VALÈNCIA. Pese a los intentos de levantar cabeza tras la Dana, el departamento de Emergencias de la Generalitat Valenciana sigue viviendo momentos convulsos. La dimisión del director general de Innovación en Emergencias, Raúl Quílez, conocida este viernes, revela que la Conselleria que dirige Juan Carlos Valderrama no acaba de encontrar la estabilidad tras más de un año de la reorganización del departamento por la catástrofe.
El alto cargo, que durante la Dana era el máximo responsable de la empresa pública de bomberos (SGISE), ha cesado a petición propia apenas una semana después de que pasara a declarar por el juzgado de Catarroja ante la jueza que instruye la causa sobre la gestión de aquella emergencia, en la que fallecieron 230 personas. Una comparecencia en la que, si bien se definió como un "convidado de piedra" en el Cecopi, también tuvo que responder por la ocultación de una prueba clave en la instrucción, las grabaciones del Cecopi que hizo una empresa subcontratada por la SGISE.
Así, aseguró que él tuvo constancia de la existencia de estas cintas en febrero. Si bien el 4 de marzo, la secretaria autonómica de Emergencias, Irene Rodríguez, quien es además su esposa, le dijo a la jueza que no constaba "soporte documental alguno" de la reunión del Cecopi. Quílez aseguró ante la jueza que aunque él había sido informado de estos vídeos, Rodríguez "no lo sabía". Un asunto que sí comentó con el conseller Valderrama, según consta en su testifical.
Precisamente la salida de Quílez se ha producido en paralelo a los rumores de cese de la secretaria autonómica con el trasfondo de la investigación judicial de la Dana. Así, aunque esté encima de la mesa la salida de Rodríguez, esta todavía no se ha producido pero está "en estudio". La Conselleria enmarca estos movimientos en un "proceso de renovación" interno pero lo que es evidente es que han supuesto un terremoto interno y se suman a los múltiples cambios y sustituciones que ha vivido Emergencias en poco más de un año.
El caso paradigmático es el de Alberto Martín Moratilla, el número tres de Emergencias que había sobrevivido a la primera reorganización del departamento tras la catástrofe, en la que el entonces president de la Generalitat, Carlos Mazón, defenestró a la que fuera consellera de Interior, Salomé Pradas, y al entonces secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso. Martín Moratilla continuó en su cargo de director general de Emergencias y Extinción de Incendios pero en mayo lo abandonó para tomar posesión de una plaza como oficial de bomberos del Consorcio Provincial de Alicante. Todo ello en medio de tensiones internas con la directora del IVASPE, que se apartó del Instituto.

- El ex director general de Emergencias, Alberto Martín Moratilla -
- Foto: ROBERTO PLAZA/EP
El Gobierno valenciano dirigido por Mazón recuperaría al bombero apenas un mes después para ponerlo al frente de un cargo de nueva creación, la dirección general de Coordinación de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento. Plaza que dejó definitivamente el pasado mes de enero en plena polémica por la filtración y manipulación de la llamada entre Aemet y Emergencias durante la Dana, que investiga un juzgado de Llíria.
Un informe de la Guardia Civil aportado al citado juzgado de Llíria señala que este ex alto cargo y el ex subsecretario de la Consellería de Justicia Ricardo García sacaron una copia de la conversación entre una trabajadora de Aemet y una técnica del 112 del día de la dana que se filtró cortada a la prensa para atacar el papel de la agencia estatal. Los agentes del Instituto Armado se entrevistaron con el subdirector general de Emergencias, Jorge Suárez, y éste les informó de que los citados ex altos cargos accedieron y copiaron en una memoria portátil dicha llamada entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre.
El ex director general niega tajantemente las acusaciones. "Es totalmente falso que recibiese ese audio o lo filtrase, es una confusión y se demostrará", aseguró a preguntas de los medios a mitad de febrero, justo antes de entrar a declarar al juzgado de la Dana como testigo. Así, insistió en que él no recibió "ningún audio en ningún momento" y que, a su juicio, hay un malentendido en la declaración de Suárez "cuando habla de solicitud de información". Sea como fuere, Martín Moratilla abandonó también abandonó su cargo.
Inestabilidad en los bomberos
La empresa pública de bomberos, la SGISE, también ha sido un foco importante de estabilidad. Quílez fue su gerente entre julio de 2024 -tras la salida de Vox del Gobierno valenciano- hasta la remodelación de mayo de 2025, cuando le entró a sustituir Ricardo Espíritu. Militar de profesión, el nuevo responsable apenas duró en el cargo seis meses y acabó dimitiendo y dejando descabezada la compañía pública por, según fuentes oficiales, "motivos personales".

- Ricardo Espíritu, el primero a la derecha de la imagen. -
- Foto: GVA
Voces internas, sin embargo, apuntaban a que el ya exgerente aquejaba cierta "falta de independencia" en la dirección de la compañía y una "falta de apoyo en la gestión de la mercantil por parte del Consell", y que realmente quien tutelaba la empresa de bomberos desde fuera era la pareja de Quílez y Rodríguez. En enero, se nombró nuevo gerente a José Alberto Comos, el exresponsable de otra empresa pública, Vaersa. Es, a la postre, el tercer gerente de la SGISE desde que depende de los populares y el cuarto de esta legislatura.
Pero si hay otro ejemplo de que la estabilidad interna no goza de especial buena salud es en el departamento de recursos humanos, por donde, explican desde dentro de la empresa pública, ya han pasado varias personas. Hace apenas tres semanas entró el nuevo jefe de Personal después de que el último, Juan Gutiérrez, dimitiera en noviembre apenas dos meses de acceder.