Restorán de la semana

RESTORÁN DE LA SEMANA

Mi Almazara (Jávea)

En un idílico hotel boutique ubicado bajo las faldas del Montgó encontramos esta joya de cocina Nikkei con el chileno Eduardo Acuña en los fogones.

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Gracias a la mar: "Tumba de héroes, despensa y pulmón, ola perfecta,
alegría de verano, aroma y sabor que nos produce libertad". 

El mar es inmenso y pequeño,
porque está a nuestros pies y en la red de un pescador.

Josefina Barrón.

El Hotel Mi Almazara está en la carretera que conecta Jesús Pobre con Jávea, en una zona rural rodeada de vegetación mediterránea y bajo la energía telúrica del macizo montañoso del Montgó. Este atípico proyecto hotelero de 14 habitaciones abrió sus puertas en 2024: tardó una década en fraguarse, con Esperanza Zarauz como impulsora y Ad Brekelmans como socio. Desde entonces, es un refugio de paz de estilo ibicenco pero inspirado en la filosofía Ikigai. Aquí se encuentra el Restaurante Mi Almazara, un inesperado concepto gastronómico de cocina Nikkei con el chileno Eduardo Acuña como jefe de cocina.


“Técnica japonesa, sabor peruano y producto mediterráneo preparado por un chileno”: así define Acuña la propuesta gastronómica de este rara avis. Él se crió alrededor de la cocina porque su abuela tenía un restaurante en Chile, donde con 16 años se incorporó al friegue. Aunque le llamaba la atención la carrera de Ciencias Políticas, para él la cocina siempre había sido algo  muy familiar, por lo que se decantó por estudiar Administración Gastronómica para poder liderar proyectos hosteleros. Después trabajó en la cadena Marriott, en un restaurante de cocina árabe (donde aprendió a usar condimentos), en otro de cocina peruana y hasta en una panadería, así como con Renzo Tissinetti, chef chileno que obtuvo la estrella Michelin en El Corral de la Morería.

Pero el antes y el después lo marcaron dos episodios decisivos en su vida: con 23 años se fue durante un mes y medio a recorrer Perú como mochilero. Y un poco más adelante, se cruzó en su camino profesional el restaurante Karai del chef Mitsuharu Tsumura, actualmente en la lista Latin America´s 50 Best Restaurants. Allí pudo desarrollar una creatividad sinfín que ahora plasma en la cocina de Mi Almazara.

 
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Aquí hay que pedir cualquier plato con pescado fresco. Eduardo Acuña saca brillo al producto de las lonjas de Jávea y de Denia y lo emplata con mucho mimo: trabaja la negra, la bacoreta, los erizos o el bonito mediterráneo en ceviches, sashimis o tiraditos, siempre con ingredientes que los realzan. Para las frituras suele emplear mero. Sus creaciones son sabrosas, equilibradas y elegantes, como el delicado Tartar de Remolacha.. Son imprescindibles también el Uzusukuri o sus Yakitori de pollo o de pescado a la brasa.

 

 

A mediodía proponen dos menús (38€ y 45€) y por la noche, una sugerente carta. Su recomendación siempre es dejarse llevar, ya que trabajan un menú omakase para que el comensal simplemente indique sus alergias, intolerancias o preferencias y disfrute sin tener que elegir. En los postres, dan una vuelta de tuerca a la tarta de queso: “infusionada con té matcha, le aportamos un toque de lichi y hacemos un crujiente de sésamo”. También hacen un homenaje a la montaña que los resguarda: Montgó 100 es un bizcocho de chocolate con café, crema de queso, cacahuetes garrapiñados, arándanos secos y turrón.

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