De todas las aperturas que han acontecido en la ciudad en los últimos meses, es más que probable que si tenemos que destacar la más viral –esa que ha corrido como la pólvora entre los pasillos de Instagram–, nuestros pasos nos llevan hasta la conocida plaza de Cánovas del Castillo. Es en uno de sus chaflanes, donde nos da la bienvenida Chez Filete.
Siguiendo el patrón de L’Entrecôte Café de París –ensalada, carne, patatas y salsas–, que tanto ha triunfado en ciudades como Madrid o París, es ahora cuando el joven emprendedor valenciano Pablo Salvo ha decidido replicarlo en Valencia. Pero no lo ha hecho a imagen y semejanza, sino que ha decidido elevarlo, reinterpretarlo (y mejorarlo) ofreciendo una experiencia novedosa y de lo más satisfactoria.
¿La magia de su éxito? Aquí no hay indecisiones que valgan, solo un menú de comida único que viene acompañado por una fantástica propuesta líquida. ¡Te damos la bienvenida a Chez Filete!

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El origen de Chez Filete
Antes de que este restaurante abriera sus puertas el pasado 26 de noviembre, el protagonista de esta historia ya tenía muy claro desde siempre que quería montar algo relacionado con la gastronomía en Valencia, su ciudad natal. Dicho y hecho.
Tras estudiar en Nueva York, Pablo Salvo se trasladó a Madrid para trabajar en marca y consultoría estratégica, hasta que en el curso 2023-2024 decidió apuntarse al Máster de Gestión y Dirección de Restaurantes del Basque Culinary Center para formarse y siempre con la vista puesta en abrir un local con sello propio. Los últimos nueve meses antes de regresar a Valencia, los pasó formándose en la sala del hotel del lujo Rosewood Villa Magna en Madrid.
“Mi familia siempre me ha apoyado en todos los proyectos que han ido apareciendo a lo largo de mi vida y como desde pequeño he sido un gran apasionado de la gastronomía, no dudaron en animarme en este nuevo rumbo profesional. En mi etapa en Rosewood descubrí que lo mío era la interacción con la clientela que no había tenido en anteriores trabajos y quería un proyecto que la tuviera desde el primer momento. Al principio soñaba con montar una hamburguesería, pero finalmente me di cuenta de que faltaba en la ciudad, un modelo como el que ofrecemos en Chez Filete”, señala a Guía Hedonista, el fundador de Chez Filete, Pablo Salvo.

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“Cuando trabajaba en Madrid, teníamos justo un L’Entrecôte Café de París muy cerca de la oficina e íbamos muchísimo. Siempre sabíamos lo que nos costaba, lo que íbamos a comer y el tiempo que íbamos a estar, por lo que la idea era instaurar algo similar en Valencia. Pero con una apariencia más cuidada, más actual y que elevase la experiencia a su máxima expresión”, añade Pablo Salvo.
Fue en marzo de 2025 cuando comenzó la búsqueda de local y, apenas unas semanas después, en plena época de Fallas, apareció el traspaso del espacio que hoy ocupa Chez Filete. El local pasó a ser suyo en junio; las obras arrancaron en septiembre y, a finales del pasado noviembre, levantaron por fin la persiana.
Lo hicieron con un trabajo de reforma e interiorismo que ha corrido a cargo de Francesc Rifé Studio, el reconocido estudio catalán que ha firmado restaurantes como Habitual o Ricard Camarena Restaurant. En palabras de sus propios creadores: “Ubicado en la planta baja de un edificio modernista valenciano, Chez Filete parte de la reducción: un plato, cuidadosamente preparado, y un espacio con un mismo enfoque. Azulejos verdes Fe de Nadis Design y madera natural de roble, dan forma a un interior compacto y urbano donde la comida, el sonido y la atmósfera reciben la misma atención”, indican.
Y es así como entramos en un espacio moderno –muy alejado de esa idea de bistró francés que tanto acompaña a L’Entrecôte Café de París–, repleto de detalles actuales donde el minimalismo de Francesc Rifé hace un constante acto de presencia. Además de la propuesta gastronómica, Chez Filete destaca por su apuesta por la música: altavoces y una mesa de sonido en la propia barra, prometen regalarnos la mejor de las veladas. Y es que a medida avanzan las horas del día, la oferta musical (y también la iluminación del local) evoluciona en sintonía a lo que la situación demanda en cada momento.
“Cuando trabajas con alguien del estilo de Francesc Rifé lo que tienes que hacer de normal es escucharle y dejarte aconsejar. Desde el principio queríamos integrar la música dentro del proyecto y la verdad es que no podemos estar más contentos con el resultado”, comenta Pablo Salvo.

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La reinterpretación de un modelo ya conocido
El nombre ya de por sí es una declaración de intenciones de lo que vamos a encontrar en su interior: en francés la palabra ‘chez’ se traduce como ‘en la casa de’, mientras que la palabra ‘filete’ no necesita interpretación alguna, ni mejor presentación. Por lo que estaríamos entrando en La Casa del Entrecôte.
“La historia empieza en Ginebra, en 1930. Allí nació un clásico: ensalada, entrecôte, patatas fritas y una salsa que haría confesar a un monje. Casi un siglo después, Chez Filete recoge esa esencia y le da su carácter: cinco salsas propias que reinterpretan la receta sin traicionarla”, señalan.
Un menú único es el protagonista de toda esta ecuación que nos presentan en una carta especialmente diseñada para la ocasión pintada a óleo, donde tan solo tendremos que preocuparnos por escoger el punto de la carne y la salsa con la que queremos acompañarla.
Como marca la tradición, empezamos con una ensalada de lechuga, nueces y vinagreta. Y a partir de ahí comienza el juego. La ensalada da paso a un plato de entrecot individual de 200 gramos en el punto que hayamos escogido, con Vacum como proveedor.

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¿Un dato que promete alegrarte cada visita? ¡Puedes repetir tantas patatas como quieras e incluso no hará falta ni que las pidas! En cuanto se acaba el plato, y siempre y cuando todavía haya carne encima de la mesa, te las reponen de nuevo para que puedas seguir disfrutando de la experiencia.
El broche de oro llega con las salsas, un total de cinco diferentes entre las que elegir –más una del mes que estará disponible el próximo febrero–, por las que al principio no sabrás por cuál decantarte. Desde aquí te recomendamos compartir con tus acompañantes, ¡y así podrás probar la mayoría! Café de París, setas, queso Stilton, a las cinco pimientas y la de foie asado a la parrilla, por el momento las que más están triunfando son la tradicional y la de foie. El precio de este menú son siempre 28 euros, precio cerrado, con la bebida y el postre aparte.
“La de Café de París la gente ya la conoce, pero al ser valencianos y para evitar toda esa pesadez que otorga la mantequilla le añadimos más limón, para tener un toque más cítrico. Todas las salsas las hacemos con un fondo de vaca madurada, verduras que mezclamos, las concentramos y luego le agregamos únicamente el producto que lleva. No agregamos ni potenciadores de sabor ni nada similar. Estamos ante sabores muy puros”, reconoce Pablo Salvo.
Completan la experiencia el café de FOC Coffee y un postre en rotación, que va cambiando periódicamente y pone en valor a distintas marcas locales de la ciudad. La aventura dulce comenzó con La Central de Postres, de nuestra querida Carito Lourenço, y en el momento en el que se escriben estas líneas, la propuesta corría a cargo de las tartas de queso de Kéik Cheesecake, proyecto que nació en Castellón y que en la actualidad cuentan con una tienda muy próxima a Chez Filete, en el número 31 de la calle Gravador Esteve. Todo apunta a que la próxima colaboración llegará en forma de tiramisú de la manos de otra marca local…¡seguiremos informando!

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En Chez Filete también se bebe muy bien
Si nos detenemos en la propuesta líquida, esta promete no pasar desapercibida. Un total de catorce referencias en una carta asesorada por la prestigiosa Manuela Romeralo, que se reparten entre espumosos, blancos y tintos donde nos esperan joyas como un Wagner-Stempel de la variedad Riesling, un Paolo Scavino de Nebbiolo o el tinto ecológico Tanuki Bob procedente de Mallorca.
A los vinos, se suman una selección de cócteles capitaneados por el experto en mixología, Javier Céspedes, donde nos duda en recomendarnos el mejor combinado según cada salsa y cada paladar: “Estamos tratando de maridar cada una de las salsas con un cóctel diferente. La de queso queda genial con la margarita de mango por ejemplo, mientras que en la salsa a las cinco pimientas solemos añadir un cóctel cítrico”, comenta.

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Durante el mes de febrero es cuando entrarán en juego los cócteles de autor, como por ejemplo la margarita infusionada en romero o algún cóctel que juegue en sintonía con la decoración del local. Aquí funcionan sin carta, con el propósito de que la clientela se deje aconsejar e instando a brindar cada cóctel al gusto del comensal.
“La acogida la verdad es que está siendo brutal, ha superado sin duda las expectativas, estamos trabajando los dos turnos muy bien, tanto en comidas como en cenas. La verdad es que hemos tenido la suerte de generar una plantilla muy buena desde el principio, queremos que nuestros empleados tengan un buen sitio para trabajar. Además, Valencia está respondiendo muy bien, estamos muy contentos del público al que estamos llegando. Ahora lo importante es continuar así y seguir ofreciendo una experiencia de calidad”, comenta el impulsor de Chez Filete, Pablo Salvo.
En una Valencia cada vez más inquieta y hedonista, Chez Filete se incorpora al tejido gastronómico de la ciudad como un proyecto joven que parte de un clásico totalmente reinterpretado, que promete dar mucho de qué hablar.