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el fuerte despliegue policial evita incidentes en la procesión y las manifestaciones

La fiesta gana a la bronca en un 9 d'Octubre atípico

10/10/2018 - 

VALÈNCIA. Las buenas noticias son menos noticia y este 9 d'Octubre, cuando gran parte de la atención de los medios de comunicación estuvo centrada en el peligro de graves incidentes en València provocados por la ultraderecha, en actos muy concretos, la mayoría de los valencianos disfrutó a su antojo del Día de la Comunitat. La celebración, con una amplia agenda cultural y festiva, ganó a la bronca, que la hubo, y el día terminó con pocos incidentes. 

La fiesta del 9 d'Octubre resultó atípica por varias circunstancias. En el plano institucional, un presidente del Gobierno presidía por primera vez el acto de entrega de las distinciones de la Generalitat. En la procesión cívica con la Senyera, menos público y menos tensión que otros años. En el plano social, la tradicional manifestación de la tarde organizada por la Comissió 9 d'Octubre tuvo más de antifascista que de nacionalista. Y todo ello en medio de una fortísima presencia policial desde primera hora de la mañana hasta la noche en el centro de València.

El balance policial de la jornada fue un detenido, al identificar la Policía a un hombre que estaba en busca y captura y que fue llevado a la cárcel; 148 identificaciones y 58 actas por infracción a la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, según el balance final de la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana.

Reivindicación ante Sánchez

Las celebraciones comenzaron, como es tradicional, con la entrega de distinciones de la Generalitat a distintas personas y entidades valencianas. La Alta Distinción correspondió a la exministra Carmen Alboch y al dispositivo humanitario que recibió a la flotilla de barcos del Aquarius en València. 

Fue precisamente Carmen Alborch la que agradeció en nombre de todos los galardonados la distinción, con una defensa del feminismo que, según dijo,  "debería ser declarado patrimonio inmaterial de la humanidad".

La inédita presencia del presidente del Gobierno permitió, primero a Mónica Otra y después a Ximo Puig plantear directamente a Pedro Sánchez las reivindicaciones más importantes de la Comunitat Valenciana, especialmente la de la financiación autonómica. Puig pidió más autogobierno y rechazó tanto el independentismo como la recentralización en España.

En su respuesta, con la que se cerró el acto antes de los himnos, Sánchez se comprometió a abordar esos problemas "desde el diálogo" y puso a la Comunitat Valenciana como ejemplo de "la mejor España", "la que se construye desde el diálogo y desde la suma de voluntades, la que prima la convivencia sobre el agravio territorial".

Tanto Isabel Bonig (PP) como Mari Carmen Sánchez (Ciudadanos) recriminaron a Puig y a Pedro Sánchez que pasaran "de puntillas" sobre el problema de la financiación autonómica en lugar de comprometerse con una solución.

Procesión más cívica

Sin respiro para las autoridades que quisieron estar en los dos actos, a mediodía comenzó la procesión cívica con la Senyera, este año portada por la primera teniente de alcalde y candidata socialista a la Alcadía en 2019, Sandra Gómez. La afluencia de público fue menor que otros años, quizás por el anuncio de mal tiempo y la lluvia que había caído por la mañana, y la presencia policial mucho mayor.

Las autoridades y partidos de izquierda tuvieron que soportar, un año más, los insultos de un grupo de ultraderecha, y de grupos de espectadores repartidos por el recorrido, sobre todo al inicio, en la plaza del Ayuntamiento y calle San Vicente Mártir. También medio centenar de bomberos brigadistas se hicieron notar con sus sonoras protestas, como ya habían hecho durante el acto institucional al manifestarse junto al Palau de la Generalitat.

No obstante, los pitos e insultos fueron menos que otros años, según varios de los asistentes y apenas se produjeron enfrentamientos entre el público y los integrantes de la comitiva, separados por un férreo cordón policial además de las vallas.

'Gas pimienta' contra los periodistas

Los incidentes más graves sucedieron ya por la tarde en la plaza de San Agustín, donde grupos de ultraderecha fueron a buscar el enfrentamiento directo con los independentistas integrados en la manifestación de la Comissió 9 d'Octubre. 

España 2000, uno de los grupos de extrema derecha protagonistas de los incidentes, tenía permiso para concentrarse en la plaza de la Virgen, pero su líder, José Luis Roberto, alentó a sus seguidores a no acudir a la plaza y sumarse a alguna manifestación de carácter valencianista.

Los ultraderechistas y filonazis -se vieron y escucharon saludos nazis frente a la Policía- se concentraron en la plaza de San Agustín, de donde a las 18.30h debía partir la manifestación convocada por la Comissión 9 d'Octubre, pero el fuerte dispositivo policial los arrinconó en un lado de la plaza y no permitió que se repitieran agresiones como las del año pasado. Lo que si hicieron fue lanzar gas pimienta con un aerosol sobre los periodistas testigos de su enfrentamiento con la Policía.

La manifestación transcurrió sin incidentes hasta la plaza de América, más allá de los insultos de grupos ultraderechistas repartidos en algunos puntos del recorrido y muy controladas por las fuerzas policiales. 

La marcha fue también algo diferente a la tradicional, ya que a ella no acudieron ni PSPV ni UGT, como habían anunciado, pero sí más manifestantes antifascistas, como reacción a lo sucedido el año pasado. De hecho se escucharon más mensajes antifascistas que nacionalistas, entre la amalgama de participantes que portaban desde esteladas hasta senyeras valencianas y defendían desde los Països Catalans hasta una España republicana, pasando por proclamas feministas, anticapitalistas o ecologistas.

La otra manifestación

A las 17 horas se había celebrado la manifestación organizada por la Coordinadora de la Associació del Regne de Valencia de Gais i Lesbianes, Transexuals i Bisexuals, que reunió a apenas un centenar de personas y que transcurrió sin incidentes hasta la estatua del rey Jaume I en el Parterre, excepto los insultos recibidos al pasar por la Estación del Norte por un grupo de personas, posiblemente asistentes a la siguiente manifestación de signo contrario.

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