VALÈNCIA. Aunque Medea no sea consciente de ello, su historia, trágica y emocionante a partes iguales, se ha subido muchas veces a los escenarios valencianos, cada vez con una versión diferente. Su historia ha conmovido a tantos autores y compositores que es normal que se contraprograme, aunque siempre hay apetito para una nueva versión. Con tan solo una semana de diferencia, la Sala Iturbi la recupera a través de la composición única de José María Sánchez-Verdú y el Centre del Carme acoge una versión libre de la actriz y dramaturga Arantxa Cortés quien le da una nueva vida a Medea a través de la pieza Amor de Madre en el marco del Festival 10 Sentidos.
Para ello, Cortés logra que el mito se funda con la realidad climática en una historia en la que Medea deja de huir de la Cólquide para correr lejos del fuego. Medea se convierte en “una refugiada climática expulsada de su hogar por los incendios que asolan el planeta” y en ella se reflejan las migraciones obligadas que sufre nuestro país. Cortés sube al escenario a Medea para mostrar su otra cara y hablar de la Madre Naturaleza, con mayúscula, y mostrar a una mujer que “no mata por odio a un hombre, sino por una compasión extrema hacia el futuro”.
“En esta ambiciosa revisión del clásico de Eurípides, Medea se desprende de su etiqueta de tirana para encarnar la ecoansiedad y el miedo al mañana. Sola en escena, enfrentada a sus propios debates internos, esta Medea no busca venganza, sino una respuesta ante un horizonte devastado”, rezan sobre esta versión desde el Festival 10 Sentidos. Cortés, encarando el reto de ser esta nueva Medea, encuentra en este trabajo una opción única para hablar sobre el cambio climático desde una época en la que ni siquiera se planteaban que el mundo fuera a acabar algún día.

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- Foto: PATRICIA VARGAS
“Nos pareció interesante revisitar el mito de Medea desde la ecoansiedad y contando con el testimonio de las mujeres que no quieren traer más hijos a un mundo que se va a destruir. En esta nueva versión, Medea mata a sus hijos pensando en el futuro que vivirán, y le damos la voz a un personaje que está concienciado por la naturaleza y el mundo que le rodea”. En Amor de Madre, Medea se aleja de su figura de tirana y habla sobre un mundo que no va a cuidar a los hijos que tenga, la pieza consigue, en menos de una hora, conectar pasado y futuro para hablar de la crisis climática a través del teatro.
Cortés se muestra feliz de que esta muestra conecte también con un escenario en abierto como es el claustro del Centre del Carme: “Me gusta que la obra sea en exterior y que conecte con un espacio tan lleno de valor como el Centre del Carme. Además, nunca he hecho una pieza en exterior y la haremos también a cuatro y no a la italiana -con el público rodeándola por completo- para llegar a todos los espectadores. Además, al estar yo sola actuando, me apoyaré en el terreno corporal y físico más allá del texto para hablar del dilema de Medea y mostrar su discurso”, añade Cortés.
La artista, entre sus retos escénicos, se atreve a reinterpretar a Medea después de bajar del cielo y haber tocado a Dios con su pieza La Fe. Su registro, joven y refrescante, dejará ver sin duda una Medea como nunca antes se ha visto, encontrándose entre la naturaleza del museo y junto a sus espectadores, para mostrar a una protagonista que muestra las secuelas de la ecoansiedad sobre el escenario.