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VALÈNCIA. Carlos Hipólito y Kiti Manver 'tocan' en el Teatro Olympia de València 'Música para Hitler', una historia de "dignidad, ética y coherencia" que retrata a Pau Casals "no solamente como el gran músico que fue, sino como ser humano". La obra, que se podrá ver desde este jueves hasta el domingo, se ha presentado hoy en el Olympia y ha contado con la presencia de sus protagonistas, Carlos Hipólito (Pau Casals), Kiti Mánver (Tití), Dani Muriel (Johann) y Marta Velilla (Enriqueta). 'Música para Hitler' cuenta la historia de Pau Casals, un violonchelista que se vio forzado a exiliarse en el sur de Francia tras el estallido de la Guerra Civil y que, en 1943, bajo la ocupación nazi, recibió una invitación para tocar ante el Führer. El músico se negó a aceptar la propuesta aunque esto le pudiera acarrear terribles consecuencias.

Estos hechos son los que inspiraron a los autores Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio a escribir esta obra emocionante que recrea la personalidad de uno de los mayores artistas del siglo XX. Su protagonista, Carlos Hipólito, ha explicado que la obra se basa en unos hechos que ocurrieron en la vida real pero que los autores, a partir de estos hechos, se han detenido en "fantasear" con lo que pasó en esa casa cuando el músico se negó a aceptar la propuesta, creando una historia "muy inteligente y conmovedora" para "intentar explicar por qué finalmente no sufrieron represalias ni Pau Casals ni ninguno de los miembros de su familia". De este modo, el intérprete ha destacado que la obra, además de tener "un valor ético" y "moral", "también tiene algo de thriller" ya que considera que "hay una historia interesante y sorprendente dentro de la obra".

Asimismo, ha explicado la función "retrata a Pau Casals no solamente como el gran músico que fue, sino como ser humano". "El arranque de la función coincide con un momento de enorme depresión por parte de este hombre, que era un tipo muy empático con el sufrimiento y el dolor de los demás", apunta Hipólito, quien señala que son los personajes de Kiti Mánver y de Marta Velilla las que "le empujan a hacer lo que siempre hizo, que era luchar con su música". Por su parte, Dani Muriel, quien interpreta al oficial nazi que visita, a Casals ha señalado que su personaje es el que "mueve un poco toda esa casa". "Ambos personajes se encuentran y ambos se transforman el uno al otro", ha destacado.

En este sentido, ha considerado "precioso" lo que ocurre con su personaje que, al principio, se ve como "una cabeza monstruosa" pero que luego muestra "esa sensibilidad" y crea "esa empatía" con la que el público "no sabe muy bien si tiene que caerle bien el nazi o no". Así, Muriel ha querido agradecer a los productores que se "arriesgaran" con esta obra porque debido a su tema y al título ha tenido que hacer frente a "pequeños obstáculos". Respecto al tema de la función, Carlos Hipólito ha indicado que le resulta "curioso" que "la realidad" la haya puesto de "actualidad" y ha lamentado que estamos en un momento en el que hay "una especie de nostalgia por regímenes dictatoriales a nivel mundial". "Está muy bien contar la historia de alguien que se enfrentó, nada menos que a la dictadura de Hitler, por ser coherente con sus ideas y con su ideología", ha destacado.

"Mis únicas armas son la batuta y el violonchelo frente a las pistolas de los ejércitos", dice el personaje de Carlos Hipólito durante un momento de la obra que, a su juicio, "nos ayuda a reflexionar y a pensar que los ciudadanos tenemos un arma evidente, que es nuestro voto, y que hay que saber muy bien a quien se le da porque nos arriesgamos a dárselo alegremente a gente porque nos hace gracia, porque estamos hartos o por descarte o por lo que sea, votamos cosas que luego realmente pueden ser bastante peligrosas para mantener la democracia tal y como la conocemos". Asimismo, para el actor, "más allá de la ideología que pueda tener cada uno de los que vengan a verla o de lo que puedan pensar o de lo que les pueda provocar la historia", la historia habla de "la dignidad, de la ética, de la coherencia más allá de contra qué o a quién se enfrenta o a quién se deja enfrentar". Finalmente, ha destacado que la obra, además de momentos de tensión, también genera "muchas risas" porque "hay retratos de la vida cotidiana de estos personajes que son simpáticos y divertidos". "Luego hay momentos en los que el drama entra en profundidad y se crean unos silencios cómplices, que son los bonitos porque tienes la sensación de que todo el mundo están, como yo digo, con la espalda separada del respaldo, porque algo le atrae", ha concluido.

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