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Cuveé Esplendor 2013

Vardon Kennett. La elegancia mirando al mar

Por | 09/01/2019 | 3 min, 12 seg

VALÈNCIA. Elegantes y divertidas, revoltosas o para meditar, placenteras aunque efímeras. Las burbujas son momentos, instantes, y como tales diferentes e irrepetibles. Abrir una botella de espumoso es siempre descubrir, y descubrir que es alegría. La que nos disponemos a saborear hoy a través de una bebida con historia, la del Vardon Kennett.

Hablamos de la Cuveé Esplendor 2013, el primer espumoso de la Familia Torres. Un vino al que antes de saborearse es bueno conocer. Preguntarse el porqué de las cosas, el cómo hemos llegado hasta aquí. Y para hacerlo debemos viajar hasta el Alto Penedés, donde se encuentra Santa Margarida d’Agulladolç, un lugar que emociona y seduce, como hizo con el protagonista de este relato, Daniel Vardon Kennett. Nacido en la británica isla de Guernsey en 1781, su vida era el comercio y el mar. Hombre de viajes y aventuras que un día recae en Cataluña, donde encontraría su casa, su hogar. Buena parte de culpa la tuvo una mujer, María Francisca Ferrer, esa que le robó el corazón y con quien decidió compartir su existencia. Su esposa y compañera que le acompañaría hasta su muerte, en 1835. 

Su lápida es testigo de ese amor que les acompañó y que quedó escrito en tan sencillas como sentidas palabras. Era el adiós.

Pero estamos aquí para hablar de un nacimiento, así que volvemos la vista a Santa Margarida d’Agulladoiç. Esa finca que acompañó a esta pareja dándoles la felicidad de su entorno. Ondulante paisaje de luz que mira al horizonte entre viñas y antiguas masías con la imponente montaña de Montserrat de telón de fondo. Terreno de ensueño presidido por la capilla del siglo XII, donde reposa Vardon Kennett, y el edificio principal, donde vivieron Daniel y María Francisca hasta el fin de sus días. Románico de campanarios acompañados por rurales masías que con la llegada de los Torres se han visto escoltados por nuevas construcciones que se adaptan al entorno sin desentone. Una bodega que armoniza con perspectiva y que conjuga la tecnología con el saber estar de la tradición que la rodea. Cava idónea para la tranquilidad que requieren los vinos para alcanzar su madurez, la de ser bebidos. Temperatura, luz y humedad en la justa medida para sacar lo mejor de esos mostos que esperan el paso del tiempo para convertirse en esa bebida capaz de dar felicidad.

Allí, es su interior, es donde ha madurado este primer espumoso de Torres, el Cuvée Esplendor Vardon Kennett 2013, mezcla de las dos uvas francesas más deseadas, la blanca chardonnay y la tinta pinot noir, con el aporte de una pequeña cantidad de un varietal autóctono de la zona del Penedés, el xarel·lo, que redondea el conjunto en complejidad. Fruta nacida de pequeñas parcelas de viñedo con una altitud elevada, con suelos calizos y profundos y unas oscilaciones climáticas que ofrecen el frescor que se verá reflejado en la copa. Copa en la que nos servimos el vino, que tras una crianza de 30 meses descansa en un envase muy especial. Una botella hecha con un molde exclusivo de inspiración marina. Seguimos con la mirada puesta en el viajero que surcó océanos para llegar hasta aquí. Las burbujas se presentan brillantes y vibrantes, con finura y elegancia. Equilibrio de medida acidez entre aromas a bollería recién hecha y un poquito de vainilla. Armonía y distinción que nos dice que todo está en orden. Que hay disfrute para rato. Para celebrar, acompañar toda una comida o sentarse a pensar y soñar. 

Mirando al mar, por supuesto.

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