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La medicina que piensa en ellas

No es feminismo; es ciencia. Los hombres y las mujeres no tienen los mismos síntomas ante una misma enfermedad, lo que se traduce en posibles diagnósticos equivocados. Un movimiento trata de educar al personal sanitario para que separe los tratamientos y a las pacientes para que no se conformen 

14/03/2021 - 

VALÈNCIA.- «Se sabe que el aluminio provoca cáncer de pecho, pero no están prohibidos los desodorantes que lo contienen. Se ha estudiado que los síntomas de un infarto son diferentes en mujeres; que a nosotras no nos duele el brazo izquierdo, sino que sentimos náuseas y dolor torácico, pero a muchas de las que se quejan de esos indicios las despachan con ansiolíticos, sin pedir ni un electro, y en casa infartan. Es indignante». La primera vez que la farmacéutica María Gil asistió a una conferencia de la doctora catalana Carme Valls, especialista en endocrinología y medicina con perspectiva de género, no daba crédito.

Eran tantos los conocimientos contrastados que se estaban dejando pasar por alto en detrimento de la salud femenina, tantas las omisiones de los médicos de cabecera, que se exasperó. Más todavía cuando la asociación científica que organizaba el encuentro, la red de mujeres profesionales de la salud CAPS, le expuso ese argumento manido sobre el ritmo de las cosas de palacio: «Desde que las investigaciones arrojan resultados hasta que se implementan en atención primaria pueden pasar entre diez y quince años. Es una dinámica gravísima, que implica una peor calidad de vida y, lo que es más grave, un mayor número de muertes de mujeres».

Aquella epifanía la llevó a asistir a más seminarios para atender con una mayor formación a los clientes de su farmacia en Massamagrell. Tomó conciencia de la nula atención que se presta a los niveles de vitamina D, hormonas tiroideas y ferritina en los análisis de sangre, a pesar de que su descompensación suele estar ligada a la morbilidad diferencial femenina. Esto es, las enfermedades predominantes en mujeres, como anemias, ferropenias, endocrinopatías y enfermedades autoinmunes.

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Se ha sentido muy sola. Ha discutido con muchos profesionales sanitarios. La información de la que ahora está al tanto es tan novedosa que le es desconocida a muchos médicos de familia, cuya formación obsoleta no les disuade de llevarle la contraria. 

* Lea el artículo íntegramente en el número de marzo de la revista Plaza

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