VALÈNCIA. Más de un centenar de tractores han tomado las principales arterias de Valencia en una nueva protesta contra el tratado comercial con Mercosur en lo que se preveía como la gran manifestación del sector respecto a todas las celebradas hasta ahora por conseguir aglutinar a prácticamente todas las asociaciones agrarias. La marcha arrancó a las diez de la mañana frente a la Confederación Hidrográfica del Júcar y termina frente a Delegación de Gobierno. Carteles que rezan "arroz con cosas prohibidas" dan buena cuenta del mensaje que pretenden trasladar los productores valencianos. Más allá de exigir a la UE que imponga las mismas reglas del juego a los países de mercosur a la hora de producir sus productos, el sector reclamó un "Plan Marshall" que rescate a una profesión en proceso de "extinción" en la Comunitat Valenciana.
A pie de asfalto, el sentimiento que acaparaba la atmósfera era una mezcla de rabia y agotamiento. Luis, un agricultor jubilado de Tavernes de la Valldigna que sigue manteniendo sus tierras de cítricos, explicaba mientras la marcha avanzaba que el problema no es solo el acuerdo en sí, sino la falta de igualdad de condiciones. Para él, es una cuestión de supervivencia básica: en Valencia se prohíben productos que en otros países se usan libremente para luego exportar aquí, una paradoja que les deja vendidos en el mercado. A su lado, Salvador Martí ponía el foco en una brecha interna: los grandes fondos de inversión, que a menudo tienen explotaciones en el extranjero, son los que terminan controlando el mercado y las subvenciones, mientras los pequeños agricultores se sienten "ya extinguidos".
Ese desengaño es el que ha llevado a muchos a disfrazarse de vacas o naranjas y a portar máscaras con el rostro de Úrsula von der Leyen, a quien señalan como la responsable de una burocracia que les asfixia. Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, lo resumía con claridad antes de iniciar la marcha hacia la Delegación del Gobierno: los agricultores están cansados de ser "auxiliares administrativos". Aguado ha reclamado un "Plan Marshall" para la economía agraria valenciana, advirtiendo que el acuerdo con Mercosur es "la gota que colma el vaso", especialmente para el sector del arroz, que se enfrenta a una entrada masiva de producto que iguala toda la producción de la Comunitat Valenciana.
Desde Carlet ha llegado Bernardo, quien no ha dudado en calificar la situación como una "falta de respeto". Para él, el riesgo no es solo económico, sino de salud pública, al denunciar que se importan productos tratados con sustancias que en Europa están prohibidas. Bernardo advierte que si el campo valenciano deja de producir porque no es rentable, el "consumidor acabará pagando el doble por productos de fuera y de peor calidad", perdiendo además el relevo generacional que ya es casi inexistente.
Al arranque de la jornada también se hizo mención a las secuelas de la Dana, agravadas por, según indicaron, la falta de presupeusto en infraestructuras que hubieran evitado que el daño alcanzara aquellos niveles catastróficos. Carles Peris, de La Unió, recordaba que muchas tierras siguen en un "limbo" administrativo tras las inundaciones, sumando incertidumbre a un sector que ya lidia con los recortes de la PAC. Entre pancartas que rezan "Paella de Mercosur, arroz con cosas prohibidas", los manifestantes han dejado claro que su protesta no es un evento aislado. Como bien decía Aguado al inicio de la jornada, hoy han tomado Valencia, pero el campo está dispuesto a seguir movilizándose allá donde sea necesario para no ser borrado del mapa.