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de figuras mitológicas a playmobils

Lo que te pierdes por no mirar hacia arriba en El Carmen

22/01/2022 - 

VALÈNCIA. El barrio del Carmen tiene muchísimo encanto, es el paseo favorito tanto de turistas como de valencianos. Sin embargo su ruta generalmente se mantiene a la altura de la mirada del paseante, pero por lo general nunca se plantea hacia arriba. En un breve recorrido desde la calle Caballeros hasta La Lonja y bordeando todo el barrio alzamos la mirada para conocer a los seres que custodian la zona. Pequeñas figuras y elementos históricos conquistan los callejones, y amenizan los paseos a aquellos que se introducen en el barrio. Desde Culturplaza os invitamos a vivir esta visita inmersiva en la que puede que os termine doliendo el cuello... cuidado con los posibles tropiezos que pueden acabar en caídas.

Playmobils, alienígenas y otros animales

Varios seres fantásticos habitan las calles del barrio del Carmen, se pueden encontrar escondidos en la maleza o ocupando un lugar clave sobre los letreros de las calles. Para descubrirlos solo hay que acercarse un poco a las paredes. Pau, o Patufalla, quien se mantiene en el anonimato, es una de las personas encargadas de alegrar los paseos a los valencianos; lo hace a través de la incorporación de pequeños Playmobils que juegan al mismo sentido que el nombre de la calle al que acompañan. Desde hace un par de años se encarga de colocar pequeñas placas de madera con estos singulares muñequitos a lo largo y ancho de la ciudad, tal y como declaraba para Valenciaplaza en una entrevista “anónima” en València ya hay más de 50 Playmobils que acompañan a las placas del callejero. 

Junto a estos pequeños muñecos habitan unos seres que vienen del Planeta C y tienen mensajes de lo más esperanzadores como: “No estás solo”, se trata de unos peculiares alienígenas de madera, obra de techo de menos, su artista comenzó a hacerlos porque se sentía solo como un extraterrestre en el planeta tierra, y como forma para expresar sus sentimientos. Estos seres se esconden por cualquier parte y visten ropas de lo más llamativas, están colocados generalmente cerca de los carteles que indican el callejero aunque a veces también corretean entre los balcones. Y dejando de lado a seres de “carne y hueso” se pueden encontrar también pequeñas bicicletas hechas de corcho a mano de Bikedesuro, quien fusionando su pasión por el arte, las bicicletas y el reciclaje ha poblado toda la ciudad de estas pequeñas bicicletas pintadas y pegadas a lo largo de los barrios, en un recorrido en el que por lo general suelen ir acompañadas de una pequeña pegatina que aclara la autoría de la obra. 

Los seres que protegen la ciudad

Los descubrimos con una pequeña adivinanza: ambas figuras se pueden encontrar en las zonas más altas de la ciudad, supuestamente protegen los edificios en los que se sitúan y tienen una relación muy clara con el agua. Hablamos de les cares de l'aigua y de las gárgolas. Ambos elementos ayudan a que el tránsito del agua se facilite en València, aportando un toque estético en los temporales. Estos dos elementos igual de prácticos y decorativos buscan en cierto modo proteger el edificio en el que se encuentran, y dar buen augurio a todo aquel que habite de paredes hacia dentro en estas edificaciones. 

Desde el siglo XV casi una treintena de gárgolas se posan sobre los edificios religiosos valencianos, con imágenes de animales monstruosos y criaturas grotescas se pretendía que estas figuras asustaran a los pecadores para que no entraran en este edificio sagrado. Sin embargo en La Lonja de València destacan dos personajes sobre todos los demás: una mujer y un hombre que se están masturbando. Algunos escritos de la época aseguran que estas gárgolas estaban estratégicamente colocadas debido a la proximidad de un burdel al edificio, con motivo de advertir a los pecadores del barrio de que confesaran sus pecados o que en caso contrario no continuaran ejerciendo actos obscenos por la zona.

Con una intencionalidad similar a la de las gárgolas aparecen a finales del siglo XIX les cares de l’aigua, que se pueden ver en las tuberías de los edificios de casi toda València. Se dice que aquellos herreros que las fundían sobre las tuberías de los hogares estaban protegiéndolos de cualquier mal augurio. Muchas de las caras que se pueden ver representadas son las de pequeños ángeles, monjas y hasta algunas vírgenes, ya que se trataba de una protección divina. Se creía que debido al flujo del agua a través de las tuberías la energía protectora se expandía por dentro del hogar, asegurando la protección de los habitantes de este. Estas pequeñas caras se pueden encontrar a lo largo de toda la ciudad, incluso a lo largo de la Comunitat, ya que también son populares en Alicante. Generalmente suelen estar ubicadas aproximadamente a unos 2 metros o 3 del suelo, y la más popular es la del pequeño ángel, seguida de los rostros de las monjas.

Las diosas del Carmen

Dos mujeres poderosas protegen el barrio. Como las figuras anteriores también tienen varias cosas en común: son mujeres hechas y derechas, poderosas y ambas han marcado la historia de la ciudad... se trata de Rosita Amores y de Magarida Borràs. Rosita es la vedette que más dio de hablar en la ciudad, se retrata su imagen sobre una paella gigante, mostrando sus pechos con orgullo y vigila la calle Corretgeria desde el año 2014, obviando la "baja" que vivió entre marzo de 2020 y diciembre del 2021 ya que la lona se voló durante el confinamiento. Cerca de ella encontramos también otra imagen: La beatificación de Magarida Borràs. Esta estampa está plasmada en la Plaça del Mercat, donde el lunes 28 de julio de 1460 Magarida fue ahorcada por “pervertida y sodomita”, según la sentencia de la época. Ella fue ahorcada frente a los ciudadanos valencianos como muestra de escarnio público, pero la artista Akimbo decidió beatificarla a través de un enorme graffiti que ahora protege la plaza y que proclama su libertad. Tal y como declaró Akimbo para Cultuplaza esta obra es su forma de hacer un tributo hacia su persona, a través de la simbología y el respeto y para que siempre sea recordada.

Señales y advertencias

Y a lo largo de todo el barrio se pueden encontrar numerosos carteles que dividen la ciudad. Ya sea a través de manzanas o distritos, estas pequeñas placas no solo dividen el barrio por secciones sino que se conservan en perfecto estado a día de hoy. Digamos que estos carteles se podrían haber salvado de la riuada del 57, sin embargo no se salvarían de la prevista para el año 2100. Según lo explica Stool, artista anónimo tras esta intervención, esta placa juega con el recuerdo colectivo del desastre natural del 57 y con la previsión científica acorde al cambio climático: "He colocado los azulejos en varios puntos del casco antiguo para invitar a reflexionar a los ciudadanos sobre las catástrofes pasadas y las posibles catástrofes futuras que asolarán la ciudad si no hacemos algo ahora". Esta pieza funciona acorde a un estudio científico que advierte de la posible altura del nivel del mar de aquí a menos de 80 años. Un hecho que sin duda arramplaría con gran parte de estas piezas, dispuestas a menor o mayor altura en este hogareño barrio. 

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