El prólogo del libro fotográfico Diània, terra de castells y que rubrica Just Sellés bien podría extrapolarse a otras comarcas y definir el conjunto monumental de castellología de la Comunitat Valenciana: «Diània es un país abrupto, de castillos elevados sobre las peñas; fortificaciones que un día vigilaron los caminos, el territorio, y construyeron campamentos, alojaron poblados y defendieron la gente de la tierra. Testigos de la violencia humana y escenarios de la cruda dialéctica de la guerra, los castillos custodian los secretos de los acontecimientos pasados: nuestra historia fosilizada en nuestros paisajes». En total, según el inventario que elabora la Asociación Española de Amigos de los Castillos, existen alrededor de 800 construcciones en la autonomía. De ellas 277 se hallan en la provincia de Castellón; 254, en la de Alicante, y 252 en la de Valencia.
Ese número no abarca únicamente los castillos que responden a uso militar y que sobrevuelan la mente cuando pensamos en ese tipo de edificación. Morella, Peñíscola, Villena, Sagunto, Xàtiva… son topónimos que rápidamente saltan cuando hacemos esa alusión. También el inventario incluye fuertes, palacios o torres militares, como la torre Espioca (Picassent) o las de Almussafes o Benifaió, todas de estilo musulmán, por citar algunos ejemplos.
Estas construcciones acompañan, desde hace siglos, a los términos municipales donde se han enraizado o de los que han constituido un cimiento esencial. Esa circunstancia no ha cambiado. No obstante, lo que sí ha variado ha consistido en el incremento de labores de rehabilitación o en su potenciación como uso turístico. Aquello que antes se veía desde la lontananza como un resto histórico de compañía inevitable, en la actualidad supone un tesoro patrimonial de orgullo del municipio.
El ejemplo de Chirel
El castillo de Chirel, en Cortes de Pallás, que ganó en 2023 el galardón bienal de castellología entregado por la Asociación de Amigos de los Castillos en Valencia, se erige como ejemplo. El alcalde del citado municipio, David Gras, no dudaba en señalar al recogerlo: «Este premio nos ayuda a continuar, ya que no siempre se valora en un pueblo la inversión en un castillo. Hay que seguir apostando por mantener el patrimonio y la cultura de nuestra localidad».

- El castillo de Chirel se ubica en Cortes de Pallás.
La mentalidad ha ido virando. «La gente se ha ido concienciando. Un castillo aporta a la comunidad como recurso turístico, patrimonial y cultural. Y mejorar un bien supone un atractivo para el pueblo que tendrá más proyección, por ejemplo, que arreglar una piscina», explica Tirso Ávila, arquitecto que ha coordinado el plan director de Chirel y que destaca como uno de los mayores expertos en rehabilitación de castillos de la Comunitat Valenciana. «Hemos avanzado mucho y ya no resultan extrañas ni las subvenciones, ni que cada vez haya más técnicos especialistas en la materia, ni los planes de restauración extendidos por parte de la Conselleria de Cultura», señala Ávila.
El arquitecto recuerda las numerosas sesiones pedagógicas que ha impartido en diferentes municipios para implicar a su sociedad: «Al principio, en las charlas, se trataba de convencer de que esa inversión en el castillo no era dinero perdido, porque algunos vecinos decían que por qué no se invertía en asfaltar calles. Ahora mucha gente ya está concienciada». Ávila apunta la rehabilitación del castillo de Carrícola como eje para el impulso de este pequeño municipio de la comarca de la Vall d´Albaida.
Al igual que Chirel, Cullera también obtuvo, años atrás, el premio de la Asociación de Amigos de los Castillos, galardón denominado Coronel Gascó Pelegrí. La localidad no necesita presentación por el amplio grado de conocimiento de sus playas; no obstante, su histórico castillo, iniciado en el siglo X, goza de un significativo protagonismo.
Turismo fuera de temporada
Enrique Gandia, director del Museo Municipal de Historia y Arqueología de Cullera, comenta que «se trata de un recurso turístico fundamental, que ha contribuido a desestacionalizar nuestro número de visitantes. Los recorridos que organizamos por su interior se llenan, y también destacaría las actividades culturales que planificamos en sus dependencias. Queremos que sean de la máxima calidad».

- Vistas de Gandia desde el castillo de Bairén. -
- Borja Abargues
Prácticamente en línea costera con la localidad de la Ribera Baixa se encuentra Bairén, la fortaleza que conquistó Jaume I y que supuso el germen de la población de Gandia. En ella, tanto el arquitecto Fernando Mut como el arqueólogo Joan Negre afrontaron, a finales de 2019, un proceso de intervención cuyo objetivo inicial se basaba «en la salvación de las ruinas». El fin más ambicioso y a largo plazo consiste en otorgarle el fuste de los castillos de Peñíscola o el citado de Cullera. Sus impresionantes vistas del litoral representan un buen acicate.
Al igual que Ávila, Enrique Gandia remarca el apogeo por impulsar estas construcciones, lo que deriva en una proliferación de intervenciones en diferentes fases. Pese a ello, lamenta un déficit en la difusión. Recalca la citada al inicio de este reportaje recapitulación de los castillos de la Marina Alta como una de las escasas y últimas noveda-
des bibliográficas.
También recuerda la ingente labor divulgativa realizada al respecto por el erudito Rafael Cebrián, que, en 2023, publicó su obra Castillos junto al Júcar, que desarrolla un amplio recorrido hídrico y orográfico desde Jalance hasta, precisamente, Cullera. En ese itinerario, Cebrián, igualmente conocido por su faceta montañista, muestra su tristeza por «la demolición, en tiempos pasados, de numerosas torres y castillos ubicados en cascos urbanos. Han sido sustituidos, en el terreno que ocupaban, por viviendas».
En ese paseo fluvial se incluye el castillo de Xàtiva, que el propio Jaume I entregó a esa villa. Este último emerge como seña de identidad de la capital de la comarca de La Costera, y Enrique Gandia lo subraya como uno de los imprescindibles valencianos a visitar, junto a los de Peñíscola, Sagunto y Santa Bárbara de Alicante, entre otros. «El castillo destaca como elemento visual. Resulta muy importante realizar pedagogía, jornadas de puertas abiertas e ir bastante más allá de lo que te piden algunos ayuntamientos: poner luces para que se vea bien por la noche», tercia Enrique Díes, uno de los arqueólogos más reputados de la provincia, que ha trabajado en Buñol, Turís, Alpuente o en la misma muralla musulmana de València.

- El castillo de Xàtiva es una doble fortaleza situada mirando a la sierra Vernisa sobre la ciudad.
La visión del arqueólogo
Enrique Díes desarrolla la tarea previa en una intervención, la de analizar qué hubo y compilarlo, y destaca la importancia del diálogo entre el arquitecto y el arqueólogo. Acto seguido, enumera algunas de las complicaciones con las que se topa: «En ocasiones se diseñan planes directores sin excavar, algo que, en la práctica, supone una complicación cuando tres cuartas partes de la construcción están bajo tierra. Debes analizar cuáles son sus problemas estructurales, si está sobre un poblado ibérico o encima de un castillo anterior», explica Díes.
Esta circunstancia implica, en casos como el de Chera, «primar aquello que muestra más riesgo, como los muros, aunque hubiera preferido el torreón. En este caso encontramos un colapso de la torre por un asedio. Del mismo modo, interesa desgranar con anterioridad la documentación escrita sobre el castillo, como el archivo, quién lo ha construido, cuánto ha costado... Así te encuentras circunstancias como las de Chirel, donde el arquitecto era cristiano y la mano de obra, musulmana».
Las anécdotas rebosan en la conversación. Muchas de ellas podrían hacer relamerse al visitante más inquisitivo en las cada vez más frecuentes rutas guiadas. «En Turís encontramos un grafito en árabe en una cisterna del siglo XIV y el nombre de un obrero que trabajó allí en 1450. Me provoca escalofríos leer algo escrito hace seis siglos», aporta.
Otra curiosidad de la misma fortificación la suponen los ventiséis libros hallados. «Cada uno está hecho a mano. Los poseía el noble del castillo y abarcan temas que van desde la caza a la gastronomía. Podría establecerse el símil, si nos trasladamos al presente, de haber encontrado el equivalente a 26 coches, debido al elevado valor que entonces tenían los libros», recalca. En el de Buñol encontraron una vajilla del siglo XVIII. Más historia para relatara visitantes.

- El castillo de Sagunto fue declarado Monumento Nacional en 1931.
Desde su perspectiva, Enrique Díes hace hincapié en las actuaciones en el castillo de Chera, por su interés: «Recuerda a construcciones norteafricanas inspiradas en otras romanas», sostiene. Además, incluye entre sus recomendaciones Chirel. En general, coincide con el resto de especialistas consultados en la creciente inquietud por parte de los ayuntamientos de «rehabilitar construcciones de las que se sienten orgullosos sus municipios».
Recomendaciones arquitectónicas
El arquitecto Tirso Ávila también cita el castillo de Chiva, «uno de los más grandes y con mayor potencial de la provincia y del que todavía no se ha elaborado el plan director». Coincide, obviamente, con Enrique Gandia en recomendar Xàtiva y Sagunto, aunque añade Alpuente o Montesa. Si le interrogan sobre en cuál le gustaría trabajar en su rehabilitación señala este último o el de Moixent. Y si se le cuestiona sobre una sugerencia singular ya recuperada, destaca la torre de Alfarp o los castillos de Bétera o Bolbaite.
La mayoría de estas fortificaciones defensivas son de titularidad municipal, aunque existen excepciones, como la de Corbera, propiedad de la Diputación de Valencia, o la de Villalonga, en La Safor, que se extiende sobre parcelas de titularidad privada. «En este último caso, resulta más complicado avanzar en la restauración porque requiere una coordinación entre la parte pública y la particular, aunque vamos dando pasos», señala Ávila, que ha intervenido en la rehabilitación de alrededor de tres decenas de castillos valencianos y cuyo despacho se ha especializado en rehabilitación patrimonial.
Algunas de esas fortificaciones las ha visitado la delegación valenciana de la Asociación de Amigos de los Castillos, una entidad que, en su última asamblea, aprobó su conversión de provincial a autonómica. Entre sus proyectos a largo plazo destaca, tal como explica su máximo responsable, Miguel Jover, «la actualización del patrimonio castellológico de las tres provincias, con una puesta al día de su estado de conservación, y de la elaboración de rutas para fomentar su difusión».
A más información mayor interés
Esa tentativa, en cierto modo, responde al atractivo creciente que generan estas construcciones defensivas. «El interés por los castillos siempre ha existido en la sociedad, pero en los últimos tiempos el acceso a información en las redes ha facilitado disponer de datos para aumentar el interés por los mismos, lo que, unido al turismo cultural en el ámbito rural, ha incrementado esa curiosidad por las fortificaciones», subraya, en coincidencia con los expertos citados anteriormente.

- El también llamado Castell dels Moros, el Castell de Villalonga, es una de las fortalezas en ruinas de Valencia. -
También refrenda ese rango de edificación que fomenta el turismo local: «Los castillos suponen un importante recurso turístico para los municipios, aunque depende de su estado de conservación y accesibilidad. Las fortificaciones aisladas en un municipio dado, aunque despiertan un interés local, tienen una limitada fuerza de atracción, salvo grandes edificios bien conservados y con mucha historia».
En este último caso, de históricos con gancho turístico, subraya, como sus antecesores en las líneas de este reportaje, Santa Bárbara, Xàtiva, Cullera, Sagunt, Peñíscola o Morella. «La creación de rutas temáticas, como Castillos del Cid, de Don Juan Manuel, Jaume I, Templarios, etcétera, podría favorecer su difusión. Todos los municipios están interesados en mantener y fomentar sus castillos, pero la limitación de conseguir fondos y, en ocasiones, la dificultad de acceder a ellos reducen las posibilidades de sacar más partido a este patrimonio», indica.
Para ahondar en ese atractivo, Miguel Jover distingue entre rasgos colectivos y características singulares: «Los castillos valencianos tienen un común origen musulmán, y una tipología constructiva en tapial que la diferencia de otras zonas. Por otro lado, la presencia de torres vigía litorales es una característica propia. La cantidad de intervenciones de conservación y restauración es muy elevada en la Comunitat Valenciana, sobre todo en zonas del litoral y en algunas comarcas, como el Vinalopó».

- El castillo de Sagunto es una de las fortalezas más visitadas y significativas de la Comunitat Valenciana.
Villena acogió una de las últimas excursiones técnicas de la Asociación de Amigos de los Castillos. Precisamente a esta fortificación acude el 40% de los visitantes anuales que caminan por la localidad. La entidad valenciana de castellología constituye una filial de la nacional, que cada año organiza una escapada para analizar con precisión una fortaleza. En este 2026 la de Peñíscola ha sido la escogida para el encuentro de todas las autonomías. Esta última, en 2024, recibió 342.556 visitantes, una cifra que incrementaba con creces la de 228.115 de 2021.
El castillo alicantino de Santa Bárbara también vive una etapa de apogeo en demanda de recorridos. Ronda el millón de visitantes anuales. En 2024 reunió a 950.000, un número sensiblemente superior al configurado por los 811.904 de 2023. Este crecimiento, impulsado por las continuas actividades culturales, ha llegado a generar una preocupación por lograr un equilibrio adecuado entre su nuevo carácter de atractivo turístico y el tradicional de elemento histórico.
Mientras, la inquietud en otras fortificaciones emblemáticas ubicadas en un municipio consiste en lograr que el organismo al que pertenecen invierta lo necesario en su rehabilitación e impulso. Sagunt podría considerarse caso paradigmático, ya que su histórico castillo de origen romano sobre cimientos iberos tiene como titular al Ministerio de Cultura, mientras la Generalitat y el propio Ayuntamiento tratan de extraerle el máximo partido tanto en su carácter patrimonial como por su potencial turístico.
Diversos pronunciamientos en los últimos meses del pleno municipal de Sagunt urgen al Gobierno estatal a destinar más recursos a cuestiones como los accesos de esta construcción, catalogada como Monumento Nacional, que se extiende un kilómetro y que cuenta con más de 2,5 de sendas adyacentes. Las discrepancias son continuas.
El hecho del creciente interés por visitar castillos y convertirlos en epicentro de recorridos turísticos contribuye a esa exigencia. Desde Chirel a Sagunt, todos los municipios quieren aprovechar, para promover su crecimiento económico, esta tendencia al alza de pasear por almenas y disfrutar de impresionantes panorámicas.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 134 (marzo 2026) de la revista Plaza