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El presupuesto de València crecerá en 2021 al pedir nuevos préstamos y poder usar los remanentes

22/10/2020 - 

VALÈNCIA. Pese a la incertidumbre inicial sobre los próximos presupuestos en el Ayuntamiento de València, finalmente ha despejado la duda: en 2021 habrá unas cuentas expansivas pese a la previsible y considerable caída de los ingresos. Lo dijo este miércoles en el debate del estado de la ciudad la vicealcaldesa de la ciudad, Sandra Gómez: "Aunque es verdad que van a bajar los ingresos, tenemos la capacidad de hacer un presupuesto expansivo".

Como ya se había explicado, la proyección con la que trabajaba la concejalía de Hacienda, dirigida por el socialista Borja Sanjuán, era con un descenso de ingresos corrientes de en torno a unos 60 millones de euros el próximo año. Impuestos, tasas municipales y transferencias del Estado son las partidas concretas a las que cabe achacar la merma de ingresos municipales.

Así, para paliar esta caída la corporación municipal había decidido pedir dinero prestado a los bancos. Préstamos que pudieran mantener las máximas prestaciones municipales posibles y que los servicios municipales no se vieran resentidos por la coyuntura de recesión económica por la pandemia de coronavirus. En este sentido, se pedirán más de 50 millones de euros a las entidades bancarias.

Una determinación que el Ayuntamiento de València puede llevar a cabo tras años de reducción de la deuda municipal. Si en 2015 esta alcanzaba los 780 millones de euros, este año será menos del 60%: según adelantó durante el debate el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, en diciembre se habrá rebajado hasta los 297 millones de euros. Una buena salud financiera que otorga al gobierno municipal no sólo un amplio margen de endeudamiento, sino que la deuda que se adquiera tenga unos intereses beneficiosos.

Así pues, la principal consecuencia de acudir a la deuda es que el consistorio 'perderá' un año en la senda de su desinflamación. Ahora bien, esta tampoco aumentará. Los millones de euros que conseguirá el consistorio son los mismos que se preveían amortizar en 2021. Por tanto, se amortizará esta cantidad de deuda ya suscrita y se adquirirá nueva deuda por el mismo valor.

 Sandra Gómez y Joan Ribó. Foto: MARGA FERRER

Sin embargo, esto resultaba insuficiente para, como mínimo, mantener unos presupuestos similares a los de 2020, que son de 1.000 millones de euros. El ejecutivo local se encomendaba así a la posibilidad de usar los remanentes municipales, los ahorros consistoriales que permanecían bloqueados por las leyes de estabilidad presupuestaria impulsadas por Cristóbal Montoro en 2012. En València, esta cifra asciende a 36 millones de euros, más aquellos que sobren este ejercicio.

Tras los tiras y afloja entre los ayuntamientos, el Gobierno central y la oposición, finalmente este martes el Congreso dio luz verde a la suspensión de las reglas fiscales en 2020 y 2021, lo que permite básicamente "aplazar los objetivos hasta que las condiciones económicas lo permitan", según la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Esto abrirá la puerta para que los ayuntamientos puedan utilizar sus ahorros, de manera que este jueves ya pueden respirar tranquilos de cara al año que viene.

En el Ayuntamiento de València, de hecho, esto otorgará la posibilidad de pasar de un presupuesto 'de guerra', con algunos recortes o sin mucha variación, a un presupuesto expansivo. Gómez destacó en este sentido "la gran movilización de recursos públicos que el Gobierno aprobó ayer para que podamos usar nuestros ahorros y además podamos endeudarnos gracias a la gestión que hemos hecho esta legislatura".

Está en el aire todavía el fondo extraordinario a repartir entre los ayuntamientos para hacer frente a la pandemia que asciende a 3.000 millones de euros. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) planteará al Gobierno esta inyección adicional, de la cual 2.800 millones se distribuirían en función de la población y el montante restante, en función de la escasez de remanentes. Una de las principales objeciones de las fuerzas más críticas con esta línea -como Compromís- era que no se repartía únicamente por población. Sin embargo, este planteamiento fija la práctica totalidad a distribuir por este criterio.

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