VALÈNCIA. El 'boom' de las residencias de estudiantes en València mantiene el pulso. La escasa existencia de pisos en alquiler (y con unos precios inasumibles) combinada con una población estudiantil creciente convierte a la capital del Turia en un nicho idóneo para los inversores que buscan máxima rentabilidad en el sector inmobiliario y con la ventaja de poder operar en suelo terciario. Buena muestra de ello son las licencias que tramita actualmente el Ayuntamiento de València. Ahora mismo hay en marcha cinco de estos centros que suman un total de 653 plazas, según los datos facilitados por el Consistorio a este periódico.
Una de las últimas compañías en activar una residencia en el Cap i Casal es DeA Capital Real Estate, filial del grupo italiano De Agostini, que ultima la construcción de una residencia de cerca de 300 camas en un terreno de 6.000 metros cuadrados. Cabe recordar también que a mediados del año pasado, Merkel Capital compró más de 8.000 metros cuadrados en Benicalap para construir una residencia de 271 habitaciones. Otro de los grandes proyectos que ya se encuentran en construcción es de la promotora Realia, con un edificio de 620 plazas en el barrio de Ayora. Y, por otro lado, aunque no es una residencia de estudiantes como tal, se encuentra en desarrollo el proyecto de 650 plazas de Hines en la Calle Ingeniero Fausto Elio (PAI de la Malvarrosa), concebido para que convivan alumnos universitarios y perfiles profesionales.
Dentro de los cinco proyectos que se encuentran en fase de tramitación hay diversos tamaños y tipologías; la residencia más pequeña es de 16 plazas y la más grande alcanza las 308 camas. Estos alojamientos en tramitación se suman a las 2.073 plazas que el Ayuntamiento ha autorizado desde 2023 y que se reparten en 16 residencias. Una vez construidas las que se encuentran en fase administrativa, la capital del Turia contará con un total de 21 residencias de estudiantes.
La aprobación de estas 2.726 plazas en residencias de estudiantes permitirá a la ciudad recuperar alrededor de 900 viviendas para alquiler residencial, según cálculos del Consistorio. "Con una ocupación media de entre tres y cuatro estudiantes por piso, las 2.726 plazas aprobadas o en tramitación liberarán aproximadamente 900 viviendas para el mercado del alquiler convencional", explican desde la casa municipal a este periódico.
Sustituir al tradicional Colegio Mayor
La consultora Savills da buena cuenta de la efervescencia que protagoniza Valencia en el segmento de las residencias de estudiantes. "Es uno de los destinos favoritos de los inversores institucionales en el segmento Living", afirma Curro Pitarch, Associate Residential & Alternatives Capital Markets de Savills. La consultora destaca factores como la localización estratégica en el arco mediterráneo, la decidida apuesta por la atracción y creación de empresas innovadoras, así como sus elevados estándares de calidad de vida.

- Imagen de una residencia de estudiantes de micampus. -
- Foto: micampus
Savills apunta a que el capital institucional continúa apostando por Valencia con la creación de nuevo producto que sustituye al tradicional Colegio Mayor. "Destacan los nuevos proyectos de Hines en Avenida Tarongers y de Merkel en el Cabanyal sumando más de 800 camas entre los dos al actual stock", añaden.
Desequilibrio entre oferta y demanda
Pese a la efervescencia constructora, las cifras del sector revelan un desequilibrio que sigue lejos de corregirse. Con una población universitaria que en este curso 2025-2026 se consolida por encima de los 110.000 estudiantes (impulsada por el tirón de las universidades privadas y el liderazgo de València como destino Erasmus), el stock de alojamiento especializado se queda corto. Actualmente, la ciudad apenas ofrece entre 6.500 y 7.000 plazas en residencias y colegios mayores, lo que arroja una tasa de provisión cercana al 6,5%.
Este indicador sitúa a la capital del Turia muy por debajo de la media europea, que se mueve en el entorno del 12%. Según los analistas del sector, para alcanzar un equilibrio que destensione realmente el mercado inmobiliario local, València necesitaría absorber una inyección de entre 4.000 y 5.500 nuevas camas. Un vacío de oferta que explica por qué los fondos de inversión mantienen su interés en la ciudad.
La falta de alojamiento específico ha derivado en una competencia directa por el parque de viviendas convencional. Se estima que más del 85% de los estudiantes desplazados terminan recurriendo al piso compartido en barrios como Benimaclet, Cedro o l’Amistat. Esta presión no solo dispara las rentas en estas zonas, sino que desplaza a la demanda embalsada hacia barrios periféricos como Benicalap o Malilla, donde precisamente se están concentrando las nuevas licencias en tramitación.