Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA

Otra vez se mueve el Oriente medio

Publicado: 24/01/2026 ·06:00
Actualizado: 24/01/2026 · 06:00
  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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En los últimos días, incluso semanas, se están produciendo acontecimientos significativos en todo el Oriente Medio y en Tierra Santa también en concreto, que lamentablemente han quedado eclipsados por el sensacionalismo amarillista de cierta prensa anti Trump, centrada en Groenlandia y Venezuela. En este contexto, me gustaría contarles dos cuestiones cruciales: la búsqueda de la paz en Gaza y el mantenimiento del equilibrio entre las potencias regionales.

En geopolítica, el vacío es prácticamente inexistente. Cuando un actor internacional o potencia abandona o se repliega de una región o zona, casi siempre otra potencia ocupa su lugar.

En Oriente Medio, desde los espantosos sucesos del 7 de octubre de 2023 contra Israel, el orden regional, ese pulso entre suníes y chiíes, se ha trastocado. El llamado eje de resistencia, dirigido por el Irán de los Ayatolás y con sucursales en las milicias de Irak, los hutíes de Yemen, el desaparecido régimen de Bashar al Assad, Hamas en Gaza y Hizbolá en el Líbano, principalmente, vive sus peores momentos.

Tras sucesivos fracasos, como el fin del régimen de Bashar, la derrota militar de Hamas y Hizbolá, y la guerra de los 12 días en junio pasado, donde Irán demostró sus incapacidades militares, etcétera, todos esos grupos proxis se repliegan, y su poder y control sobre la zona desaparecen. Como deducirán por el corolario inicial, es reemplazado en gran parte por otro poder: el neootomano.

Turquía, bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdoğan, ha adoptado desde hace años una política exterior expansiva basada en su doctrina de Mavi Vatan (Patria Azul). Esta doctrina busca el control sobre tres mares: el Negro, el Egeo y el Mediterráneo Oriental, así como la influencia sobre el Caspio, el Arábigo y el Rojo. Con el respaldo financiero de Qatar y el empleo de efectivos terroristas provenientes de los rescoldos del Frente Al-Nusra, ex Al Qaeda en Siria y el Levante, ahora conocidos como Jabhat Fateh al-Sham bajo el actual presidente sirio Ahmed Husseín alCharaa, Turquía tomó Damasco y puso fin al régimen laico de Al Assad. Este nuevo régimen, apoyado por Turquía, parece ser que es tolerado por Israel, siempre y cuando impida el rearme de grupos terroristas antiisraelíes como Hamas y Hezbolá, y respete a los Drusos, aliados en parte de Israel.

Y ahora es cuando empieza el gran juego de Kipling, pues Turquía ha aprovechado la reciente conformación de la estructura gubernamental de Gaza por parte de Donald J. Trump para atacar a las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), aliados kurdas, a través de su proxy en Damasco. Anteriormente, los kurdos controlaban toda la región noreste de Siria, desde el río Éufrates hasta Irak y Turquía, excepto una pequeña franja en la frontera norte con Turquía. Sin embargo, ahora solo retienen una zona de seguridad alrededor de la ciudad de Kobani, famosa por su heroica resistencia contra el Estado Islámico, y una pequeña esquina al noreste de Siria que limita con el Kurdistán (turco, iraquí e iraní). Como resultado, el territorio controlado por los kurdos se ha reducido a menos del 20% de su extensión anterior. Este vacío geopolítico ha permitido que el Estado Islámico o sus células residuales recuperen grandes extensiones del territorio que antes controlaban las SDF en Siria. Mientras tanto, Estados Unidos, más preocupado por obtener el apoyo de todos los países musulmanes y árabes de la región a su proyecto de paz en Gaza, no ha tomado ninguna medida para proteger a sus antiguos aliados, los kurdos, dejándolos a su suerte. ¿Por qué? El objetivo es evitar que los turcos y sus aliados, los exterroristas que ahora gobiernan Damasco, boicoteen la paz y provoquen inestabilidad, especialmente a través de Qatar y su apoyo a Hamás, con la influencia de los Hermanos Musulmanes.

Y qué es eso de la estructura gubernamental de Gaza, pues que Trump está organizando el gobierno de la región en tres niveles. El primer nivel es el administrativo y está compuesto por 12 tecnócratas palestinos independientes sin vínculos con Hamás. Este nivel se conoce como el Comité Nacional por la Administración de Gaza y está presidido por el Dr. Ali Shaath. El segundo nivel es político y se llama la Junta Ejecutiva de Gaza (Gaza Executive Board). Está compuesta por diversas autoridades políticas de diferentes rangos, y Tony Blair estaría al frente. El tercer nivel es el nivel diplomático más alto y se llama el Consejo de la Paz (Boarding of Peace BoP). Este consejo es una especie de sustituto de la ONU y estaría presidido por el propio presidente de los Estados Unidos. En este BoP, Trump también ha invitado a varias autoridades, incluidas autoridades de las antiguas repúblicas soviéticas, como Vladimir Putin. Por el momento, la UE se ha autoexcluido de este consejo, según su configuración actual.

Francia, Noruega, Eslovenia y Suecia han rechazado unirse al BoP, que requiere una contribución de mil millones de dólares. El Reino Unido aún está considerando su participación en el momento de escribir estas líneas. Otros países europeos, como Albania, Bulgaria, Hungría y Kosovo, se han unido a él. Los líderes de Italia y Polonia han aceptado unirse, pero su participación depende de la aprobación parlamentaria. En Sudamérica, Argentina y Paraguay se han unido, mientras que México se mantiene de perfil. El resto de la iberoesfera aún está por decidir. En cuanto a Rusia y sus antiguas repúblicas, ahora estados de Asia Central, o Bielorrusia, parece que se unirán al BoP.

El diseño del plan de paz está avanzando a buen ritmo. El yerno de Trump, Jared Kushner, ya ha presentado un plan para la reconstrucción de núcleos urbanos en Gaza en cuatro fases. La primera fase se centrará en la ciudad de Rafah, seguida de Khan Yunis, las ciudades centrales y, finalmente, Gaza City. Este es un proyecto ambicioso, y esperamos que tenga éxito por el bien de las familias gazatíes que actualmente viven en condiciones precarias, así como por la estabilidad y seguridad que traerá a la región.

Como pueden ver, el intento de llevar la paz a Gaza parece que ha perjudicado gravemente a los kurdos. Si no somos contundentes, precavidos y proactivos, se habrá empeorado además la situación y se le habrá dado aire y espacio vital al criminal Estado Islámico; el resto será ya historia.

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