabajo europeo de integración híbrida, centrado en tecnologías III-V sobre silicio y nitruro de silicio, con la ambición de convertirse en un nodo de referencia europeo para aplicaciones en comunicaciones, computación, automoción, sensores o tecnologías cuánticas.
Por lo que respecta a la nueva UPVfab en L’Eliana, se trata de una instalación de más de 3.200 metros cuadrados que incluye 1.200 metros cuadrados de sala blanca y estará orientada a la fabricación piloto y el prototipado preindustrial. El objetivo es cubrir el denominado lab-to-fab gap, facilitando la transición de tecnologías desde niveles de madurez bajos hasta entornos cercanos a mercado. La hoja de ruta prevé un despliegue entre 2025 y 2029, un escalado a partir de 2030 y operación plena al menos hasta 2035, con acceso abierto a empresas y centros de investigación.