Luz verde al PAI de Benimaclet, tres décadas después

València

Este desarrollo, que no está exento de oposición vecinal, contempla la construcción de 1.345 viviendas de las que unas 700 serán protegidas

  • Vista aérea de Benimaclet
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. El pleno del Ayuntamiento de València da luz verde al PAI de Benimaclet, un desarrollo urbanístico de 269.775 metros cuadrados junto a la Ronda Norte. La actuación contempla la construcción de 1.345 viviendas, la creación de  70.000 m2 zonas verdes y equipamientos públicos, y la incorporación de más de 1.200 plazas de aparcamiento. El paso siguiente a la aprobación del proyecto es la fase de reparcelación, necesaria para concretar la distribución de las parcelas resultantes y las cargas de urbanización, previstas en casi 44 millones de euros.

Treinta años después de que el sector fuera aprobado para ser urbanizado, el proyecto de Metrovacesa recibe el visto bueno municipal con los votos a favor de PP y Vox para poder ejecutarse. En el debate del pleno también han intervenido varias asociaciones vecinales del barrio para expresar su rechazo al proyecto, un rechazo que ha marcado la larga tramitación de este desarrollo.

700 viviendas públicas, 300 de ellas dotacionales

Cabe recordar que el programa para este ámbito ha ido variando a lo largo de estas tres décadas, aunque el volumen total de viviendas se ha mantenido invariable. Lo que sí ha cambiado es su tipología, ya que el último diseño contempla alrededor de 700 viviendas públicas, de las que 403 serán protegidas y cerca de 300 dotacionales. Para ello, el PAI reserva cerca de 20.000 metros cuadrados de suelo dotacional, distribuidos en cinco parcelas públicas, con capacidad para albergar estas últimas.

En cuanto a la ordenación del ámbito, el proyecto, que se desarrolla sobre el Sector 4-PRR «Benimaclet» del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), con una superficie total de 269.775 metros cuadrados, contempla cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes, entre parques, jardines, espacios libres y áreas de juego. A estos se suman unos 32.000 metros cuadrados destinados a equipamientos educativos, deportivos, residenciales dotacionales, de uso múltiple y de infraestructuras. Además, prevé más de 32.200 metros cuadrados de suelo terciario y la incorporación de más de 1.200 plazas públicas de aparcamiento.

El futuro parque central ocupará unos 30.000 metros cuadrados e incluirá áreas deportivas, juegos infantiles, zonas para mascotas y espacios de paseo y encuentro vecinal, además de arbolado de sombra, zonas húmedas y un anfiteatro natural para actividades culturales, educativas y comunitarias. El proyecto reserva también unos 5.000 metros cuadrados para huertos urbanos.

La actuación contempla asimismo la prolongación peatonal de la avenida de Valladolid hasta la Ronda Norte y nuevas conexiones a pie entre Benimaclet y la huerta de Vera. También prevé la recuperación ornamental de la acequia del braç de l'Alegret, la recuperación de caminos históricos, la introducción de especies autóctonas y la renaturalización del borde entre la ciudad y la huerta. Según las previsiones del promotor, la dotación de zonas verdes aumentará de 3,38 a 5,83 metros cuadrados por habitante.

La actuación prevé cerca de 44 millones de euros en cargas de urbanización y fija un plazo de 30 meses para ejecutar las obras, contado desde el acta de replanteo. Tras la aprobación municipal, Metrovacesa, promotora que lidera a los propietarios del sector, abordará junto a ellos la fase de reparcelación.

El PAI de la discordia

Lo cierto es que el camino hasta llegar a esta fase de la tramitación no ha sido sencillo. El proyecto ha atravesado varios periodos de bloqueo, primero por la crisis inmobiliaria y los problemas judiciales de la anterior agente urbanizadora, Urbem, que acabó perdiendo esta condición por su inacción en el desarrollo del sector. Más tarde, el PAI tuvo que hacer frente al rechazo de varios grupos políticos y de una parte del vecindario, que se organizó en distintas asociaciones, como Cuidem Benimaclet, contraria al desarrollo urbanístico.

Las mayores discrepancias se produjeron durante el anterior mandato municipal, con PSPV y Compromís al frente del Ayuntamiento, cuando las diferencias entre los socios de gobierno bloquearon el proyecto. Finalmente, la Concejalía de Urbanismo decidió tumbar la propuesta de Metrovacesa, una decisión que llevó a la promotora a recurrir a los tribunales.

Entre sus argumentos, la compañía alegó un cambio de criterio por parte del consistorio, que había aprobado el proyecto en el pleno municipal de 2018 tras considerar que había superado un proceso participativo y cumplido los trámites administrativos pertinentes. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) falló a favor de la promotora y obligó al Ayuntamiento a tramitar el plan. En un principio, el consistorio, con PSPV al frente de Urbanismo, anunció un recurso contra la decisión del alto tribunal, un movimiento que nunca se produjo lo que llevó a Metrovacesa recuperar la gestión urbanística del PAI de Benimaclet.

  • Pleno del Ayuntamiento de València.

Los vecinos lo consideran una "agresión" a la identidad del barrio

Entre las entidades del barrio que han intervenido en el pleno de este viernes, la Asociación de Vecinos de Benimaclet ha asegurado que no se han incorporado al PAI la gran mayoría de las propuestas consensuadas por los vecinos, al tiempo que ha acusado al Ayuntamiento de "permitir que Metrovacesa no reduzca su margen de beneficio ni un euro".

Cuidem Benimaclet ha defendido que las necesidades de este barrio pasan por desclasificar suelo urbanizable, nuevos equipamientos y protección de la huerta, en lugar de "maximizar los beneficios de grandes constructoras" dentro de "un modelo depredador que expulsa a los vecinos en favor de especuladores y turistas".

Per L'Horta ha lamentado que "en plena emergencia climática, se aprueba un modelo urbanístico de hace 40 años" en el que "la huerta productiva se trata como un solar". "València no debería ser propiedad de quien tiene dinero para compararla", ha reivindicado.

Y la entidad Soc el que Menge, en nombre del Centre Social Terra, ha denunciado que el PAI supone una "agresión" a la manera de vivir del barrio y a su identidad, así como un "sacrificio al altar de la especulación inmobiliaria". "Hoy ganáis una votación, pero jamás ganaréis contra un Benimaclet unido, alegre, digno y combativo", ha proclamado.

La oposición se opone al PAI

Los grupos de la oposición, PSPV y Compromís, han votado en contra del programa alegando que este desarrollo "no resuelve el problema de la vivienda" porque supondrá que el precio de esas viviendas "no bajará en ningún caso de 400.000 euros". La portavoz de Compromís, Papi Robles, ha denunciado que el PAI se aprueba "por la puerta de atrás para dar vía libre a Metrovacesa y sin escuchar las demandas vecinales". Robles ha augurado que no habrá 300 viviendas sociales para jóvenes, ya que "no están contempladas en este plan".

El portavoz del PSPV, Borja Sanjuan, ha criticado que el PAI solo "garantiza el mínimo legal de vivienda pública" mientras permite "el máximo beneficio privado: más de 140 millones de euros". El concejal socialista ha advertido que el proyecto incluye 30.000 m2 de suelo terciario "sin destinarle uso concreto" porque, a su juicio, así "se escapa de las limitaciones turísticas aprobadas por este Ayuntamiento".

En su réplica la oposición, el edil de Urbanismo, Juan Giner, ha destacado que supondrá "una transición mucho mejor consolidada" entre el paisaje urbano y el agrícola, al tiempo que ha insistido en que se han incorporado las "mejores" propuestas ciudadanas planteadas. 

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo