En su día, tras la victoria inapelable por mayoría absoluta de José María Aznar en el año 2000, circuló por ahí la especie de que el mandatario popular tenía diseñada la composición de su gobierno "sin complejos ni ataduras" en una libretita azul. Aznar, metódico cual aplicado opositor, iba apuntando ahí todo lo referido a la gente que le rodeaba: quién era candidato a una secretaría de Estado o un Ministerio y por qué, o por qué no.
El modelo de la libretita del gran poder ha hecho fortuna desde entonces en el PP. También Mariano Rajoy gustaba de llevar sus decisiones al respecto con secretismo, y de desvelar de golpe todo su Gobierno (fue mítica su comparecencia inicial, tras la investidura que sucedió a su victoria en las elecciones de 2011, en la que leyó apresuradamente todos los nombres de su Gobierno, que llegaba tarde al partido del Madrid). Y ahora, una década después, tenemos al president de la Generalitat, Carlos Mazón, que también gusta de hacer listados y apuntes con todo lo que se refiere a la gente que le rodea (así lo ha contado Juan Ramón Gil en varias de sus excelentes columnas). Con una salvedad: la libreta de Mazón no es azul, sino negra, y en ella no apunta a la gente con la que podría contar, sino a aquella gente de la que ha de vengarse.

- Los expresidentes del Gobierno José María Aznar (i) y Mariano Rajoy (d) -
- Foto: A.MARTÍNEZ/EP
Y claro, Mazón tiene un problema: por muy apretada y pequeña que tenga la letra (extremo este que desconozco), se le debe estar acabando el sitio en su libreta. Primero, porque Mazón, según se deduce de las opiniones expresadas por aquellos que se relacionan con él, sería muy salao y simpático, pero también rencoroso y vengativo, y los motivos para entrar en su libreta tienen que ver con los factores más diversos. Por ejemplo, el presidente de la patronal valenciana, Salvador Navarro, está en ella porque se le ocurrió desmentir la enésima trola emitida desde Presidencia de la Generalitat en relación con el papel de Mazón en la prevención y gestión de las inundaciones del 29-O. Presidencia filtró a los medios que Mazón había comido el día de la Dana con Navarro, extremo que éste rechazó de inmediato. Como parece obvio, a quienes filtraron esta historia ni siquiera les pareció oportuno contactar antes con Navarro para ver si aceptaba ser comparsa de la misma (y si decía que no, buscar a otro incauto): lanzó primero el bulo, como hecho consumado, en la confianza de que Navarro se lo comería con patatas. Y cuando no fue así, pues a la libretita negra de Mazón, que le está montando una minirrevolución en venganza en su feudo de Alicante.
La cuestión es que una cosa es ir por ahí apuntando enemigos en tu libreta a los que se la tienes jurada cuando las cosas van bien y las perspectivas que tienes son de mandar muchos años en la Generalitat Valenciana y en el PP valenciano; y otra muy distinta seguir en esa línea cuando tu posición es extremadamente débil. Mazón difícilmente repetirá candidatura en ambas instancias (PP valenciano y GVA), y eso en el caso de que logre aguantar hasta que llegue el momento de renovar el organigrama del PP o de convocar elecciones autonómicas. Es un dirigente que, en el mejor de los casos, supone un lastre importante para las expectativas electorales de su partido; en el peor, un personaje totalmente amortizado, nocivo electoralmente, que puede certificar la pérdida del poder autonómico (y arrastrar también al provincial y local) del PP en la Comunitat Valenciana. Por razones que no tienen nada que ver con que haya mucha gente que le tenga manía y haya pasado a engrosar su libretita negra, sino con su incompetencia, dejación de funciones y posterior afán por mentir continuamente y eludir responsabilidades.
Una espiral de mentiras, la del president de la Generalitat, que cada día que pasa se vislumbra más claramente como una huida a ninguna parte. Ni en Madrid ni en Valencia, en la sociedad, en los apoyos tradicionales del PP (el empresariado), y no digamos en el PP en sí (nacional y valenciano), creen en Mazón, en sus políticas y en su futuro. Y que éste meta a Salvador Navarro, Esteban González Pons, María José Catalá, Juan Roig o Alberto Núñez Feijóo en su libretita tampoco va a tener muchos efectos prácticos, a estas alturas. Menos aún cuando el juzgado de instrucción de Catarroja ya se está aplicando a fondo para desmontar el endeble parapeto de mentiras en el que se sustancia la defensa (política y jurídica) del president.

- Salvador Navarro, presidente de la CEV -
- Foto: JORGE GIL/EP
A quien Mazón no ha puesto en su libretita, no caben dudas, es al socio necesario, Vox, que es quien sostiene el gobierno autonómico, sin ir más lejos esta semana. Vox se encuentra en el mejor de los mundos posibles: esquivó la responsabilidad de la tragedia al abandonar la Generalitat Valenciana meses antes de la tragedia del 29-O, con lo que puede sentarse tranquilamente a ver cómo sus consecuencias erosionan electoralmente al PP (sobre todo en la Comunitat Valenciana, pero también fuera de ella). Pero, claro, para que la erosión se maximice, a Vox le viene muy bien que siga Mazón a los mandos de la desarbolada nave de la Generalitat, para que los votantes que duden entre PP y Vox, al ver la incompetencia del PP en la gestión y su incapacidad para asumir responsabilidades, se decanten por Vox. Más o menos, por cierto, el mismo efecto que nos vamos a encontrar cuando el pésimo diseño de la ley de libertad educativa auspiciada por PP y Vox genere sus efectos previsibles en el electorado, también el que apoya a estos partidos, y acabe castigando al PP, que para algo es quien se encarga de aplicar el despropósito.
No pasa una semana sin que la posición del president se vea erosionada por un flanco u otro, y sin que él se apresure a sumar a más y más gente a su libretita de "pendientes de vengarme". El problema es que pasa como con el chiste de AliExpress: una cosa es lo que Mazón cree que implica formar parte de sus libretitas (un ángel vengador escribiendo terriblemente los nombres de los desdichados que habrán de afrontar la poderosa venganza del President), y otra muy distinta lo que pasa realmente, que se parece más a un mandatario desquiciado y fuera de la realidad, sobre todo de la realidad política y social, que huye hacia delante con su maquinaria de soltar trolas porque no sabe hacer otra cosa.