El Ayuntamiento niega la prórroga a la UTE del Veles e Vents y fija el fin de la concesión el 7 de septiembre

València

Tras más de diez años de concesión el edificio pasará a estar gestionado por el Palacio de Congresos para convertirse en un polo tecnológico, gastronómico y de congresos

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VALÈNCIA. Punto final a la era del Grupo La Sucursal al frente del Veles e Vents. El Ayuntamiento de València ha rechazado prorrogar la concesión a la Unión Temporal de Empresas (UTE) que explota el edificio —formada por Rescorval S.L. e Interpreta Cultural Projects, S.L.— y ha fijado el 7 de septiembre de 2026 como la fecha de fin del contrato. Se abre así una nueva etapa para este emblemático edificio de La Marina que pasará a estar gestionado por la empresa pública del Palacio de Congresos como una especie de subsede para el turismo MICE y la innovación gastronómica.

Así lo plasma una resolución firmada este miércoles por el alcalde en funciones, Juan Giner, que desestima la solicitud cursada por la concesionaria el pasado 26 de junio. La empresa pretendía amarrar un permiso transitorio para estirar la explotación hasta enero de 2027 o hasta que se formalizase un nuevo concurso. Sin embargo, la administración municipal ha denegado la adjudicación directa a esta mercantil por falta de cobertura legal.

El texto municipal tumba los argumentos expuestos por la UTE sobre el mantenimiento del recinto, la seguridad o los eventos ya agendados. Según detalla el documento, la ley exige que la explotación de este tipo de bienes públicos se someta a concurrencia competitiva y la figura de la adjudicación directa es una potestad excepcional que requiere motivos extraordinarios que aquí no concurren.

Una década de concesión

La decisión municipal liquida un vínculo contractual que arrancó en noviembre de 2015. Entonces, el extinto Consorcio Valencia 2007 adjudicó la explotación del edificio a una alianza entre Heineken España y Rescorval para desplegar una oferta cultural y gastronómica en el emblemático edificio diseñado por el arquitecto británico David Chipperfield con motivo de la Copa América.

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El plazo inicial expiraba en noviembre de 2022, aunque la parálisis de la pandemia estiró su vigencia formal hasta marzo de 2023. Para entonces, la composición empresarial ya había cambiado: Heineken abandonó el barco en 2020 y entró el Grupo Porto Pinell, consolidando la gestión bajo el sello del Grupo La Sucursal (Varadero, La Sucursal, Malabar y La Marítima).

A partir de marzo de 2023, se han encadenado las pórrogas hasta este verano. La primera de ellas se autorizó hasta diciembre de 2023 y otra hasta junio de 2024. Fue justo en esa fecha cuando un informe técnico de la firma Valnu destapó deficiencias en las instalaciones, condicionando una tercera extensión (hasta enero de 2025) a la reparación de los desperfectos. Tras asumir el Ayuntamiento la tutela del inmueble en el verano de 2024 y certificar la corrección de las deficiencias, el consistorio concedió un nuevo margen hasta el 31 de diciembre de 2025. Finalmente, una última adenda aprobada en octubre de ese año fijó el tope para este verano.

El Palacio de Congresos gestionará el edificio

La marcha forzosa de la UTE despeja el terreno para el cambio de rumbo que el equipo de gobierno local quiere para este espacio. El pasado mes de julio, la Junta de Gobierno aprobó reorientar el Veles e Vents para convertirlo en un polo público enfocado a la investigación gastronómica, la tecnología y el turismo de congresos.

El plan municipal pasa por ceder la gestión del recinto al Ente Público del Palacio de Congresos que dirige Isabel Rubio. Para blindar esta operación, el consistorio ya ha ordenado modificar el Plan Especial de La Marina para transformar la calificación de la parcela —hasta ahora de uso recreativo privado— en "uso dotacional público". En la práctica, esto significa que el edificio quedará calificado como equipamiento público de la ciudad. No en vano, el convenio por el que la Autoridad Portuaria cedió gratuitamente el edificio al Ayuntamiento en 2013 exige que este se destine a fines de utilidad pública o interés social.

El nuevo proyecto adaptará el edificio de Chipperfield para dar espacio a auditorios, laboratorios de I+D gastronómico, salas de exposiciones y zonas de trabajo en red. Por el momento, según anunció el propio consistorio el pasado mes de julio, se tramita la reforma urbanística y se redactan los proyectos de mejora por parte de los técnicos municipales.

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