La Unión Aduanera de la UE, fundada en 1968 por parte de los 6 países fundadores, fue un hito para la integración de la UE ya que sentó las bases del mercado único. Desde su creación la armonización de la política aduanera ha evolucionado considerablemente.
Los siguientes datos, quizás no muy conocidos, sirvan para ilustrar su importancia estratégica:
- Es la unión aduanera más grande del mundo en términos de PIB y volumen de comercio. Mueve alrededor del 15-16 % del comercio mundial.
- Es una de las redes logísticas más grandes del planeta.
- Más de 1.370 millones de mercancías pasan cada año por las aduanas europeas.
- Se recaudan cerca de 27.000 millones de euros al año en aranceles.
En mayo de 2016, 48 años después de su constitución y con una Unión ampliada a 28 Estados Miembros, se aprobó un nuevo código aduanero que supuso un paso adelante en la simplificación y homogeneización de procedimientos, aunque seguían existiendo trabas administrativas e importantes diferencias entre los Estados Miembros en cuanto a los procedimientos de despacho de aduana, controles, inspecciones y sanciones. Algunos operadores económicos seguían buscando los puertos europeos con menores requisitos de inspección y sanción, posibilitando la entrada en nuestros mercados de determinados productos que no cumplen con los estándares medioambientales y fitosanitarios europeos, así como falsificaciones y mercancías ilícitas. En 2024 se detectaron 112 millones de productos falsificados.
Las disparidades existentes en los procedimientos aduaneros, además, generan externalidades negativas al provocar una reorientación perniciosa del tráfico comercial hacia determinados puertos de la Unión donde los controles e inspecciones son menos frecuentes y rigurosos.
Estas circunstancias afectan negativamente a la competitividad del Puerto de Valencia y a nuestros sectores primario y secundario, por lo que su resolución es de gran importancia para mejorar nuestra competitividad.
Casi 60 años después de su creación era imprescindible, por tanto, una reforma integral de la Union Aduanera como la llevada a cabo, para reducir el fraude, proteger el mercado europeo y hacer más eficiente la gestión del comercio. Para ello, introduce tres grandes cambios estructurales:
- Digitalización total del sistema aduanero.
- Más control y responsabilidad sobre importaciones, especialmente del comercio electrónico.
- Nueva fiscalidad: se acaba con la exención de la tasa a productos extracomunitarios baratos con un valor inferior a 150€ y la introducción de una tasa de manipulación de las mercancías importadas para compensar los crecientes costes para las autoridades aduaneras.
La supresión de la tasa indicada a partir de julio 2026 puede reducir la entrada de productos baratos procedentes de Asia, que tienen un gran peso en el puerto de Valencia, y reducir su dependencia de envíos masivos low-cost. Esta medida beneficiara a los sectores industriales tradicionales valencianos, como el juguete, al generarse un tráfico más controlado de aquellas mercancías que no cumplen los estándares europeos de seguridad.
En el centro de la reforma se encuentra la creación, por fin, de la Autoridad Aduanera de la UE, con sede en Lille (Francia). Su objetivo es la coordinación y modernización de las operaciones aduaneras en los 27 Estados miembros, así como el intercambio de información y la gestión de riesgos a escala de la UE para la detección y prevención del fraude aduanero.

- Imagen del Puerto de València. Foto: VALENCIAPORT
Igualmente fundamental es la creación del Centro Aduanero de Datos de la UE que será gestionado por la Autoridad Aduanera. Una interfaz digital única para todas las operaciones aduaneras en la UE, que permitirá a las empresas y a las autoridades aduaneras un significativo ahorro de costes, estimándose en más de 2.000 millones de euros anuales para las Aduanas. La plataforma central de datos para el comercio electrónico iniciará su actividad en 2028 y se abrirá para todas las demás empresas en 2031. En 2034, el Centro de Datos se ampliará a todos los comerciantes y se convertirá en el único punto de entrada aduanero obligatorio de la UE.
También cabe destacar que se refuerza el marco para los operadores comerciales de confianza que se beneficiarán de procedimientos simplificados y menos controles, lo que permitirá a las autoridades aduaneras concentrar sus recursos en envíos de alto riesgo.
No cabe duda de que la nueva aduana europea será más automatizada y basada en datos en tiempo real, con procesos más rápidos de despacho, menos burocracia y mejor trazabilidad de mercancías. Buenas noticias para los operadores valencianos que son unos excelentes profesionales y sabrán adaptarse a la nueva fiscalidad y la posible presión que puedan sufrir sobre sus márgenes a corto plazo. El puerto de Valencia, por su parte, podrá ofrecer mejores servicios y más competitivos que los del Norte de Africa si sabe aprovechar las ventajas de la reforma.
En conclusión, se trata de la reforma más ambiciosa y completa de la Union Aduanera de la UE, amplia y largamente demandada, cuya adopción ha llevado demasiado tiempo. La Union es víctima de la lentitud en la toma de decisiones por la dificultad de acordar entre 27 el alcance y contenido de una reforma estructural de la naturaleza y complejidad de la reforma de Aduanas. Pero también ha demostrado, una vez más, que es capaz de lograr el necesario consenso para disponer de la Union Aduanera más moderna y eficaz del planeta. Ahora, queda por demostrar que la implementación de la reforma se llevara a cabo de manera ordenada, rápida y eficaz.
Si el puerto de Valencia y sus empresas se adaptan bien y a tiempo, saldrá reforzado como hub logístico avanzado en Europa. Estoy segura que así será.
* Inmaculada Rodríguez-Pinero. Senior Adviser Eppa, Belgian specialist management consultancy. Eurodiputada 2014-2024