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La renuncia al PERTE evidencia el retraso de la electrificación de una planta que pierde modelos

El 'run run' de un ERE vuelve a sobrevolar en Ford Almussafes

Foto: EDUARDO MANZANA
30/08/2022 - 

VALÈNCIA. La renuncia de Ford a los 106,3 millones de euros del Perte del vehículo eléctrico, que el Gobierno de España le había preasignado, supone un cambio de planes en la electrificación de la planta de Almussafes. La decisión de la multinacional está basada en una reorganización de su calendario de inversiones y en la propia definición de la nueva producción que llegará a la factoría, lo que implicará un retraso en la transformación de la fábrica. Una demora sine die que, sin embargo, vuelve a dejar la incertidumbre sobre el futuro de los 6.000 trabajadores dado que mientras tanto Almussafes va a ir perdiendo modelos de producción con su consecuente impacto en el empleo.

Una plantilla que, a la vista de la actual situación de indefinición de la multinacional, vuelve a temer la posibilidad de un nuevo ERE en el medio plazo. Tampoco es un sentimiento nuevo. La factoría valenciana logró anteponerse a la alemana de Saarlouis en la pugna interna por la adjudicación de la nueva gama de eléctricos y, por tanto, asegurar diez años su producción, pero la dirección de Ford ya había dejado claro que independientemente de cuál de las dos fuera la ganadora habría recortes

Un escenario que el presidente de Ford Europa, Stuart Rowley, confirmó el mimo día que se anunció que Almussafes ganaba la electrificación. "Será necesaria una significativa reestructuración en Almussafes", subrayó. Una afirmación que hoy día cobra más fuerza, después de que la compañía haya admitido que habrá "retrasos en sus planes de producción para España" tras hacer una revisión de sus previsiones a nivel mundial y que, por tanto, todavía no hay una fecha marcada para empezar con el nuevo encargo.

Y todo ello mientras Almussafes va perdiendo carga de trabajo. Solo este año 2022 ya se ha despedido del Mondeo y la producción de la Transit para el mercado europeo. Y a finales de año se quedará sin la furgoneta con destino EEUU. Además, en 2023 y 2024 dirá adiós al S-MAX y la Galaxy, por lo que a partir de 2025 solo producirá el Kuga que, aunque supone casi la mitad de las unidades que salen de la planta, no permiten mantener el empleo actual. Y mientras no lleguen los nuevos eléctricos hay nerviosismo porque no se pueden hacer números. 

En un principio, se barajó la posibilidad de que el primer coche eléctrico que saliera de la fábrica fuera en 2025, pero a la vista de la redefinición de los planes de Ford esa fecha podría demorarse obligando a tener que hacer ajustes antes de lo previsto por el excedente de personal. Ese es el mayor temor en la fábrica, que ya se había hecho a la idea de que se tendría que iniciar una nueva negociación para ver qué volumen de empleo se requerirá en un futuro y de qué manera se redimensionará la plantilla. Pero si se retrasa el lanzamiento de los nuevos coches esta decisión tendrá que adoptarse antes porque no habrá carga que atender con los recursos humanos actuales.

Impacto en la industria auxiliar

Hay que tener en cuenta, además, que la nueva motorización eléctrica requerirá de menos componentes y, por tanto, se simplificará la producción de los vehículos. Y ello también tendrá un efecto arrastre para la industria auxiliar del automóvil, que se verá abocada a sacrificar personal. Así lo reconocía hace unos meses Paco Segura, miembro de la junta directiva del Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana (AVIA) en una entrevista con Plaza Radio. 

Eso sí, Segura subrayaba que habrá que esperar a conocer el número de unidades que fabricará la factoría antes de calibrar el posible impacto laboral. "Lo más importante en estos momentos es la cantidad de vehículos que se vayan a asignar en Valencia y a fabricar. Eso es clave. Hace años se fabricaban en Almussafes 400.000 coches y éramos una de las que más producía. Ahora dependerá de esas cuestiones", explicaba en la entrevista.

En cualquier caso, el sector calcula que para la producción de eléctricos se precisa un 30% menos de mano de obra que para los de combustión o híbridos. Desde Almussafes son conscientes que se inicia ahora una nueva batalla, aunque confían en que parte de ese excedente de personal lo pueda asumir la gigafactoría de baterías de Volkswagen en Sagunt al tratarse de trabajadores formados y cualificados.

Foto: EDUARDO MANZANA

Eso sí, lo que no se cuestiona es la llegada de la nueva inversión y transformación de la planta. La propia Ford ha recalcado que su decisión de no optar a las ayudas europeas no supone que se rompa su "compromiso" con la factoría. Lo que se conoce, por el momento, es que los nuevos vehículos que llegarán a Almussafes serán coches para la nueva plataforma GE2, cuya primera versión la GE1 se utiliza para el Mustang eléctrico, por lo que todo apunta a que serán modelos de un tamaño grande como puede ser el Explorer o el mismo Mustang, pero no hay nada confirmado.

"Nos gustaría reiterar el compromiso con nuestra planta de Valencia ya que las operaciones de Ford en España siguen siendo una parte fundamental de nuestra estrategia para Europa", subrayaba la compañía en el comunicado en el que informaba que se daba de baja del Perte y en el que abría la puerta a trabajar con la Administración estatal y autonómica para buscar "oportunidades de financiación adicionales". De hecho, tanto desde Industria como desde el Consell no cerraban la puerta a que el proyecto pueda optar a otro tipo de ayudas en un futuro.

Situación compleja

Pero, además de la indefinición de Ford, la situación en la planta es compleja con continuos ERTE por el terremoto económico actual con una inflación disparada y la falta de componentes en el mercado. No obstante, poco a poco reflota la producción ya que en el primer semestre de este año 2022 se registró un importante repunte del 60% respecto al mismo periodo de 2021 y del 17,8% respecto a 2020, según los datos de UGT, sindicato mayoritario en la factoría. En total, en lo que va de año se han fabricado 133.500 coches, principalmente del modelo Kuga, la 'joya de la corona' en la planta y que concentra más de la mitad del volumen total. 

En estos momentos, la planta valenciana fabrica unos 1.400 coches diarios, que se reparten en los modelos Kuga (887 al día, más de la mitad de la producción), la furgoneta Transit Connect (405), S-Max (72) y Galaxy (36). Hasta abril también el Mondeo formaba parte de su cartera de pedidos, pero el pasado día 1 de ese mes salió la última unidad de Almussafes. Una despedida programada tras ocho años de fabricación de un modelo que suponía el 8% de la producción total de la planta. Ahora habrá que esperar a la decisión de la compañía.

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