VALÈNCIA. La muestra con la que Fundación Bancaja despide el curso expositivo es bien distinta a la que se había planteado en un primer momento. Cuando la alianza entre el artista Juan Carlos Nadal y la institución comenzó a tomar forma el proyecto se dibujaba como una mirada a la producción más reciente del creador, una batería de propuestas de nuevo cuño que conformarían una fotografía del presente inmediato de su trabajo. Pero, entonces, llegó la Dana. La terrible riada del pasado mes de octubre anegó el taller desde el que opera, situado en una de las zonas afectadas, un momento que, como a tantos otros, le obligó a modificar sus prioridades.
“Este año me he dedicado a la restauración, no a la producción propia”. Y es así como terminó de tomar forma Cos d’aigua, que abre sus puertas esta semana en Fundación Bancaja y que aglutina una selección de obras que van desde 2011 hasta el presente, un “cambio de planteamiento” que ha terminado por dar forma a una retrospectiva que no cede ni una pizca en la poética. Buena parte de las obras presentadas han tenido que ser restauradas o limpiadas del barro, incluida la gran escultura que da la bienvenida al visitante, propiedad del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) y que fue afectada por la inundación de la nave del polígono de Riba-roja donde la Generalitat Valenciana guardaba buena parte de los fondos del museo así como su colección de arte contemporáneo.

Este contexto dota de una nueva capa de lectura a un recorrido que, precisamente, habla de la relación entre el ser humano y la naturaleza y, muy especialmente, con un agua que está presente en una buena parte de las piezas a las que Nadal da forma. En este sentido, el artista muestra por primera vez al público la obra Posidonia, una pieza de videoarte que muestra la relación especial que el artista establece con el movimiento de las olas y el mar, una obra que el autor realizó tras la visita del autor a la isla de Tabarca durante el verano de 2023.
La fluidez del elemento líquido en convivencia -o fusión- con la dureza de materiales metálicos marcan el ritmo del recorrido expositivo, una tensión que viene reflejada en el propio título de la muestra, un Cos d’aigua que remite tanto a lo estático como a lo fluido. “Estos dos aspectos forman parte de cualquier de mis obras”, relató el artista, que presentó este jueves el proyecto junto a la responsable de Cultura de la Fundación Bancaja, Laura Campos, y a la comisaria Felisa Martínez Andrés. En esta suerte de marejada metálica el autor no busca “la imitación realista de la naturaleza”, subrayó la comisaria de la muestra, sino que propone una mirada en la que el movimiento y la relación con la naturaleza da pie a nuevas y sugerentes interpretaciones.
Este constante diálogo entre la fragilidad y la fortaleza pasa por lo poético y también por el aspecto formal, pues, aunque en gran medida la propuesta que se presenta está compuesta de esculturas, el artista se reivindica como pintor. “Juan Carlos Nadal es un artista que es básicamente pintor, pero lleva muchos años luchando por salir de la bidimensionalidad de la pintura tradicional […] La tridimensionalidad no es cosa solo de la escultura”, explicó la comisaria de la muestra, quien defendió que la abstracción “está más viva que nunca”. En este sentido, independientemente de que la obra se presente en dos o tres dimensiones, las piezas presentadas muestran una coherencia que superan la forma y que hacen de Cos d’aigua un relato que se comprende como un todo.
