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Plattering devuelve a Extramurs las tortillas con sello propio

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Desde que Benito y Plasen dejaron de estar al frente del mítico Bar Alhambra de Calixto III, Valencia se quedó un poco huérfana. Bien es cierto que hay sitios con tortillas espectaculares, pero Extramurs se quedaría con ese vacío durante mucho tiempo. Hasta que ha aparecido Plattering. No son iguales, ni en sabor ni en forma, pero sí son tortillas auténticas, con personalidad y hechas con cariño.

 

Detrás de estas tortillas se encuentra el proyecto más personal de Carol y su mujer, Grisel: Plattering. Un proyecto que inició su andadura como obrador de caterings y eventos en 2019 y que, en 2020, decidió abrir sus puertas al público. Desde entonces, el local funciona como un pequeño refugio gastronómico para el barrio, con servicio diario, excepto los domingos.

 

Hay sitios a los que entras y, sin saber muy bien por qué, tienes la sensación de que te van a gustar. Quizá tenga que ver con la calma que se percibe, con su pequeña terraza -donde a ratos entran unos rayos de sol muy agradables-  o con el hecho de que justo delante apenas pasan coches, algo que hoy en día, en Valencia, empieza a ser casi un pequeño lujo. O simplemente porque Carol y Grisel imprimen su energía y cariño a todo lo que hacen, desde formar un equipo maravilloso de mujeres -sin importar la edad o las responsabilidades personales- hasta cuidar cada detalle del proyecto. Aquí, lo importante son las personas.

 

 

El almuerzo

En Plattering se nota que hay una cocina pensada. Hay detalles que quizá no se ven a simple vista, pero que marcan la diferencia. Por ejemplo, las patatas se confitan durante tiempo y se reservan para las distintas elaboraciones, lo que les confiere una textura muy agradable. También la selección de la variedad hace que tengan un punto ligeramente dulce bastante curioso.

 

Las patatas bravas siguen esa misma línea: tiernas por dentro, con un ligero crujiente en los bordes, bastante presencia de pimentón y acompañadas de un ajoaceite casero elaborado con leche y ajo.

 

Luego están los chips de torreznos, que probablemente sean uno de los bocados más llamativos de la casa: muy crujientes, poco grasientos y con mucho sabor. De esos platos que empiezas a picar y no puedes parar.

 

La carta de almuerzos distingue entre almuerzos normales (desde 8,50 €) y almuerzos premium (9,50 €). Los bocadillos tienen un único tamaño, el pan es de un horno del barrio y también disponen de pan sin gluten, algo que cada vez se agradece más.

 

He tenido la oportunidad de probar cuatro de sus bocatas especiales y creo que cada uno tiene algo memorable: el de figatells con su salsa Emy, el Palleter —con ternera y sobrasada— o el Carxot, uno de los que más me sorprendió, con una tortilla de habitas y panceta por encima.

 

 

Pero si hay algo que merece atención son sus tortillas. Hechas al momento, con cariño, pensadas y con un puntito muy propio. Tienen algo especial que me cautivó.

 

Aunque el almuerzo sea lo que me llamó la atención, hay que decir que Plattering también funciona muy bien como sitio de desayuno. Preparan bagels con pan elaborado por ellos mismos, con una textura muy esponjosa y ligeramente mantequillosa. A eso se suman sándwiches, croissants y otras opciones que hacen que el local funcione tanto para empezar el día como para la parada de media mañana.

 

¿Es pronto para decir que pueden recoger el testigo de aquella leyenda? Seguramente sí. Ese tipo de instituciones se construyen con el boca oreja y el paso del tiempo. Pero también es verdad que Extramurs vuelve a tener tortillas especiales y mi intuición me dice que darán de qué hablar.

 

Nos vemos en los bares.

 

 

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