Al frente, dos capitanes: Héctor Cabello Lerma y Jorge Igual, encargados de devolverle pulso a un espacio que ya era refugio de terraceo, producto marino y brasa.
La propuesta crece: Cabello, con base en la alta cocina francesa y mirada vasco-mediterránea, conecta pescados madurados con fondos trabajados para una cocina que gana profundidad sin perder frescura. Aquí, el producto no se disfraza, se escucha —y pasa por la leña como filtro de verdad.
Menos de un mes después de reabrir, Boga ya ha reactivado sus fines de semana en l’Alquería: vermut, música y carta corta, sin reservas, como quien abre la puerta de casa.
Dentro, la experiencia se ordena en una carta de mercado y temporada, más pausada, más narrativa. Fuera, el gesto es ligero, casi improvisado. Entre ambos, una misma intención: que el templo siga vivo, ahora con una madurez que no pesa, a la que poco a poco se van incorporando los productores y productos de Castelló.
