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Contaminación, cambio climático y barreras artificiales, amenazas para los ríos en España

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MADRID (EFE). Las barreras artificiales como presas o azudes, la contaminación y los efectos del cambio climático son algunos de los principales problemas de los ríos, ecosistemas "fundamentales para la vida" y cuyo estado refleja "lo que estamos haciendo los humanos con el planeta", explican a EFE expertos en la materia.

Los ríos afrontan "numerosos problemas" a pesar de sus imprescindibles servicios sistémicos, desde el suministro de agua dulce hasta el cobijo de una inmensa variedad de especies o su capacidad para actuar como corredores biológicos, ha afirmado a EFE el secretario general de la organización Ríos con Vida, César Rodríguez, con motivo del Día Internacional de Acción por los Ríos que se conmemora este sábado.

El caso de las barreras artificiales es "un grave problema acumulado" porque provoca una fragmentación que perjudica el ecosistema fluvial al cortar su continuidad longitudinal, "una de sus características fundamentales", y termina provocando la destrucción del hábitat de especies en peligro de extinción como la anguila europea o el salmón atlántico, señala.

Aunque no existe un censo único y exacto del número total de este tipo de obstáculos, Rodríguez estima que habrá entre 5.000 y 30.000, si bien desde el año 2000 se han eliminado 559 y la previsión es de continuar reduciéndolos, ya que "España es uno de los países con mayor regulación fluvial".

De hecho, la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, impulsada por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico pretende restaurar 3.000 kilómetros a través de la retirada de azudes en desuso u obsoletos de aquí al año 2030, pero Rodríguez reprocha que se está desarrollando, con “demasiada lentitud”.

El marco normativo nacional está arropado por el reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza, que persigue la restauración de 25.000 kilómetros de río en toda la UE para 2030.

Sequías

En cuanto a las sequías, se trata de un problema recurrente en España que, a pesar de las últimas lluvias que han llenado los embalses, viene de sufrir una severa crisis hídrica especialmente entre los años 2021 y 2024, con mínimos históricos en caudales fluviales como los del Guadalquivir, Ebro, Guadiana y cuencas internas de Cataluña.

El limnólogo –científico especializado en el estudio de ecosistemas acuáticos continentales– y profesor de ecología en la Universitat de València, Antonio Camacho, alerta de que el cambio climático agrava el problema hasta el punto de que "acaba afectando al patrón hidrológico de los ríos”, cuya capacidad para sobrellevar períodos de sequía extrema "se reduce si nos comemos sus espacios inundables” como ha sucedido en distintas comunidades.

La restauración de los ríos y sus riberas "no es un capricho, sino una cuestión de seguridad” y ayudará a su capacidad natural para "responder al cambio climático y mitigar sus consecuencias”.

Cuestión aparte es el aumento de la temperatura del agua, que puede traducirse en la pérdida de hábitats para "especies con una dependencia muy importante a rangos de temperatura precisos, como es el caso de la trucha común" que, a partir de los 20 ºC, puede experimentar estrés severo o incluso la muerte.

Contaminación

Respecto a la contaminación, los dos expertos consultados por EFE coinciden en que durante los últimos decenios "se ha reducido mucho la contaminación clásica”, es decir, la materia orgánica que degrada la calidad de los ríos, aumenta la demanda de oxígeno y genera eutrofización: un excesivo y perjudicial enriquecimiento de nutrientes en ecosistemas acuáticos.

Sin embargo ha aumentado la presencia y diversificación de la "contaminación emergente", que Camacho define como "la producida por sustancias generadas por los humanos, en su mayoría sintéticas y difícilmente degradables”.

A diferencia de los contaminantes clásicos, los emergentes no cuentan todavía "con una evolución suficiente de la vida", una serie de microorganismos "que permita degradarlos" con cierta rapidez y eficiencia.

Esto obliga a regular más la producción y orientarla hacia compuestos más biodegradables, junto a impulsar nuevas mejoras en la forma en la que se devuelve las aguas al medio natural, "sobre todo en un país como España, donde las aguas se reutilizan mucho”.

Rodríguez añade otras recomendaciones que pueden seguir los propios ciudadanos: ahorrar agua "en todo momento y no solo cuando hay sequía", reducir el consumo de productos que den lugar a residuos especialmente contaminantes apostando en su lugar por los biodegradables y libres de tóxicos, y evitar tirar al desagüe “sustancias como aceite, grasas, jabón o hidrocarburos”. 

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