Libros y cómic

ENTRE LIBROS Y ARTE

Campanar da la bienvenida a La Cámara de los libros: “Es mucho más que una librería”

  • Kuma Almasy en la entrada de La Cámara de los libros
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VALÈNCIA. El barrio de Campanar ha dado la bienvenida a un nuevo espacio cultural. A escasos metros de La Llibreria de Campanar ha abierto sus puertas La Cámara de los libros, una asociación cultural que funciona también como librería y como espacio de encuentro para autores, lectores y hasta músicos. Donde antes se encontrara el casal de la falla L’Antiga de Campanar -en la Calle del Molí de la Marquesa- Kuma Almasy, un escritor de profesión y  excamarero agotado del mundo de la hostelería, ha decidido emprender este proyecto que ya acumula más de doscientos cuarenta asociados desde verano. 

Dudoso entre seguir en el mundo de la hostelería o generar un espacio cultural, se decantó por su lado artístico para embarcarse en este proyecto que está funcionando “mucho mejor de lo que esperaba”: “Estaba entre dos opciones: o me montaba un bar, o emprendía este proyecto para crear una asociación cultural, que es mucho más que una librería. Aplicando mis conocimientos del mundo de la hostelería, me decanté por este proyecto cultural que me llena mucho más. Trabajo diecisiete horas al día, pero me siento más feliz”, explica Almasy sobre este espacio creativo que no para de crecer gracias a sus asociados. 

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Siguiendo el modelo de espacios como El Club de los Libros Libres -con el que también están hermanados- la asociación cultural funciona gracias a sus socios y sus contribuciones. “Empecé alquilando el local y trayendo trescientos libros de mi colección propia. Ahora, gracias a las donaciones, tenemos una colección que supera los cuatro mil ejemplares y que no para de crecer”, explica el propietario de este espacio en el que todos los libros son bienvenidos: “Tenemos desde poesía hasta literatura infantil, pasando por libros de idiomas y guías de cocina. También exponemos en la entrada los libros de nuestros autores -asociados- para que se puedan dar a conocer”.

Entre los muros y los azulejos de la falla l’Antiga, que se han restaurado para resaltar el encanto de este espacio, Almasy explica que el proyecto nace atendiendo a sus propias necesidades como escritor. Busca generar un punto de encuentro en el que poder presentar las novedades de autores autopublicados, donde se puedan hacer presentaciones de sus novedades y un lugar en el que no tengan que depender de la estacionalidad de eventos como las ferias. “En La Cámara de los libros buscamos generar un espacio fijo en el que se puedan juntar los escritores y la gente a la que le gusta la literatura. Queremos crear un hogar para los libros de los autores autopublicados y donde generar comunidad”.

  • Kuma Almasy frente al mapa de espacios hermanados con la librería -

El correcto funcionamiento de este espacio es gracias a sus asociados, una comunidad de “escritores, artistas, artesanos y amantes del arte”. Gracias a las cuotas -que les dan acceso a poder presentar sus novelas y generar actividades- Almasy ha conseguido establecer unas normas básicas -recién revisadas en la asamblea con los nuevos miembros- para que todo funcione en armonía. “Los asociados pueden venir a pasar el rato, proponer actividades y escoger libros de nuestra colección. Si les gusta un libro y van a cuidarlo, pueden llevárselo a casa, si no pueden devolverlo. Además, invitamos a nuestros socios a proponer actividades de todo tipo que encajen con el espacio”. Para no asociados la entrada de día cuesta tres euros y les permite el acceso a las actividades y a los libros para consulta que están en el espacio. 

Es por ello que además de librería, cinefórum y espacio para recitales poéticos, La Cámara de los libros está abierta también a actividades como yoga o talleres de cocina, además de exponer las obras de arte y creaciones de sus artistas asociadas. Entre la zona infantil, la zona de juegos de mesa y el escenario para realizar presentaciones, Almasy explica que el espacio está en constante movimiento, y que establecen contactos por toda España para dar a conocer las obras de sus asociados. “Estamos hermanados con varios espacios de València para poder realizar diferentes actividades -con la tienda de cine Rosebud, con el bar Radio Tránsito- y con otros espacios de fuera como una librería en Vigo”.

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“Así podemos hablar de nuestros autores y dar a conocer su obra mientras expandimos la asociación”. De esta forma, los autores valencianos llegan a todo tipo de espacios y pueden contar con los locales “hermanados” para proponer todo tipo de actividades. Ahora mismo, La Cámara de los libros tiene la mirada puesta en cuidar a sus asociados y seguir aprendiendo sobre la organización de eventos, mejorar sus presentaciones y funcionar como canal de comunicación entre los asociados para generar comunidad entre ellos. 

Almasy explica que están trabajando también en su primera feria de escritores de cara a septiembre y que están felices de servir como canal de comunicación entre escritores y editoriales, además de fomentar espacios de encuentro como talleres hacia la lectura y algunos clubes. “Queremos defender a los creadores y dotarlos de un espacio en el que puedan crear y exponer sus piezas”.

“Nos gusta que el espacio funcione como su casa y que se sientan a gusto para trabajar y conectar con otras personas”, explica el socio número uno de este espacio, que ya cuenta con quince locales colaboradores que están bienvenidos a La Cámara de los libros siempre que quieran, y siempre que el dragón Fújur les dé la bendición para adentrarse en este espacio tan diverso en el que aprender y enseñar es clave para avanzar entre todos.

  • El dragón Fújur vigila la entrada de La Cámara de los libros -

 

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