Comer

El Rustidor: la casa de comidas de Meliana que sabe a hogar

José y Nuria llevan 25 años al frente de esta casa de comidas con la que se han propuesto marcar la diferencia. Y es que una vez la pruebes, ninguna otra te sabrá igual. ¡Palabra!

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La cola que se forma en hora punta los fines de semana en el número 5 de la Avenida Santa María ya nos vaticina que no estamos ante una casa de comidas habitual y es que lo que José y Nuria han conseguido con El Rustidor no es algo que se vea todo los días: un proyecto de calidad, que mejora cada día y creado con tal cariño que es imposible no caer rendido ante cada una de sus recetas.

 

Como cuando tu yayo cocinaba esa paella de los domingos o tu yaya preparaba ese arroz con pollo caldoso o unos macarrones con carne picada los sábados, ahí nada podía salir mal. Un efecto similar es el que produce cada visita a este local de Meliana que llevan capitaneando José, Nuria y todo un equipo, -los domingos llegan a ser hasta doce personas-, desde hace casi 25 años.

 

Aunque los primeros pasos de El Rustidor no se dieron entonces, tendremos que remontarnos a hace cuatro décadas, momento en el que los tíos de Nuria regentaban esta casa de comidas que en sus primeros años tan solo servía el tradicional pollo a l’ast tan propio de nuestro imaginario  colectivo,- de ahí el nombre que decidieron mantener-. Y poco a poco, ¡fue creciendo a más!

 

Antes lo llevaban mis tíos, y nosotros les ayudábamos muchos fines de semana, así que conocíamos muy bien el negocio desde dentro. Cuando ellos se jubilaron nos propusieron quedárnoslo y no lo dudamos. En ese momento los dos teníamos otros trabajos, -José en una  papelería y yo de auxiliar de clínica dental-, y en principio no sabíamos hasta dónde llegaría la aventura. Pero poco a poco el proyecto fue creciendo y acabó convirtiéndose en nuestro propósito de vida. Desde entonces y ahora ahora”, señala a Guía Hedonista Nuria Roig, al frente de El Rustidor junto con su pareja José.

 

 

La mejor dupla

Fue en abril de 2024, cuando ambos decidieron dar un paso más en esta aventura al cambiar a un local más grande que fuera de la mano, acompasando tanto la filosofía como los estándares de calidad del proyecto. Lo hicieron en una de las arterias principales de Meliana, en el número 5 de la Avenida Santa Maria, a tan solo 100 metros del anterior establecimiento donde permanecieron por más de 15 años.  Unos recién estrenados 200m2 distribuidos en un gran mostrador desde donde atienden con una gran sonrisa de jueves a domingo a toda la clientela, y una amplia cocina que siempre está en plena ebullición. El trabajo de decoración e interiorismo corrió a cargo del estudio PAMPA, mientras que Santiago Monsoriu se encargó de la parte más técnica del proyecto. 


 

Es en la cocina donde encontraremos a José Vicente Biot Molla, capitaneando a un equipo motivado que puede sacar entre 400 y 500 raciones de arroz entre sábados y domingos, que se traducen en los 300 encargos telefónicos solicitados durante el fin de semana, siendo el resto ventas que se hacen al momento sin reserva previa. “Es él quien se encarga de todas las paellas para llevar y de los arroces que salen del local. Es un currante nato, de los que no paran, muy constante y muy perfeccionista con lo que hace”, reconoce Nuria Roig.

Mientras que de cara al público, encontraremos tras el mostrador a Nuria Roig Orts. Ella que se define como “un culo inquieto”, le apasiona el trato con la gente y llevar la parte más creativa del negocio: “Me gusta pensar platos nuevos, darle alguna vuelta a la tradición y adaptarla un poco a los tiempos de ahora. También llevo la parte de catering y de organización de eventos. Y por supuesto,  estoy cada día cara al público, que es algo que me encanta”, añade.

Es por ello que tanto si es la primera o la enésima vez que se visita, siempre siempre siempre, nos la vamos a encontrar a ella y a todo el equipo con la cercanía que tanto les caracteriza. Con la clientela de siempre tienen una relación muy personal donde con tan solo levantar el teléfono ya saben quién se encuentra al otro lado de la línea, lo que les gusta e incluso muchas veces anticipan qué platos va a incluir cada pedido. Y quien viene por primera vez se encuentra lo mismo: una sonrisa, un trato cercano y comida hecha con mucho cariño. Porque El Rustidor es comida muy de casa, pero aún mejor.
 

Una cocina con mucho ‘chup chup’

Gracias a la localización privilegiada en la que se encuentra, -en el corazón de l’horta nord- y a la importancia que dan tanto a la tradición como a la cultura gastronómica valenciana, desde El Rustidor no dudan en beneficiarse de todo lo bueno que les proporciona a diario la huerta de Meliana.

“Estamos en un entorno privilegiado y eso forma parte de nuestra manera de cocinar. Intentamos que cada plato tenga mucho sabor y que mantenga ese punto casero que hace que la gente sienta que se lleva algo hecho con cariño”, comenta Nuria.

Y a su vez, no se quedan solo ahí. En tiempos donde siempre vamos buscando ese plot twist en nuestro día a día, -también en la gastronomía-, no dudan en continuar trabajando en nuevas recetas u ofrecer pequeños giros de guión en elaboraciones de siempre, para orientarlas hacia un nuevo rumbo con el propósito de que la cocina siga viva y evolucione.

“En el fondo, lo que define El Rustidor es eso, una casa de comidas con platos caseros, muy cercana, ligada a su entorno y a la huerta, donde la prioridad es cocinar bien y hacer que la gente disfrute cuando se lleva la comida a casa”, añade.

Es así como echando un vistazo a todo lo que nos tienen que ofrecer, encontramos opciones como los canelones de carne picada, la lentejas, las bravas o los arroces en diferentes formas y presentaciones como la tradicional paella valenciana de pollo y conejo, el arroz a banda o el sabroso arroz de secreto, con setas y ajetes.

 

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Si hablamos de los favoritos de Nuria, tenemos el arroz al horno, las tellinas con tomate y el pollo a last; mientras que los de José serían la paella valenciana, la berenjena rellena y el tomate, con pimiento y tonyina.

“Si hablamos qué pide más la gente, sin duda lo que más gusta es el pollo a last, la paella valenciana, las croquetas y los caracoles avellanencs, cuando es temporada. Aunque también la ensaladilla rusa tiene muchísimos seguidores”, reconoce Nuria.

Puestos a mojarnos, servidora coincide con Nuria en las tellinas con tomate, que ya te adelanto: ¡comerás como pipas! Mientras que la fideuá de marisco ya me ha robado el corazón y estoy deseando hincarle el diente al arroz al horno y a ese pollo a l’ast que prometen saber a gloria.

“En un momento en el que todo va muy rápido, nosotros seguimos defendiendo una cocina con mucho ‘chup chup’. Porque muchas veces alguien viene por primera vez pensando que es una casa de comidas al uso… y descubre que detrás hay mucho más de lo que esperaba. Hay muchas horas de cocina, mucho trabajo y un gran equipo que cuida todo lo que hace, ya que sin ellos El Rustidor no sería posible. Nos gusta que la gente se sienta bien atendida y que disfrute de verdad de lo que se lleva a casa”, reconoce Nuria.
 

Mucho más que una casa de comidas

El Rustidor es una casa de comidas, sí; pero también es mucho más que eso. Si solo la definiéramos así, la estaríamos limitando y es que el proyecto que han creado a lo largo de los años Nuria y José, crece sin prisa, pero lo hace sin pausa alguna.

Desde hace un tiempo, además de disfrutarlo en nuestras comidas de fin de semana, también podemos hacerlo en cualquiera de nuestras celebraciones, -desde cumpleaños, aniversarios, bodas, comuniones, encuentros o eventos corporativos-. ¿Cómo? Con su servicio de catering, que llegó de manera muy natural y orgánica, ya que su clientela habitual comenzó a contar con El Rustidor para sus días más especiales.

“Es una parte del trabajo que disfruto mucho. Me gusta sentarme con los clientes, hablar con ellos y diseñar juntos el menú según lo que imaginan para su evento, intentando que cada celebración sea muy personalizada. De hecho desarrollar todavía más la parte del catering, es uno de nuestros planes a medio y largo plazo, además de seguir evolucionando en la recetas del día a día” .

 

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Tal ha sido el éxito del boca a oreja, que la clientela actual del Rustidor en vez de quedarse entre las direcciones de la localidad de Meliana, ha conseguido traspasar fronteras y alcanzar otros núcleos urbanos de l’horta nord e incluso llegar hasta la ciudad de Valencia.

“El Rustidor ha crecido con nosotros y nosotros con él, pero si algo lo hace especial es la gente. Hay clientela que viene desde hace muchos años, que hemos visto crecer a sus hijos y que casi forman parte de la familia. Ser conscientes de que seguimos aquí y que cada fin de semana el local se llena de vida, es algo muy bonito. Al final lo que sentimos es una mezcla de orgullo, gratitud y ganas de seguir cuidando de esta casa para que siga teniendo vida muchos años más”, señala Nuria. Y ojalá el resto de fieles comensales estemos ahí para verlo.

 

Es así como El Rustidor promete convertirse en tu nuevo lugar de peregrinaje de los fines de semana, con su gran variedad de entrantes, todo tipo de arroces o su icónico pollo a l’ast. Ya sea en casa, en cualquier celebración o a modo pícnic con vistas al mar desde la playa. ¡Tú escoges el lugar y desde esta casa de comidas se encargan del resto!

 

 

 

 

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