Arte y fotografía

La colección municipal crece con la compra del 'Cristo eucarístico' de Nicolás Borrás

  • Fragmento de la pieza de Nicolás Borrás.
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VALÈNCIA. El Ayuntamiento de València suma a sus colecciones artísticas el cuadro Cristo eucarístico, obra del destacado pintor valenciano Nicolás Borrás (Cocentaina, 1530 - Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, 1610), tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura en nombre de la Administración municipal, tal y como avanzó Culturplaza, una pintura ¡adquirida por 14.000 euros (más comisión e impuestos) en la subasta celebrada ayer por la casa Setdart Madrid y que se exhibirá en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz.

“La incorporación del Cristo Eucarístico de Nicolás Borrás a nuestras colecciones supone fortalecer el relato completo del Renacimiento valenciano, más allá de sus grandes figuras, poniendo en valor a otros artistas igualmente fundamentales a la hora de entender su desarrollo y madurez en nuestro territorio”, ha destacado el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno

En la obra recientemente adquirida de Nicolás Borrás, uno de los seguidores más fieles y cualificados de Juan de Juanes, el gran pintor del Renacimiento valenciano, representa a Jesucristo en el momento de la consagración de la Eucaristía. En concreto, la escena muestra a Cristo, de medio cuerpo, situado tras una gran mesa cubierta por un pulcro mantel blanco sobre el que descansa la reliquia del Santo Cáliz. Detrás de ésta, Cristo alza su mano derecha mostrando la sagrada forma en la que se inscriben las iniciales IHS, al tiempo que lleva su mano izquierda al corazón. 

De acuerdo con José María Gómez Frechina, ex conservador de pintura del Museo de Bellas Artes de València, la obra, de composición equilibrada, “transmite una espiritualidad silenciosa acorde con el carácter meditativo que define buena parte de la producción artística de Nicolás Borrás. Así, el rostro de Cristo responde al ideal de belleza serena y humanizada característico de la escuela juanesca: óvalo facial equilibrado, transición suave entre luces y sombras, y un cuidado tratamiento del cabello y la barba. La expresión recogida y la leve inclinación del cuello refuerzan el carácter meditativo y silencioso de la escena”.

En otro orden de cosas, “el tratamiento de las telas, especialmente el manto rojo de amplios pliegues y el fondo verde ricamente decorado con brocados dorados, revela un notable dominio del color, del volumen y de la composición. El fondo actúa, asimismo, como un elemento de realce simbólico, aportando solemnidad sin restar protagonismo a la figura central, encarnada por Cristo. Mención especial merece el mantel blanco dispuesto en primer plano, tratado con una precisión casi miniaturista, cuyos pliegues angulosos y luminosidad fría evidencian la pulcritud técnica y la atención al detalle propias de Nicolás Borrás”.

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