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Nacho Braqueháis: «Los valencianos cada día vivimos más de cara al mar»

El regatista conversa sobre la Copa América, la tradición de este deporte en la ciudad y sus proyectos de futuro

28/12/2018 - 

VALÈNCIA. Valenciano hasta la médula, amigo de sus amigos, humilde en demasía, gran regatista y mejor patrón… No se acaban los calificativos que podemos dar a Nacho Braqueháis, uno de los exponentes más importantes de la náutica valenciana y española. Con varias Copas América a sus espaldas y numerosas regatas internacionales, Braqueháis es uno de los regatistas más respetados en el mundo de la vela profesional. Su vida, su familia y su razón de ser giran alrededor del Mediterráneo que le vio nacer.

— ¿Cómo es un día normal de Nacho Braqueháis en València?

— En casa nos despertamos a las 6:45 para comenzar con desayunos y preparar todo para que salgan los ‘nanos’ para el colegio a las 8:00 h. Después voy a la velera North Sails, donde trabajo habitualmente, ya que estoy encargado de ventas en zona del Mediterráneo. Entrada la tarde preparación física con varios ciclos de entrenamiento en función de si estamos en pretemporada, temporada o postemporada. Después ducha y cena.

— ¿Es València actualmente una ciudad de cara al mar o seguimos de espaldas?

— Cada vez vivimos más cara al mar, siempre y cuando el gobierno local siga apoyando iniciativas que ayuden a ello y no se descuide el legado que nos dejó Rita [Barberá] cuando apostó por que la ciudad fuera sede de la competición a vela más prestigiosa y antigua que existe en el mundo.

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— ¿Cuándo cambió todo?

— Cuando se consiguió que València fuera nombrada la sede de la Copa América de 2007. Ese fue el punto de partida para que los valencianos despertáramos y nos pusiéramos a trabajar de cara al mar, ese mar que tantos beneficios nos ha aportado a todos.

— ¿Qué opina de la desidia política que ha privado a València de tener el tercer museo del mundo de Copa América?

— A mi modo de ver vivimos en la actualidad con un panorama político populista en el que priman las acciones que produzcan votos a corto plazo sin pensar en las consecuencias que puedan tener estas acciones en el futuro (¡que se apañe el que venga después!). Es por esto que invertir en el tercer museo del mundo Copa América no cumple los objetivos que tienen fijados. Es una pena porque eso sería aún más progreso para la ciudad.

— ¿Hemos desperdiciado la oportunidad que nos dio la Copa América para seguir creciendo en la náutica valenciana?

— Rotundamente sí, pero aún estamos a tiempo de poder hacer algo beneficioso para que lo puedan aprovechar todas las familias que viven de la náutica, directa o indirectamente.

— Si pudiera volver atrás, ¿qué haría que no se hizo en aquellos tres años?

— Crear un proyecto de continuidad consensuado por todas las instituciones implicadas y amortizar así la gran inversión que se hizo. No hay derecho a que se hagan algunas que se están viendo por ahí. La desidia de muchos le está quitando valor a lo que tenemos. Costó mucho hacer realidad este gran sueño para que, una vez acabado el evento, le demos la espalda y lo dejemos abandonado. Hay que ser consecuente con las cosas.

— ¿Cuál es el recuerdo más bonito que tiene?

— La emoción de pasar día a día por el canal de salida frente al Veles e Vents arropados por los miles de espectadores que se daban cita a ambos lados del canal, aplaudiendo y animando a todos y cada uno de los equipos. Es indescriptible y hay que vivirlo para luego valorarlo. No he visto una cosa igual en mi vida. València se volcó con el evento.

— ¿Es València una tierra de buenos navegantes?

— Yo creo que sí. Cada vez vemos más jóvenes despuntando a nivel nacional e internacional. La pena es que la mayoría de ellos tienen que emigrar a equipos extranjeros.

— ¿Cómo es el Mediterráneo para navegar?

— Es un mar muy complicado por la variedad de condiciones de viento y olas que puedes encontrarte. Obviamente no vamos a encontrar condiciones tan extremas como en el Pacífico, pero sí que suelen darse circunstancias muy técnicas y cambiantes que hacen las regatas muy interesantes.

«Costó mucho hacer realidad este sueño que fue la Copa América para que, una vez acabado el evento, le demos la espalda y lo dejemos abandonado»

— ¿Qué prefire, la Malvarrosa o El Saler?

—La Malvarrosa porque hay más variedad de condiciones. El Saler es un campo más limpio e intuitivo.

— ¿Qué regata le falta a la Comunitat para hacerla más internacional?

— Yo creo que una regata en invierno tipo winter series con una ventana de competición de dos semanas, donde aprovechemos muy bien las condiciones de vientos y de clima que tenemos. Creo que no hay otro sitio más apropiado para hacerlo.

— ¿Alicante-Lisboa es una etapa VOR (Volvo Ocean Race) o es una etapa para cubrir el expediente?

— Para mí es una etapa muy técnica, pero que se podría mejorar.

— ¿Vale la pena pagar 22 millones de euros por ser sede de salida de la vuelta al mundo?

— Creo que sí. Cuesta mucho llegar hasta donde se ha llegado y sí que haría un esfuerzo por conservarlo. No todo el mundo tiene el privilegio de ser sede de la salida de la vuelta al mundo.

— ¿Merece Alicante otro trato por parte de la Volvo Ocean Race?

— Sí. Creo que la ciudad no está lo suficientemente valorada. Después de la salida ya no hay nada y eso no puede ser. En tres años de intervalos hay mucho tiempo para colocar a Alicante donde se merece y más con las instalaciones que tiene en el puerto.

— ¿Es usted más navegante de crucero que oceánico?

— Sí, no he hecho mucha navegación oceánica, por tanto se puede decir que soy más navegante de crucero.

— ¿Por qué no ha intentado una Volvo Ocean Race?

— No he tenido la oportunidad o no me la han dado y siempre he estado más vinculado a equipos de Copa América. La del océano es una vela diferente para la que hay que estar muy preparado.

— Los grandes navegantes valencianos emigran a barcos extranjeros, ¿qué pasa con los grandes armadores españoles?

— Es un tema complejo en el que se dan, a mi modo de ver, varias circunstancias o escenarios. Vivimos hace años una época gloriosa en la vela de crucero en la que los patrocinadores parecía que caían del cielo. Gran parte de esto ocurría porque la Familia Real estaba muy vinculada a nuestro deporte y participaba activamente en todas las competiciones que había. Esto hizo que se creara la necesidad de tener una base de regatistas muy amplia, lo que  llevó a una sinergia entre armadores españoles y patrocinadores que también invertían para hacer las temporadas de regatas. Ante tanta oferta de barcos se creaban tripulaciones internacionales en proyectos españoles. Con todo esto y ante la caída del auge de sponsors y barcos españoles, la mayor parte de regatistas profesionales nos tuvimos que buscar la vida en otros proyectos extranjeros.

— ¿Qué regata le gustaría ganar que no haya ganado?

La Fastnet Race. Una regata que todo el mundo debería realizar en la que aprendes muchas cosas que no hay en otras.

— ¿Se animaría a hacer la próxima Valencia Race a Dos, de 2000 millas por el Mediterráneo?

— Sí, es una modalidad de competición que me atrae bastante y a ver si la Comunitat se da cuenta de que esa regata, sin valencianos o sin españoles, pasará inadvertida. Valencia debería tener varios barcos navegando ahí.

— ¿Hasta cuándo seguirá compitiendo a gran nivel?

— Hasta que el cuerpo aguante. Como cualquier deportista que ama su deporte nunca ves el túnel de salida hasta que tu cuerpo te avisa de que la gasolina se va acabando.

— ¿Cuál es su sueño náutico?

— Mi sueño náutico lo estoy cumpliendo, ya que estoy haciendo regatas muy variadas y con unos equipos profesionales excelentes, también disfrutando de la navegación con un grupo de compañeros excelente. Es una época muy buena para mí en todos los sentidos. 

* Este artículo se publicó originalmente en el número 50 de la revista Plaza

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