València

La Diputació de València activa un proyecto piloto para la mejora de la seguridad los ciclistas en la carretera

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VALÈNCIA (EP). La Diputació de València, a través del área de Carreteras que dirige la vicepresidenta segunda Reme Mazzolari, se encuentra en la fase final de un programa que analiza el comportamiento de los conductores a la hora de adelantar a ciclistas, que está llevando a cabo en diferentes tramos de la red provincial de carreteras.

Se trata de un proyecto en el que también colabora la Universitat Politècnica de València (UPV), coordinado por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, cuyos resultados servirán para estudiar la posibilidad de incorporar nuevas señales de tráfico para mejorar la seguridad de todos los usuarios de las vías, en coordinación con la Dirección General de Tráfico (DGT), ha informado la corporación provincial en un comunicado.

La diputada Reme Mazzolari ha indicado que "se trata de una actuación experimental basada en la implantación de nuevas marcas viales que buscan alertar de la presencia de bicicletas y favorecer adelantamientos más seguros" y ha explicado que "la clave es contar con datos fehacientes para confirmar si estas señales influyen en la conducta de los conductores y contribuyen a aumentar la distancia de seguridad respecto a los ciclistas".

Para ello, el estudio utiliza bicicletas instrumentadas que circulan por los tramos seleccionados y registran datos reales de adelantamiento, como la separación lateral respecto al ciclista, la velocidad de los vehículos, la duración de la maniobra o la posible invasión del carril contrario. Además, los propios ciclistas valoran el nivel de riesgo percibido en cada situación, lo que permite completar el análisis con una dimensión cualitativa.

Mazzolari ha incidido en que "no basta con concienciar: hay que adaptar la carretera para proteger al ciclista", para subrayar que "la voluntad de la Diputació de avanzar hacia un modelo de movilidad más seguro, en el que coches y bicicletas puedan convivir con garantías".

Cuatro tramos con distintas características

La actuación experimental se ha desarrollado en cuatro tramos de carreteras con diferentes configuraciones, lo que permite analizar el comportamiento del tráfico en escenarios diversos. En concreto, se ha intervenido en la CV-605 entre Xeraco y Gandia y en la CV-405 entre la A-7 y Venta Cabrera, ambas con arcenes amplios; en la CV-401 entre Alfafar y El Saler, como ejemplo de vía sin arcén; y en un tramo de la CV-545 entre Alberic y la Pobla Llarga, donde la medida ha consistido en el estrechamiento de los carriles de circulación.

Además de las marcas viales en las propias carreteras, la actuación incluye la incorporación de pictogramas de bicicleta, marcas de advertencia y señalización horizontal repetida a intervalos regulares --cada 250 metros en algunos tramos--, además de cartelería específica que avisa de la existencia de un programa experimental.

"La metodología científica con la que estamos trabajando nos permite obtener datos en condiciones reales de circulación y compararlos con registros previos", ha continuado Mazzolari, quien ha agregado: "El análisis de toda la información recopilada determinará si estas medidas contribuyen a mejorar la seguridad de los ciclistas y, en caso de resultados positivos, se incorporará este tipo de señalización a la normativa vigente de carreteras".

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