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TRIBUNA LIBRE / OPINIÓN

En el día internacional de la lucha contra la corrupción

9/12/2015 - 

VALENCIA. Se ha convertido en tradición la existencia de "Jornadas" dedicadas al recuerdo activo de una cuestión de interés general. Entre ellas, según decidió la ONU en 2003, está el Día Internacional de Lucha contra la Corrupción, fijado el 9 de diciembre. A diferencia de otras Jornadas, la dedicada a la lucha contra la corrupción no ha gozado de gran predicamento en la Comunidad Valenciana, por una cierta pasividad de los poderes públicos. Pero es evidente que, precisamente para reparar ese olvido y lo que éste pueda significar, es necesario promover este día para sensibilizar a la ciudadanía de la importancia de rearmarnos ética, política y legalmente ante uno de los fenómenos más inquietantes de nuestro tiempo.

La corrupción debilita las instituciones democráticas y propaga una "cultura de la sospecha" que desgata las relaciones sociales, genera pérdidas económicas cuantiosísimas, arruina la autoestima en sociedades que se descubren cómplices de los deseos de algunos que no saben de frenos a su codicia, quiebra la seguridad jurídica, genera sentimientos de impunidad hasta herir el Estado de Derecho. Bastan estas razones para dedicar una fecha a alzar la voz contra la corrupción, que se vuelve más grave con la crisis: con millones de personas bajo umbrales de pobreza, con la caída del empleo y de salarios dignos, con el agrandamiento de la brecha entre ricos y pobres, la corrupción es un acto de "violencia simbólica", un insulto a las necesidades de los más débiles por parte de los que no son capaces de imaginar frenos al beneficio económico y, por ello, están dispuestos a vulnerar los muros de las instituciones y pervertir los procedimientos y valores democráticos rompiendo la cohesión social.

En 2014, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, dijo en el mensaje de la Jornada: "La corrupción es un fenómeno mundial que golpea muy especialmente a los pobres, obstaculiza el crecimiento económico incluyente y sustrae fondos sumamente necesarios de servicios esenciales. Desde que nacen hasta que mueren, millones de personas se ven afectadas por la sombra de la corrupción que se cierne sobre ellas". Esta es una realidad que hay que asumir para valorar la intensidad de la oposición que hay que ejercer. Pero hay que dejar claro que el carácter mundial del fenómeno no puede ser excusa para justificar las modalidades "propias" de corrupción: la beligerancia con la corrupción empieza por crear climas favorables a la integridad en cada localidad, en cada comunidad, en cada administración, en cada empresa.

No hay nada en la "naturaleza humana" que condene a la corrupción: es una suma de factores lo que explica su aparición y difusión. La necesidad -a veces apreciada desde el convencimiento de recibir un trato discriminatorio-, la autojustificación en ausencia de un sistema de valores en el que lo público tenga preferencia sobre lo privado y la "ocasión", favorecida por prácticas económicas viciadas, la ausencia de normas o/y de mecanismos administrativos claros. Es misión de todos los poderes públicos, de los creadores de opinión, de los operadores jurídicos y de los educadores, principalmente, cortocircuitar estas líneas, evitando el triángulo vicioso de la corrupción. Es la demanda básica del Día Internacional de Lucha contra la Corrupción que, en última instancia, interpela a cada ciudadano y ciudadana, haciéndonos responsables de un combate difícil, pero que puede ganarse.

Manuel Alcaraz Ramos, conseller de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación de la Generalitat Valenciana 

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