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memorias de anticuario

Levantando el velo a la València de otros tiempos

9/02/2020 - 

VALÈNCIA. La actual ciudad de València es el resultado de una sucesión cronológica de capas superpuestas, como un óleo sobre lienzo plagado de veladuras que van conformando los volúmenes definitivos. Todos sabemos lo que la ciudad comenzó siendo y en lo que se ha venido convirtiendo por eliminaciones y añadiduras. Hoy es una amalgama de estilos arquitectónicos y de historias en un narrativo caos ordenado. En muchos casos es la memoria escrita la que nos traslada a otros tiempos para conocer lo que ya no podemos ver, al carecer de huella alguna que nos lo revele de forma evidente. Son las fuentes escritas las que nos alzan el velo para conocer y comprender más y mejor la concentración humana en la que vivimos. De esto se trata: cada edificio de esta ciudad tiene sus historias, sus personajes. Circunstancias que no vemos, que nos has han de contar pues quedaron en el pasado. Las que siguen son ejemplos de ello, aunque mañana podría elegir otros.  

La academia de los Nocturnos y Bernardo Catalá de Valeriola

Muchos han escuchado hablar de la Academia de Nocturnos; una asociación semisecreta, de medio centenar de miembros, en su mayoría nobles, cuya primera junta se celebra el 4 de octubre de 1591 y que se reunía para asuntos poéticos, literarios y hasta científicos. Lo que se conoce menos es el lugar que establecieron para sus encuentros. Las reuniones necesitaban de un gran espacio ya que llegaron a ser medio centenar de miembros. Estas se celebraban en el palacio de los Catalá de Valeriola y es a su propietario Bernardo Catalá de Valeriola al que le debemos su existencia: “… en lo mes de setembre 1591, nos juntarem uns quants Cavallers i amichs y instituhirem una Academia para exercitarnos en hobres y actes virtuosos…”, escribía el noble valenciano por aquel entonces. Como particularidad, los integrantes eran bautizados con sobrenombres que evocaban a la noche: oscuridad, peligro, centinela, reposo, luzero, cautela, oscuridad y otros. Por si alguien todavía no lo sabe, el formidable palacio renacentista, de visita recomendable, (ojo, no confundir con el palacio de Valeriola en la calle del Mar, futura sede de la Fundación Hortensia Herrero), se encuentra en la plaza de Nules frente al palacete de la Real Maestranza y hoy es sede de la Consellería de Presidencia. 

Claustro del Patriarca

Tomás Moro y el Patriarca

Imaginemos el colegio del Patriarca como un gran cofre de una apariencia exterior un tanto austera, de gruesos muros en ladrillo visto, aunque imponente en sus dimensiones. Abrámoslo penetrando la portada recayente a la calle de la Nave, para disfrutar de un tesoro inalterado desde los albores del siglo XVII. Son muchos los valencianos  que desconocen que en su biblioteca se conserva una joya por la que, más de uno, allá por islas británicas daría varias falanges de la mano a cambio de que el manuscrito regresara donde fue concebido. Se trata de las Instructions and Prayers o De Tristia Christi (Agonía de Cristo), un manuscrito original del pensador inglés Tomás Moro que escribió estando preso en la Torre de Londres poco antes de que fuera ajusticiado por medio de la decapitación en 1535, por lo que está considerado como el canto del cisne del jurista y teólogo inglés. El importante manuscrito antes de que fuera confiscado por Enrique VIII, pasó a su hija Margaret y de esta a manos valencianas, en lo que quizás influyó su estrecha amistad con Luís Vives, quedando depositado en el Real Colegio del Corpus Christi donde se custodia hasta nuestros días.

Grabado del siglo XVIII del Padre Tosca

Las matemáticas y la iglesia de Santo Tomás

El padre Tosca nace en la calle Serranos en el vértice de siglo XVII en una casa cuya estructura todavía sigue en pie. Un personaje fascinante, inabordable en una reseña como esta y del que habrá que dedicarle un artículo dominical en su integridad. Desconozco las razones que le llevaron por la senda del Sacramento, porque ante todo era un hombre de ciencia, de mentalidad cartesiana (hay que decir que por entonces en determinados ambientes religión y ciencia no eran mundos especialmente separados). La matemática, cartografía, arquitectura, ingeniería, aunque tambien teología y filosofía eran lo suyo. La romana Congregación del Oratorio de San Felipe Neri fue la promotora de la importante iglesia valenciana de la que fue presbítero, en la llamada popularmente plaza de los patos, y del oratorio anexo a ella que hoy ha desaparecido. El tempo se levanta entre 1725 y 1736, según sus propios planos y siguiendo los modelos romanos de Vignola. Hoy nos hemos acostumbrado, como un elemento más de la ciudad, a la visión la preciosa Iglesia de Santo Tomas y San Felipe Neri, pero que vale la pena detenerse de vez en cuando para disfrutarla por la riqueza que encierra su fachada como si de un visitante primerizo se tratara. Volviendo a Tosca, podríamos hablar de la academia de matemáticas fundada por Baltasar de Iñigo y que frecuentaba nuestro protagonista, y muchas otras historias, aunque sin duda por lo que es conocido a nivel popular es por el extraordinario plano aéreo de la ciudad de principios del siglo XVIII cuyo facsímil, del que conservo un ejemplar, tantas veces he mirado y admirado completamente embobado. Decir que el Muvim conserva una maqueta realizada a partir del mismo.

Palacio del los Catalá de Valeriola

El Ministerio de Justicia y el palacio de Malferit 

Hace unos años asistí a una más que interesante conferencia impartida por el abogado e historiador, y sin embargo amigo, Leonardo Mulinas sobre el Palacio de Malferit, (calle Cavallers, actual sede del Museo del Soldadito de Plomo), y  concretamente sobre su destino como sede del Ministerio de Justicia republicano, cuando hace algo más de 80 años el gobierno de la República decidió trasladarse a Valencia y convertir nuestra ciudad en la capital de la nación durante casi un año. Cuesta imaginar el noble enclave invadido por el ajetreo funcionarial republicano.  El anarquista Juan García Oliver fue adjudicatario de la cartera de   de Justicia, lo que como dice Mulinas, uno de los mayores expertos en su figura, se trata de todo un oxímoron puesto que su conocimiento de los juzgados lo era precisa y exclusivamente desde el banquillo de los acusados, como pistolero. Un hombre tan peculiar que "la guardia le daba el alto a la entrada del propio palacio por su forma de vestir, aunque en Valencia fue cambiando su estilo de guerrero a un look que podríamos llamar más ministerial" le contaba el investigador a Eugenio Viñas en una entrevista de noviembre de 2016.

Santa Úrsula o el terror durante la Guerra Civil 

 Visitar la Iglesia de Santa Úrsula tiene truco. No esperen que le abran la puerta recayente a la plazoleta junto a las torres de Quart porque les saldrá barba. Hay que hacerlo por las instalaciones de la Universidad Católica San Vicente Mártir, que hay en la calle Guillén de Castro. La discreta iglesia del siglo XVII y su espectacular concha sobre el altar cobija tantas historias terribles como detenidos pasaron por ella durante nuestra Guerra Civil. La pequeña iglesia fue elegida como centro de detención de personas sospechosas en “previsión” de la situación que se venía “cociendo” en Europa Central. Para ello el templo barroco fue requisado por la policía política soviética para convertirlo en un lugar de confinamiento de nacionales y extranjeros en cuyas detenciones e interrogatorios, sobretodo por presuntos casos de espionaje, no solían participar autoridades españolas, es más, esta faena la delegaban en la GPU (precursora del KGB) y miraban para otro lado. Por lo que que sucedió allí es algo que sólo sabían quienes se hacinaban dentro de sus muros. 

Casa Insa

La Casa Insa y Juan de Juanes

Juan de Juanes es uno de los artistas que en los últimos años más ha incrementado su valoración artística, confirmándose de forma definitiva como uno de los ejes del Renacimiento español. Baste con visitar el museo Del Prado y concretamente la sala 51, llamada rotonda de Goya, dedicada en exclusividad a él, status del que pueden presumir pocos artistas en la mejor pinacoteca del mundo.  En pleno barrio del Carmen, junto a la popular plaza del árbol está situada la casona llamada Casa Insa: de aspecto exterior barroco, conserva muros y arcos interiores de siglos anteriores. Diversas fuentes la sitúan como vivienda taller de nuestro artista, lugar donde, muy posiblemente, concibió muchas de sus obras maestras como Las bodas místicas del venerable Agnesio que se conserva en el Museo de Bellas Artes. Mucho después de ello, desde 1859 ha sido un importante taller de costura, del que le viene su popular nombre, por el que han pasado importantes personalidades tanto de la vida social valenciana como de la escena y del cine.

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