Beber

El auge del bubble tea, el nuevo café de la generación Z

Entre cafeterías tradicionales y nuevas tendencias importadas de Asia, el bubble tea se ha hecho un hueco en València. Lo que comenzó como una bebida ligada a comunidades asiáticas y aficionados al manga o al k-pop se ha convertido en un fenómeno urbano entre los jóvenes de entre 14 y 29 años.

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Al pasear por las calles cercanas a la Estación del Norte, en un paisaje urbano repleto de tiendas de móviles, restaurantes de comida asiática, bares y alguna que otra librería, han ido ganando terreno pequeños locales de colores vivos y estética juvenil. En ellos, jóvenes, universitarios y algún que otro turista disfrutan del bubble tea (té con burbujas), una bebida que hace unos años apenas existía en València y que ahora convive con el café, la kombucha o incluso con la horchata. ¿Qué tiene de novedoso? Sobre una base de té —mezclado con leche o frutas— se añaden bolas de tapioca, conocidas como ‘perlas', ‘burbujas’ o ‘boba’, además de distintos toppings y sabores.

 

El bubble tea triunfa especialmente entre la generación Z (entre 14 y 29 años), que ha caído rendida ante esta bebida originaria de Taiwán. Allí nació a finales de los años ochenta, aunque pronto se extendió por China y otros países asiáticos hasta llegar a València. El epicentro del fenómeno en el Cap i casal se encuentra alrededor de la Estación del Norte. En calles como Pelayo, Bailén, Xàtiva o Guillem de Castro se concentran algunas de las cadenas y locales más populares. “Hace unos años no había ningún local de bubble tea; nosotros fuimos de los primeros”, cuentan en el local de Hi Tea de la calle Bailén.

 

Pósteres de ídolos de la cultura k-pop visten las paredes de Hi Tea y todas las mesitas están ocupadas. La mayoría de clientes son universitarios, aunque también hay adolescentes. Otros se acercan y compran sin siquiera mirar el menú, escrito en chino, lo que demuestra que son habituales. Cada bebida se prepara al momento, tradicionalmente a partir de té negro o verde, aunque hoy existen opciones más innovadoras con frutas tropicales, chocolate o café. La característica más reconocible son las perlas de tapioca, unas bolas de almidón cocido que se acumulan en el fondo del vaso y que se mastican al beber. De ahí que la pajita sea más gruesa de lo habitual.

 

Cada bebida puede personalizarse. Se pregunta por la cantidad de azúcar, si se quiere con leche o solo té, los toppings, el hielo… y cada local aporta su propia creatividad a la hora de presentarlo. Para una generación acostumbrada a personalizarlo todo, desde playlists hasta zapatillas, el bubble tea encaja perfectamente. “Cuando lo probé me gustó muchísimo, sobre todo al probar las bolitas, así que durante un tiempo me pedí muchísimos, aunque ahora tomo menos”, cuenta Alejandra, de quince años. Su favorito sigue siendo el clásico: té negro con leche y perlas de tapioca. Otro de sus locales favoritos es Summer, muy cerca de la calle Pelayo.

 



Mucho más que una moda

Hace unos años los clientes eran principalmente asiáticos o personas muy interesadas en el manga, la cultura k-pop o la gastronomía asiática, pero ahora el público es mucho más diverso. Parte de la culpa la tienen las redes sociales y el boca a boca. Así fue como lo descubrió Sara, de 24 años, que disfruta de un bubble tea de té verde con maracuyá y limón. “A una amiga le gusta mucho la cultura asiática y me dijo que probara uno. Probé el de tapioca, pero no me gustó tanto como este, que es más fresquito”, comenta.

 

A su lado está su amiga Vera, de 22 años, a quien le gustan las bebidas ligeras y aromatizadas. Ambas reflejan cómo el bubble tea ha convertido la mezcla de sabores en parte de su atractivo. Las cartas se llenan de combinaciones de mango, melocotón, lichi o fruta de la pasión mezcladas con té, hielo y ‘bobas’ (toppings) de todo tipo. Cada bebida es distinta y, en cierto modo, también es una forma de expresión personal.

 

Ambas prefieren esta bebida al café: “Cada vez tomo menos café y más bubble tea y té”. Vera, directamente, ni se plantea tomar cafeína. Una señal de que las nuevas generaciones ya no consumen igual. El café tradicional pierde fuerza entre parte del público joven, que busca bebidas más vinculadas al ocio, la identidad y la socialización. Ahí es donde el bubble tea deja de ser un simple refresco para convertirse en una experiencia cultural.

 

El sector del té en auge

Aunque el bubble tea tenga sus peculiaridades, no deja de formar parte del auge del té y las infusiones, un sector que avanza impulsado también por la búsqueda de alternativas percibidas como más saludables. Según el último informe de Mercasa sobre Producción, Industria, Distribución y Consumo de Alimentación en España, Alimentación en España 2025, la producción de tés e infusiones —manzanilla, tila, hierba mate y extractos de té— superó las 10.663 toneladas, un 11,6 % más que en 2023. A nivel nacional, el Panel del Ministerio de Agricultura destaca que, en 2024, el consumo de té en los hogares españoles se mantuvo estable, con 0,03 kg per cápita. Dentro de esta tendencia, e influenciado por las modas asiáticas, el bubble tea gana terreno y se consolida como un negocio en expansión.

 

El fenómeno también se ha desplazado a Ruzafa, las zonas universitarias y centros comerciales como Aqua, donde cadenas como Moment Bubble ya han aterrizado, o Bonaire, donde también está presente Hi Tea. De hecho, la bebida puede consumirse en un número cada vez mayor de establecimientos: tiendas especializadas de bubble tea —locales pequeños, minimalistas y de estética asiática—, cafeterías más amplias que incorporan esta tendencia a su oferta e incluso pequeños supermercados especializados en alimentación asiática.

 

Cada local tiene una estética y un perfil distintos. Arome Coffee Bubble Tea Bakery representa esa nueva tendencia en la que la bebida convive con bollería y café de especialidad. Youcha atrae a una clientela todavía más joven: allí el bubble tea se mezcla con estética kawaii, postres asiáticos y un consumo rápido pensado para TikTok. En Hi Tea o Nube Bubble Tea se combinan bebida, estética y experiencia social. Summer, en cambio, destaca por sus sabores frutales y mezclas creativas, mientras que Sugar apuesta por bebidas más dulces y completamente personalizables. En todos ellos, las bebidas se preparan al momento, con fruta fresca cortada varias veces al día, tés infusionados al instante y tapioca en su punto óptimo. Cada pedido se elabora delante del cliente.

 

Un negocio que llega a España especialmente en forma de franquicia. Coco Fresh Tea & Juice es probablemente el ejemplo más claro. La cadena taiwanesa, una de las más grandes del mundo, abrió en València siguiendo el mismo patrón que ya había funcionado en Madrid o Barcelona: locales muy visuales, menús enormes y bebidas completamente personalizables.

 

La gran pregunta es cuánto durará el auge. Lo cierto es que el bubble tea parece haber superado la fase de curiosidad inicial y se ha convertido en un hábito cada vez más arraigado. Hace una década pedir un bubble tea en València era casi una rareza. Hoy, a la salida de clase o en una tarde por el centro, el bubble tea ya forma parte de las rutinas de toda una generación.

 

 

 

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